Lo más interesante de la nueva película del paraguayo Marcelo Martinessi es que plantea un drama criminal sin evidencias, pero con un culpable evidente. Ahora, esa curiosa paradoja es la que de paso podría definir al gran enemigo “invisible” de esta historia. Basada en hechos reales, Narciso (2026) se inspira en la historia del joven locutor de radio Bernardo Aranda en el Paraguay de fines de los 50. El relato inicia con la muerte de quien será el protagonista. Lo siguiente es una reminiscencia a su trayectoria en el oficio referido, un año atrás a su extinción. Un detalle importante es que Martinessi no se dispone a realizar una pesquisa a lo que oficialmente se definió como un síntoma de la perversión moral. La idea del director es más bien hacer un panorama a una época que, en diálogo a los acontecimientos globales, suponía debía transitar por un cambio cultural. No solo se trataba del rock and roll, sino todo lo que conllevó este género musical, símbolo de la libertad, la rebeldía y hasta el desenfreno. Socialmente, generaciones sintieron un choque cultural frente a esta oleada de adolescentes que bailaban y actuaban en orden al libre albedrío. Incluso Estados Unidos, escena que vio nacer esta tendencia, expresó facciones adversarias al rock and roll. ¿Qué pasó entonces con los escenarios que vivieron bajo un estado ultraconservador? Ahí está el caso de Narciso.
martes, 17 de febrero de 2026
76 Berlinale: Narciso (Panorama)
76 Berlinale: El tren fluvial (Perspectives)
Un gesto mágico y misericordioso es adaptar una inocente fantasía. La sociedad entre los directores Lorenzo Ferro y Lucas Vignale se orienta a la tradición de una generación infantil tomando las riendas de la ficción/realidad. Ahí están varios clásicos franceses como Cero en conducta (Jean Vigo, 1933), La guerra de los botones (Yves Robert, 1962) o L'Argent de poche (Francois Truffaut, 1976). Pero si vamos al terreno argentino, ahí está la reciente filmografía de Iván Fund. Películas como Vendrán lluvias suaves (2018), Piedra noche (2021) y El mensaje (2025) obligan al espectador adulto a mirar, empatizar e imaginar como a un niño. Y también está Crónica de un niño solo (1965), el clásico argentino realizado por Leonardo Favio, de quién podemos ver un fragmento de su Soñar, soñar (1976) que funcionaría como una suerte de trampolín para el personaje de El tren fluvial (2026). Esta historia inicia con la manifestación de una rutina disciplinada. Milo (Milo Barría), un niño, es entrenado por su padre para ser un bailarín de malambo. Es casi un ejercicio militar el que recae sobre su corta edad. Es por eso no lo culpamos cuando emprende su sueño y travesura de escaparse de su localidad rumbo a Buenos Aires. Capaz no es tanto su hartazgo sobre la vida que le tocó, sino el deseo de alcanzar esa vida que no le tocó, idea que le sembró, por ejemplo, el cine, a través de la travesía del protagonista de Soñar, soñar, de Favio.
domingo, 15 de febrero de 2026
76 Berlinale: Papaya (Generation)
Planetes (2025) es un reciente filme de animación que narra las aventuras por las que pasa un grupo de dientes de león. De producción francesa, aunque realizada por la japonesa Momoko Seto, esta película sin diálogos que aparentaba ser una historia que se agotaría anticipadamente, es un encantador viaje visual que por momentos parece comportarse como un documental de cadencia contemplativa. En este nos divertimos con los acontecimientos de los filamentos, pero más aún nos admiramos con la realidad o comportamiento de la diversidad micro orgánica. Es una película sobre la botánica, la biología, la existencia. Dentro de un ciclo de cine animado, Papaya (2026) quedaría estupendo junto a su compañera francesa. Esta ópera prima realizada por la brasileña Priscilla Kellen es otra expresión similar sobre cómo una premisa entre simple y ocurrente podría convertirse en el trayecto de una realidad que definitivamente nos hace concientizar sobre ese fragmento de realidad que si bien forma parte de la nuestra no es normalmente perceptible ante nuestros intereses comunes.
sábado, 14 de febrero de 2026
76 Berlinale: Paradise (Panorama)
La ópera prima de Jérémy Comte me recuerda a uno de los episodios de la impredecible Seules les vetes (Dóminik Moll, 2019). De hecho, el director canadiense toma las riendas de su historia de la misma forma que lo hizo el director francés en su película. En sendos casos, reconocemos historias que inician con una apariencia independiente respecto a la otra. Queda el misterio sobre cómo el autor decidirá descubrir el vínculo entre los personajes de escenarios distantes. Paradise (2026) establece una narración intercalada entre algún lugar de Ghana y otro en Canadá. Por un lado, en la escena africana, conocemos el pasado y presente de un joven huérfano: la pérdida de un padre durante la infancia y el sobrevivir en un territorio de bandidos durante la adolescencia encienden el drama social de la película. Del otro lado, en un suburbio canadiense, otro “huérfano” paterno combina su rutina entre el skate y la interrogante de quién fue su padre: ¿está vivo o está muerto? Parece haber una referencia inmediata hacia la otra historia, sin embargo, esta segunda descansa más en el ala del drama familiar. En cierta forma, los dos contextos descubren marginalidad, muy a pesar hay niveles, pues, ciertamente, el segundo territorio podría interpretarse como el “paraíso” para el primer protagonista.
viernes, 13 de febrero de 2026
76 Berlinale: Iván & Hadoum (Panorama)
¿Acaso una identidad se construye únicamente desde el género? Esta es una película que nos hace atender a toda una serie de fronteras a la que cualquier persona común está expuesta. ¿Hasta qué punto no nos damos cuenta de que no somos dueños de nuestra propia identidad? He ahí el conflicto de Iván & Hadoum (2026) que asiste al melodrama como excusa para definir a un protagonista que podría ser un buen ejemplo de sujeto auténtico. Iván (Silver) es un hombre transexual. Ahora, el argumento no desea remembrar el trayecto de su conversión ya realizada. Muy a pesar, es seguro que estamos ante un individuo que ha tenido que sobrellevar o ignorar toda una serie de prejuicios, miedos y posibilidades agresivas contra su persona a fin de alcanzar lo que él percibe como lo sano para sí. Podríamos decir que la transición de Iván es prueba de que un día decidió no negar su identidad así tenga que contrariar la satisfacción de un resto. Iván es ejemplo de valentía y autorespeto. El asunto es que la ópera prima de Ian de la Rosa trata más bien de vulnerar o poner en duda esos valores que, en un contexto diferente, se podría asumir estaban asociados a Iván. Iván & Hadoum es una película en donde la batalla por definir una identidad no ha terminado.




