Dos documentales que partiendo del material de archivo recapitulan un universo íntimo, y que en un caso se amplía a un panorama social. Mickey (2026), de Dano García, nos descubre momentos clave del historial de un transexual que reside en Sinaloa, México. Inspirado en el diario de su protagonista, esta película parece emular una hoja en blanco que se va llenando de confesiones y situaciones solo que en lugar de notas adhesivas y clips que sostienen tanto fuentes orales como gráficas son descritas mediante un collage audiovisual expuestos por una diversidad de estilos de representación que se mezclan a manera de definir una personalidad propia. Mickey está a la línea de varios documentales introspectivos en donde la identidad en proceso de un referido está en sintonía con la propuesta fílmica que busca su lenguaje y forma. El discurso se contempla en la representación, y viceversa. Ahora, García no sigue una cronología. En su lugar, no desea perder la dinámica del diario. Aquí vemos al pasado intercalándose con el presente. Es como si luego de redactar una memoria, la película detiene la reproducción del pasado para volver al hoy a modo de descanso o pausa necesaria para que el presente se pronuncie sobre lo recién revivido. Dicho esto, el pasado y el presente no dejan de conversar, definitivamente, como fin depurativo, reflexivo o hasta instructor. Interesante la secuencia sobre un padre emulando un “crimen” fallido. Esta película aprovecha a enderezar al círculo nocivo del protagonista a fin de garantizar un bienestar a futuro.
viernes, 16 de octubre de 2026
NewFest 26: Mickey y No Honey and No Money
jueves, 8 de octubre de 2026
Festival de Sitges 26: Vintage Violence (Órbita)
Un influencer estadounidense encuentra unos jeans viejos y eso le interesa a un miembro yakuza. Es una premisa disparata. En efecto, es hacia ese rumbo al que desea dirigirse el director ucraniano estadounidense Eugene Kotlyarenko. Vintage Violence (2026) mezcla la aventura, el cine negro, el romance y el gore. Y, claro, hay yakuzas, pero unos muy actuales, y ese detalle es elemental para este autor que está a la línea de otros creativos del cine estadounidense. Pienso, por ejemplo, en Sean Price Williams, director de fotografía de esta producción y películas de Alex Ross Perry, los Safdie, Nathan Silver, además de ser director de su única obra, The Sweet East (2023). Estamos hablando de una generación en donde los géneros o tópicos clásicos se adaptan a las filias y miedos actuales. Este encuentro tendrá como producto un torrente de situaciones un tanto hilarantes. Digo, ¿quién se imaginaría a un yakuza haciendo de todo por hacerse de unos pantalones viejos? Vintage Violence es una película que piensa sobre las demandas de la actualidad y para ello se alía de los mecanismos argumentales clásicos. Tenemos a un influencer que vende contenido en donde él se introduce sin permiso a lugares abandonados. Es lo que una comunidad quiere ver. Incluso sus antecedentes de posible asesino —el cual la historia no se interesa en profundizar— no los detiene a seguirlo o incluso alentarlo con alguna colaboración. Así que luego de hallar un “tesoro”, esa seudo celebridad tiene la chance de vender basura. Es lo que la gente quiere.
London Film Festival 26: Prince
La introducción de la primera película en solitario del uruguayo Federico Borgia me recuerda a Bernie (2011). En esta película, en donde Richard Linklater se apropia de un true crime para fabricar una comedia recreando un falso documental, vemos a una mujer rica, anciana y malhumorada tomando por servil a un hombre más joven y bonachón, a quien a fuerza de la humillación y la provocación lo retará a ir en contra de sus valores éticos. Prince (2026) tiene mismos estereotipos como el detonante, sin embargo, esta historia se decide por derivar a un relato lleno de cinismo en complicidad con una pequeña comunidad de perdedores. Jaime (Roberto Suárez) es el fiel sirviente de su ama y responsable de entrenar al multipremiado can de raza afgana, propiedad de la señora, en un hogar excéntricamente dispuesto del confort suficiente para olvidarse de que no muy lejos de ahí la situación económica anda difícil. Salvo por los instantes en que la mujer se encuentra de mal humor, se podría decir que Jaime disfruta de una vida acomodada y segura. Eso hasta que a su patrona se le ocurre morirse y entonces la cosa se le pondrá gris para el hombre. Pero esta es una película sobre oportunidades y decisiones. La herencia recae a nombre de Prince, el perro. Entonces inicia la batalla ética entre el respetar los deseos de la desaparecida o ver la manera de acortar el plazo a cambio de una tajada.
lunes, 21 de septiembre de 2026
74 San Sebastián: Will You Still Be My Friend (New Directors)
Una película sostenida por conflictos en paralelo, siendo uno efecto del otro. Will You Still Be My Friend (2026), ópera prima del taiwanés Lu Po-shun, nos retrata la frágil e intermitente relación entre dos niños afectada por los problemas de adultos. La familia de Jasper (Aloysius Looi) deja Singapur para iniciar un negocio de paneles solares en una aldea pesquera de Taiwán. Ahí conocerá a Jun (Jaden Wang), el nieto de una familia asociada a la venta de terrenos. Ambas familias iniciarán negocios mientras los niños se dedicarán a pasar el rato juntos. Aquí vale poner en contexto el impacto de la proliferación de los paneles solares en zonas de pesquería artesanal, tecnología que ha presentado beneficios como desafíos, tales como el incremento inmobiliario o la alteración ecológica afectando la presencia de ciertas especies. Dicho esto, la película observa de manera superficial ese desequilibrio, lo suficiente como para que el espectador sea consciente de que existe una disputa en pie entre los que apuestan por ese negocio y la comunidad, en su mayoría dedicados a la pesca. Ahora, ciertamente, el director omite si sea mejor o peor el que este poblado continúe su sociedad con esa nueva industria, lo cierto es que su avance no cesa, así como los daños colaterales, siendo el caso de los niños el mayor interés para su trama.
sábado, 19 de septiembre de 2026
Fantastic Fest 26: Roma elastica (Main Competition)
En Jay Kelly (2025), George Clooney encarna a un reconocido actor cayendo en una crisis existencial. No solo es su carrera, sino también su vida personal puesta en introspección. Esto lo terminará llevando a Roma, lugar en donde un festival lo condecorará por su carrera —indicio de que la misma está al borde de su fin— y que además reforzará su estado lacónico. Clooney dudará de su valor tanto paternal como para la industria. Obviamente, viniendo la idea de un director como Noah Baumbach, lo que termina por asomarse y reforzar es el cinismo natural e incorregible de un personaje que termina aplastando su conciencia a fuerza del “yo”. El autor estadounidense hace una referencia personal a 8½ (1963), de Federico Fellini, la película por excelencia que describe a un autor atravesando una crisis creativa, la que encalla a una crisis más amplia. Era algo similar a lo que había hecho Vincente Minnelli un año antes en Two Weeks in Another Town (1962), siendo el personaje de Kirk Douglas una excusa para retratar la ambigüedad de una industria que podía ser fábrica de tanto arte, pero también de tanta infamia tras las cámaras, y todo esto sucediendo en Roma. Se podría decir que Roma elástica (2026), lo nuevo de Bertrand Mandico, se suma a una lista de directores que coinciden similares premisas y escenarios.
Fantastic Fest 26: Princesa burro
Lúdica, excéntrica y por momentos bizarra adaptación libre al cuento “Piel de asno”, de Charles Perrault. En una comunidad antigua, un rey prohíbe el amor al denominarlo una enfermedad. Su hija, la princesa, se enamorará de un súbdito y con ello inicia un melodrama que expondrá a esta protagonista a los viajes por multiversos que combinan la realidad, la ciencia ficción y la estética acartonada del serie B. Princesa burro (2026), lo nuevo de Joaquín Cociña y Cristóbal León, reconfirma la personalidad y creatividad única de estos directores de culto. Luego de Los hiperbóreos (2024), los autores acortan ligeramente su representación como animadores para inclinarse más al montaje teatral que de paso se transmuta pasando por la puesta tradicional al uso de pantallas verdes. La princesa Diana (Antonia Giesen), gracias a una joya mágica, podrá escapar de la privación de su dictador padre, pero para ello deberá despegarse de su lugar y tiempo, lo que implica soltar sus privilegios y rutinas. Siguiendo la promesa del brazalete, quien use de esa prenda tendrá la oportunidad de amar, muy a pesar, tendrá que vivir otra vida, cambiar de piel. La pregunta es: ¿la joven podrá vivir del amor? Así como en su referente original, esta película aguarda una moraleja.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Fantastic Fest 26: La muerte no tiene dueño
Un relato sobre una herencia maldita. Una mujer de origen italiano (Asia Argento) llega a Venezuela para reclamar la sucesión de una finca cafetera tras la muerte de su padre, el terrateniente del lugar. La muerte no tiene dueño (2026) nos contará sobre la pugna de derechos territoriales entre la nueva dueña y la servidumbre afincada en el lugar. El director Jorge Thielen Armand se aparta ligeramente de la cadencia de cine de autor para inclinarse más a un cine de género; sin embargo, eso no lo obliga a dejar de reincidir en su interés por retratar historias asociadas a personas siendo desterradas en su propia tierra. Así como en La soledad (2016) y La fortaleza (2020), vemos en su reciente película a personajes también expuestos al desalojo forzado. Ahora, lo cierto es que esta vez Thielen no refiere como causante de ello a la crisis política venezolana. Es más, en cierto punto del argumento, una oficial pública anuncia: “Aquí las cosas han cambiado”. Esta frase se podría prestar para más de una interpretación, incluyendo el estado actual de la nación en cuestión. Entonces, tenemos a una italiana intentando persuadir a Sonia (Dogreika Tovar), la venezolana celadora de la mansión, de retirar sus pertenencias y a los suyos a fin de poder vender la propiedad. Aquí entran en juego argumentos que llegan de ambos lados: papeles de titularidad, reclamos por irresponsabilidad, posibles vínculos familiares, beneficios de un vividor, entre otros. Muy a pesar, el asunto clave es que esta pugna radica de algo más pretérito.







