Una ópera prima que devela con honestidad una intimidad. Desde su primer plano, el director Tommaso Landucci delata el drama silencioso de un padre. Dario (Riccardo Scamarcio) es descrito en varios instantes como una presencia entre ausente y dolida. Su postura y gestualidad perpleja y contrita se repetirá una y otra vez en el transcurso de la historia de este hombre que se autopercibe como un condenado a vivir una paternidad escindida. Tras ese plano introducción, I figli della scimmia (2026) parece nos descubrirá el estado crítico que podría provocar la crianza a un hijo dependiente efecto de su discapacidad. Pero no es así. Aquí vemos a una pareja actuando con disciplina. Papá y mamá son como una máquina funcionando a la perfección, siempre atentos y empáticos a las complicaciones o imprevistos que podría demandar el menor. Estamos hablando también de una familia que cuenta con una estabilidad financiera más que segura. Y es que la disciplina también parece extenderse en plano laboral. Dario forma parte de la empresa familiar a cargo de inspecciones que acondicionan un ámbito de trabajo seguro. El negocio es muy fructífero. Es un panorama en equilibrio. El asunto es que todo ello se irá desnivelando para cuando el protagonista comience a abrazar la ilusión de obtener “eso” que le falta para completar su fantasía paternal, el de la interacción que su hijo inválido no puede darle.
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lunes, 7 de septiembre de 2026
Venezia 83: I figli della scimmia (Orizzonti)
La
película entonces descubre la historia del tío Dario, quien comienza a cruzar sigilosamente
una frontera que capaz no sería discutible si tan solo no hubiésemos sido
conscientes de esa insatisfacción que grita para sus adentros. Pasa que el adulto
empieza a relacionarse más con su sobrino adolescente. Es normal y hasta ejemplar;
sin embargo, su antecedente predice una intención alarmante. Es por ello no nos
sorprende verlo luego más satisfecho y comprometido con el hijo ajeno que con su
propio niño, con quien no puede hablar de motos o chicas. Dario encuentra en el
hijo de su hermano mayor ese complemento que no reconoce en su primogénito. Es
mediante esta carencia personal y, en cierta perspectiva, aspiración egoísta
que se desata el drama, pero que además descubre otras negligencias que estaban
pasando desapercibidas. I figli della scimmia si bien inicia
concentrándose en el conflicto de un padre, para la mitad de su historia veremos
cómo esa misma problemática se extiende a otros padres al punto de que se
hablará después del legado de una paternidad a medias. Ya no solo hablamos de
Dario y su relación con su hijo discapacitado, sino del hermano de Darío con su
propio hijo, o la relación que tuvieron los dos hermanos respecto a su padre.
Esta película, sin necesidad de apelar por el drama gratuito o sensiblero, se
las ingenia para que sus promotores encaren esa constante en vía de crear un
cambio. Tommaso Landucci realiza una historia familiar aparentemente perfecta y
próspera, pero que como muchas ha sido incapaz de atender a lo esencial. En
cierta forma, es una reflexión en donde gente debe de frenar sus fantasías
sociales, sea laborales o paternales, para encontrar el real equilibrio.
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