La zona árida de la ciudad Piura es marco simbólico del estado anímico de los protagonistas de la ópera prima de Manuel Urbina. Madre e hijo se preparan para una despedida. El más joven migrará a Lima finalizada la universidad, y es esa decisión próxima para cumplirse la que alimenta el clima de incertidumbre y congoja entre los personajes. Si bien Aquella sombra desvanecía (2025) invoca un drama familiar estimulado por el tema de la migración, la dirección no opta por una argumentación que apela al drama gratuito o el debate efecto del desplazamiento. En su lugar, Urbina se apoya de la cotidianidad para crear emociones y reflexiones entorno a lo señalado. Estamos ante una película que se alimenta de las referencias que nacen de las circunstancias o del mismo escenario a fin de bosquejar el drama. De pronto, la declamación de un poema o un circo itinerante ausente en un desierto tienen más valor que el sufrimiento verbalizado de sus protagonistas, el mismo que, ciertamente, está contenido. Estamos tratando pues con dos personas que toman como acto de protección emocional el escatimar sus sentimientos respecto a lo que está pasando o está por suceder.
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lunes, 10 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Aquella sombra desvanecía (Competencia Peruana)
Aprovechando
el tema de la migración en Aquella sombra desvanecía, pienso en Wiñaypacha
(2017) o Samichay (2020). Estas películas también describen historias de
padres sufriendo por los hijos ante el acto de abandonar el terruño. Adicionalmente,
en sendas, se expresa un dolor asociado a la decadencia de las tradiciones, la
crisis de la tierra y sus recursos. Esa última demanda pierde sentido en una
escena como la piurana. Desde su punto de vista, la película de Urbina describe
un lugar en donde el migrar únicamente responde a las limitaciones de la
propiedad que generaciones concientizan en contraste al fulgor fantasioso que
emite una idealizada Lima. El joven protagonista de la historia no deja de
abrazar el mito de la capital; en tanto, la madre como el mismo aspecto de la
ciudad no tienen argumentos suficientes para reducir los ánimos de migración. A
propósito de eso, Manuel Urbina no solo toma sus referencias subjetivas para
evacuar el dolor de los personajes, sino que también acude a esas para traer
una suerte de consuelo. El mismo análisis semántico del título de la película
expuesto a lo largo del relato manifiesta el partir como acto natural y no como
hecho que, por ejemplo, atenta contra las tradiciones. Aquella sombra
desvanecía es una historia que acepta o digiere el acto migratorio desde la
premisa de que la humanidad es espacialmente inconstante. Su consciente es más universal.
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