Mostrando entradas con la etiqueta Discapacidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Discapacidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2026

Venezia 83: I figli della scimmia (Orizzonti)

Una ópera prima que devela con honestidad una intimidad. Desde su primer plano, el director Tommaso Landucci delata el drama silencioso de un padre. Dario (Riccardo Scamarcio) es descrito en varios instantes como una presencia entre ausente y dolida. Su postura y gestualidad perpleja y contrita se repetirá una y otra vez en el transcurso de la historia de este hombre que se autopercibe como un condenado a vivir una paternidad escindida. Tras ese plano introducción, I figli della scimmia (2026) parece nos descubrirá el estado crítico que podría provocar la crianza a un hijo dependiente efecto de su discapacidad. Pero no es así. Aquí vemos a una pareja actuando con disciplina. Papá y mamá son como una máquina funcionando a la perfección, siempre atentos y empáticos a las complicaciones o imprevistos que podría demandar el menor. Estamos hablando también de una familia que cuenta con una estabilidad financiera más que segura. Y es que la disciplina también parece extenderse en plano laboral. Dario forma parte de la empresa familiar a cargo de inspecciones que acondicionan un ámbito de trabajo seguro. El negocio es muy fructífero. Es un panorama en equilibrio. El asunto es que todo ello se irá desnivelando para cuando el protagonista comience a abrazar la ilusión de obtener “eso” que le falta para completar su fantasía paternal, el de la interacción que su hijo inválido no puede darle.

La película entonces descubre la historia del tío Dario, quien comienza a cruzar sigilosamente una frontera que capaz no sería discutible si tan solo no hubiésemos sido conscientes de esa insatisfacción que grita para sus adentros. Pasa que el adulto empieza a relacionarse más con su sobrino adolescente. Es normal y hasta ejemplar; sin embargo, su antecedente predice una intención alarmante. Es por ello no nos sorprende verlo luego más satisfecho y comprometido con el hijo ajeno que con su propio niño, con quien no puede hablar de motos o chicas. Dario encuentra en el hijo de su hermano mayor ese complemento que no reconoce en su primogénito. Es mediante esta carencia personal y, en cierta perspectiva, aspiración egoísta que se desata el drama, pero que además descubre otras negligencias que estaban pasando desapercibidas. I figli della scimmia si bien inicia concentrándose en el conflicto de un padre, para la mitad de su historia veremos cómo esa misma problemática se extiende a otros padres al punto de que se hablará después del legado de una paternidad a medias. Ya no solo hablamos de Dario y su relación con su hijo discapacitado, sino del hermano de Darío con su propio hijo, o la relación que tuvieron los dos hermanos respecto a su padre. Esta película, sin necesidad de apelar por el drama gratuito o sensiblero, se las ingenia para que sus promotores encaren esa constante en vía de crear un cambio. Tommaso Landucci realiza una historia familiar aparentemente perfecta y próspera, pero que como muchas ha sido incapaz de atender a lo esencial. En cierta forma, es una reflexión en donde gente debe de frenar sus fantasías sociales, sea laborales o paternales, para encontrar el real equilibrio.

jueves, 7 de agosto de 2025

29 Festival de Lima: Sorda (Película de inauguración)

A diferencia de varias de las películas que abordan la discapacidad, en donde seguimos a personajes continuamente asediados por una sociedad que los discrimina o indirectamente los rezaga, en esta producción español vemos a una protagonista tropezando con sus miedos anticipados, a veces egoísta, en estado defensivo o victimizándose. Ahora, no es que estamos tratando con alguien de naturaleza tóxica. Lo suyo parecer ser más bien efecto de un cambio, la exploración de un territorio que desconoce y, por tanto, le genera miedo y tensión. La ópera prima Sorda (2025), de la directora Eva Libertad, asocia dos tópicos y conflictos. Ángela (Miriam Garlo) es una mujer sorda que será madre primeriza. En cierta perspectiva, este personaje parece haber acondicionado su discapacidad a un entorno y rutina en la que no reconoce muchos percances. Su pareja es oyente, sin embargo, este sabe el lenguaje de señas. Lo mismo sus padres y algunos familiares. Frecuenta además a sus amistades que poseen igual condición a ella. Ángela está asentada en un espacio saludable y viable a pesar. La próxima llegada de un bebé tendría que empoderar esa apacibilidad aparente; sin embargo, comienza a suceder lo contrario.

La sola llegada de un primer primogénito desde la mirada de la madre se ha convertido en un nuevo fetiche para varios autores del cine reciente al desentrañarse los tabúes que gravitan en torno a la maternidad. Esto se emula en Sorda, aunque se suma algo igual de importante y dramático. No olvidemos que como discapacitada auditiva es natural que esta mujer en su condición de próxima madre comience a considerar otros miedos vinculados a su sordera. ¿Mi bebé nacerá con mi misma discapacidad? Se podría decir que esa es la gran interrogante y mayor miedo de esta mujer. Y así hay otras inquietudes de Ángela las que comienzan a germinar, las cuales refieren al tipo de crianza, educación, comunicación que tendrá el futuro nacido y demás detalles que capaz también se replique en otras madres, pero que, caso en la protagonista de Libertad, ciertamente, resultan tener un mayor peso dado que según la orientación o decisión que se tome podría generarse una fractura en la comunicación madre-bebé. Entonces ya no solo hablamos de los miedos de una madre primeriza, sino de una madre sorda primeriza, quien además y como siempre, en paralelo a ese drama, tendrá que seguir confrontando su drama diario: por muy acondicionada que se siente, Ángela sigue siendo una sorda en un mundo de oyentes.
Sorda, a pesar de que toma la maternidad como conflicto central, no deja de prestar atención a los pesares rutinarios que tiene una persona promedio poseedora de la discapacidad en cuestión. Decía al principio que lo que veremos es el perfil de una mujer en cierta forma imperfecta. El hecho es que mucho de esa imperfección comienza a sostenerse de esas situaciones por la que transita la protagonista. Ángela será madre, es un territorio que no ha explorado y la mantendrá sensible. Ángela sigue siendo sorda, y por mucho que se haya adaptado o acondicionado a un territorio de oyentes, en el momento más inesperado puede surgir un imprevisto que la rezague. Dicho esto, en algún instante, Ángela siempre se sentirá extraña o ajena a ese territorio por donde se desplaza y que reconoce como su lugar de trabajo o su propio hogar. Esta es una película en donde el peso de la frustración hace equivocarse a la protagonista, no por un tema de personalidad, sino por efecto a esa marea de imprevistos o trayectos todavía no reconocidos. Para ello, Eva Libertad inspecciona desde lo íntimo. Varias de las incidencias acontecen en las escenas personales de Ángela. Su vida como esposa, hija o amiga comienzan a perder ese equilibrio que figuraba a inicio de la historia. Y así como varias películas sobre personas en donde cambia algo en sus vidas, queda tocar fondo para bien levantarse o menguar.

sábado, 31 de agosto de 2024

Venezia 81: Mon Inséparable (Orizzonti)

Una grieta se manifiesta en la relación entre una madre y su hijo para cuando este último inesperadamente se convertirá en padre. Mon Inséparable (2024) es el retrato de una dependencia emocional en plena crisis. Mona (Laure Calamy) reparte su tiempo como madre y como hija. Por un lado, está pendiente de Joel (Charles Peccia), su único hijo, un adulto con discapacidad intelectual. Por otro lado, aunque con un aire pesimista, la protagonista no deja de asistir al hospital a visitar a su madre, quien se encuentra en estado vegetal. Sin una intención de generar un drama gratuito, la directora Anne-Sophie Bailly desde un principio decide enfrentar a su personaje principal a dos escenarios, dos realidades que ponen en contraste o balance el estado anímico de la mujer. Cuando Mona piensa en su madre, parece como si se anticipara a lo peor. Es como si fuera consciente de que su personalidad emocionalmente dependiente no estuviese preparada o simplemente no resiste a esa angustiante situación. Para su alivio, ahí está Joel. El hijo, ciertamente, pone en equilibrio la pesadumbre de Mona. El hecho es que ese equilibrio tiene que ver en cierta forma con la condición de Joel. De pronto, la discapacidad del primogénito, desde el punto de vista de la madre, se convertirá de manera inconsciente en un aval que asegurará esa estabilidad emocional que Mona necesita. He ahí el conflicto de este drama.

Mon Inséparable relata la historia de una mujer que va siendo víctima de la incertidumbre. Joel se había estado relacionando con una compañera de su trabajo y fruto de ello la joven ha salido embarazada. Mona no solo está a punto de perder a su madre, sino también a su hijo. Es a raíz de ello que la protagonista expresará un perfil ajeno a su círculo íntimo, capaz un efecto de la desesperación, que implica la urgencia de encontrar el refugio o sostén que precisará para cuando no cuente con el apoyo emocional de su inseparable hijo. Así como tantos dramas de adolescentes que optan por descarriarse al verse enfrentados a una realidad que les exige una madurez que no poseen, la película de Bailly nos presenta a una persona que al igual ha perdido su brújula. El que Mona recurra a los brazos de un nuevo amante, más allá de verse como un acto por comenzar a pensar en que no ha atendido a sus necesidades personales, es interpretado como un gesto por escapar de esas realidades que no está preparada a confrontar o, respecto al caso de su hijo, simplemente nunca pensó sucedería. Al respecto, Mon Inséparable nos orienta a reflexionar respecto a dos problemáticas hoy en día emergentes: la concientización de que las personas discapacitadas han sido históricamente limitadas y subestimadas por las normas sociales y el derecho al amor propio al margen del rol, género o edad con un fin de rebatir la dependencia emocional. En tanto, el conflicto planteado por Anne-Sophie Bailly obligará a su protagonista a superar o asimilar esos nuevos vientos.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Cannes 2024: Simón de la montaña (Semaine de la Critique)

Sin relación con Simón del desierto (1965), de Luis Buñuel, aunque hay cierto aire mesiánico en el protagonista del primer largometraje en solitario de Federico Luis Tachella. Simón de la montaña (2024) cuenta la historia de un joven de 21 años que comienza a socializar con personas de su edad. Es lo normal, sin embargo, deja de serlo para cuando se pone al descubierto la brecha en él y ese grupo de nuevos amigos. Entonces deja de ser normal esa relación al menos para los allegados a Simón (Lorenzo Ferro), persona que tal vez no ve el problema o no lo concientiza fruto de su inmadurez. Ciertamente, algo difuso es el pensamiento de este personaje quien finge ser alguien para capaz ser aceptado por esta minoría socialmente apartada. Pueda que Simón se reconozca en estos muchachos, aquellos que mediante su compañía percibe algo terapéutico o un afecto que posiblemente no reconoce en su entorno. Ahora, por muy “igual” que se perciba Simón ante ese grupo de personas con discapacidad intelectual, el protagonista se va dando cuenta de que posee cierta ventaja respecto a ellos. Surge así una interrogante: ¿usará ese talento para beneficio propio o para una causa humana? Simón de la montaña, en cierta perspectiva, se cruza con el dilema de todo superhéroe: usar su superpoder para hacer el mal o el bien. Y si le damos más vueltas al asunto, todo superhéroe es poseedor de un don mesiánico.

Esta es la historia del hombre que encontró a un rebaño perdido en medio del desierto y los condujo a la salvación. En efecto, Simón, en cierta manera, asume un rol mesiánico para sus amigos, a quienes ve como sus iguales, no los discrimina y no se aprovecha de ellos. Obviamente, desde la otra orilla, se cuestionan esas características. ¿Estamos acaso ante un infractor de la moral? Pienso en la mala interpretación bíblica de muchos, a propósito del pasaje en que se cuenta la vez en que Jesús de Nazaret defendió a María Magdalena. Similares juicios comienzan a recaer en los actos de Simón. La relación con sus amigos será malinterpretada. He ahí el detonante de esta película. Los actos de Simón no son reconocidos como normales. Su moral se pone en tela de juicio. Esto traerá consecuencias. El protagonista evacuará su frustración de una manera impredecible y que incluso pondría esta vez en cuestionamiento su sanidad mental. Pienso ahora en otro pasaje bíblico, la vez en que el nazareno echó a los mercaderes de la iglesia. “El tipo está loco”; habrá dicho el ciudadano promedio de ese contexto. Es la reacción más violenta que expresará Jesús durante toda su intervención en la Biblia. Ello contrasta plenamente con su mensaje y personalidad humanitaria. Simón atraviesa una catarsis o exaltación similar. ¿Acaso este joven siempre estuvo loco?
Replanteemos el argumento. Simón de la montaña cuenta la historia de una alienación. Un hombre decide ser otro. ¿Es bueno o malo asumir una identidad ajena? El apropiarse de una identidad implica pues divorciarte de tu identidad original. ¿Por qué hacer eso? Desencanto, crítica a la naturaleza de esa identidad que te tocó vivir. Pero puede ser también a causa de un embelesamiento hacia una fantasía ajena, un capricho fruto de la superficialidad, una reacción o huida de los complejos o conflictos internos. Así como Jesús de Nazaret, Simón se presta para una imagen difusa. Su comportamiento puede ser bienvenido o cuestionado desde dónde se le mire. Esto me hace pensar en un video viral algo reciente: Kieran Culkin reacciona a las declaraciones de Julie Delphy. “A veces desearía ser afroamericana”; dijo la actriz francesa reaccionando a las circunstancias en que fue cuestionada por su propia comunidad ―la caucásica― luego de arremeter contra el racismo hacia los afroamericanos. A veces no es la orientación de la idea, sino cómo o desde dónde se interpreta esta. La película de Federico Luis Tachella me resulta muy interesante si se la pone a dialogar con otros escenarios sobre identidades que se vienen empoderando o están siendo revaloradas, pero no dejan de manifestar sus fugas u obstrucciones, ello producto de una larga tradición de prejuicios que por años se asociaron a las comunidades en cuestión. El avance es evidente, pero las brechas todavía existen.

lunes, 30 de agosto de 2021

5 AricaDoc: La sesenta y ¿Qué hago en este mundo tan visual? (Largometrajes)

Basado en las crónicas de Santiago Menconi, La sesenta (2021) narra la lucha laboral de un sindicato de choferes de buses en Argentina. El documental realizado por el colectivo Silbando Bembas hace un retrato de ese otro colectivo en busca de justicia e igualdad social. A diferencia de varios relatos inclinados a hacer un gesto de celebración a un grupo de trabajadores contestatarios, este escapa de la fabricación de un argumento dramático que pudiera estimular la impotencia o la empatía hacia sus protagonistas. A pesar de que esta narración parte de un evento trágico, ese acontecimiento se asoma únicamente como justificante y estímulo comunal, y no como un hecho al que tenga que explotarse para sensibilizar. La sesenta es más bien una suma de secuencias que bosquejan el ejercicio interno de sus miembros, un sistema que va definiendo esos tópicos que gravitan entorno a la idea de un grupo de personas que forman una sola unidad. Salvo por el cronista y otro personaje, no hay protagonistas recurrentes. Incluso el mismo Menconi parece invisibilizarse dentro de la acción para más bien ceder la posta al protagonismo de sus compañeros y compañeras. Es todo un ejemplo de fraternidad o desprendimiento de cualquier búsqueda personal.

Por el contrario, ¿Qué hago en este mundo tan visual? (2020) es un testimonio individual. En este documental argentino, Zezé Fassmor, un artista ciego de origen peruano, esquematiza una idea de su estado visual y emocional, además de las expectativas que tiene para futuro en referencia a las probabilidades de una tecnología que lo rescate de la oscuridad. La propuesta narrativa del director Manuel Embalse estaría entre otros dos documentales sobre protagonistas relatando sus posteriores derivaciones después de perder el sentido de la vista: Maricarmen (2019), de Sergio Morkin, y Black Sun (2005), de Gary Tarn. Por un lado, es el ejercicio de un cine autobiográfico de superación y, por otro lado, un cine experimental que define una perspectiva artística y sensorial. Fassmor pone en evidencia sus antecedentes y luego su rutina como persona invidente para después introducirnos a su terapia artística desde la expresión física y sensorial, etapa que se define en un estado de retiro, lo que a su vez podría interpretarse como una búsqueda interior a fin de apartarse de esa rutina dialéctica del movimiento de dedos y la reacción de un autómata e ir recolectando una memoria para la posteridad. ¿Qué hago en este mundo tan visual? es un ejercicio de confortación, un método para evadir lo real y asumirlo como algo temporal o un escenario para revelar nuevas percepciones.
Mira estas dos películas gratis hasta el 12 de setiembre en AricaDoc (disponible en Chile, Bolivia y Perú).

domingo, 18 de abril de 2021

Oscar 2021: Crip Camp y My Octopus Teacher

Más allá de un documental de superación, aprecio a Crip Camp (2020) como un ejemplo de la militancia en formación. Es el particular caso sobre cómo un campamento de verano para adolescentes discapacitados sirvió como espacio de concientización en cuanto a las desventajas que habitualmente recaen en dicha comunidad. El encuentro entre los participantes en ese esparcimiento fue el equivalente a la integración a una sociedad “utópica” en donde no existía la distinción entre sus miembros y estos gozaban de los derechos y las libertades que poseía cualquier persona de la generación de los sesenta. Los directores James Lebrecht y Nicole Newnham buscan a los sobrevivientes de este campamento y hurgan entre los testimonios de los que no volvieron a ser los mismos después de ese evento que marcó sus vidas. El fin de ese verano significó el retorno a lo cotidiano, que implicaba una realidad que los invisibilizaba y los retraía ante el ojo del prejuicio público. Pero se abrían los años setenta, época de efervescencia social y demandas. La Guerra de Vietnam fue una etapa crucial para distintas causas, las que incluía el de los discapacitados.

Si bien el campamento es el principio de todo, Crip Camp en gran parte observa la posteridad o consecuencias de esa reunión, el panorama de un grupo que volvió a coincidir –casi de manera casual– esta vez en las plazas u oficinas públicas, cargados de pancartas, arengas y propuestas, además de contar con el apoyo de grupos ajenos a la comunidad que comprendieron sus peticiones y se unieron a ellos. El documental se perfila a la remembranza de una pugna social como tantas que hubo en ese tiempo. Pero lo que lo hace especial es que esta fue llevada a cabo por un colectivo reducido. Estamos refiriéndonos a no más de cincuenta personas bloqueando el tráfico de una avenida principal. El otro punto de gran interés de este documental es la observación sin tabúes a las personas discapacitadas. El campamento fue para sus miembros lugar de experiencias en todos los niveles, lo que descubre un lado natural, aunque a veces restringido, por ejemplo, por los familiares de estos. Crip Camp, o más bien los mismos protagonistas, cuestiona ese lado sobreprotector de la sociedad que no hace más que reforzar las inseguridades de estas personas y complejos de lo que se piensa sobre estas mismas.
En My Octopus Teacher (2020), nos internamos en la peculiar relación entre Craig Foster, un cineasta e investigador marino, y un pulpo. El documental de Pippa Ehrlich y James Reed toma como introducción los antecedentes depresivos del protagonista y, posteriormente, la obsesión del mismo por conocer la naturaleza de su nueva amiga, lo que equivaldría a su etapa de rehabilitación y reconocimiento de una rutina bajo el agua. Lo estimulante de esta película es el proceso por el que transita el vínculo entre el hombre y el animal. Es a propósito de sus encuentros e interacción que la historia comienza a perfilar una mirada cálida sobre el gesto humano y la “humanización” de la criatura a partir de los comportamientos que va consolidando la relación y dependencia emocional de Craig hacia el pulpo. Es además una reflexión sobre esa frontera invisible que existe entre estos dos seres vivientes. Por mucho que se vaya fortaleciendo esa dependencia, Craig no deja de chocarse contra la pared de la ética científica. Existen leyes de la naturaleza que el humano no tendría por qué obstruir. Se despliega un dilema entre la observación humana y la científica. Es en cierta manera el perfil dramático de este documental, pero también el instructivo en un sentido humanista.

Ambas películas se encuentran disponibles en Netflix.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Amazon Prime: Sound of Metal

Ruben (Riz Ahmed) ha perdido gran parte de la audición de manera repentina. Esto implicará un desnivel a ese estilo de vida que el joven baterista creía era perfecto. Sound of Metal (2019) hace un retrato distinto de la superación física. El director Darius Marder equilibra el drama y el efecto motivador; es decir, se aleja de cualquier tendencia que lo asocie a lo pueril o a lo romántico. Ahora, esto no la convierte en novedosa. Esta neutralización ya se ha visto en otras películas. Se me viene a la mente 50/50 (2011), gran comedia dramática que concibe un caso de superación con mucho respeto y sensibilidad al tratarse de una enfermedad. En tanto, lo que hace auténtico a Sound of Metal es que hace referencia a una circunstancia específica. ¿Cómo reaccionaría ante la pérdida de audición una persona con los antecedentes de Ruben? La respuesta manifiesta el lado revelador de este filme, la cual, por cierto, no tiene que ver con el hecho de que sea un músico. Marder nos quiere hacer pensar que el mayor drama para su protagonista sea la irrupción de su talento. Pueda que sí, pero esa preocupación es solo la punta del iceberg.

Sound of Metal trata sobre la carencia de un sentido físico y emocional en un “solitario” como Ruben. Es crucial reconocer los antecedentes personales de este hombre para enterarnos del verdadero sentido del filme, y de esto no nos convenceremos sino hasta el final de la película. Muy a pesar, frente a una retrospectiva, la historia evidenciaba “eso” que ya era perceptible en el personaje principal. Para ello hacemos una comparación entre la idea de vida que tuvo Ruben junto a su novia en su casa rodante y la vida que comienza a experimentar en un refugio para personas con discapacidad auditiva. Obviamente, en su momento, fue para el baterista un ritual idílico el vivir sin domicilio. ¿Pensará lo mismo para cuando comienza a llevar una vida sedentaria junto a un grupo de personas que hablan su mismo idioma? Es importante no asumir “idioma” como la voz o la palabra, sino como la vivencia o experiencia. Es decir, su novia hablaba su mismo idioma, y ambos formaban una comunidad de a dos. ¿Cuál era ese mismo idioma que hablaban? La joven tenía cicatrices en la venas y Ruben tenía sus propias cicatrices. Nuevamente, eso será respondido al final de la película. Pero, va la pregunta: ¿El solo hablar el mismo idioma o compartir similares antecedentes implicaba gozar de una vida idílica?
Es así como se descubre la historia de un personaje que, a propósito de una deficiencia física, expresa esa otra deficiencia que no estaba del todo sanada para cuando vivía con su novia. Sound of Metal no solo nos cuenta sobre una rehabilitación física, sino también una emocional, a raíz del ingreso de Ruben a un entorno o estado que no había experimentado y que, por tanto, le era carente. Esta era una carencia que, se podría inferir, lo tenía estancado en una burbuja que asumía como lo ideal, pero que de hecho era un espacio que preservaba a sus demonios. Siempre estaban ahí las cicatrices. Dicho esto, en cierta perspectiva, Darius Marder retrata la rehabilitación de dos personas, el del baterista y su novia, cada uno por su lado. Ambos se recuperan de esa carencia emocional mientras lidian con algo irreversible; caso Ruben, la audición. En cierto punto de Sound of Metal, cuando las cosas comienzan a funcionar, surge esa tentación del retorno. He ahí el verdadero conflicto de la película. ¿Dónde está lo idílico o conveniente para Ruben? Entonces cobra mucho sentido esa filosofía, casi zen, del instructor. El silencio, la tranquilidad, el orden espiritual. Es en ese territorio que el protagonista logrará preservar sus sentidos.

sábado, 17 de octubre de 2020

7 Festival de Trujillo: Ciclo de carga / El extraordinario brillo de Jesús María / Otra forma de ver (Corto en competencia)

Un ejercicio a propósito de la contemplación de una rutina. Ciclo de carga (2019) es un documental que atiende desde una perspectiva particular a la faena laboral de los estibadores del puerto Masusa, ubicado en la ciudad de Iquitos. Daniel Martínez alude a la tradición filmográfica que observa a “lo poco extraordinario” interpuesto por un filtro que estiliza y dramatiza la imagen. Es decir, a los ojos del cine, la acción habitual es capaz de convertirse en una experiencia plástica y estética. Son los experimentos que, a principios del cine, el teórico y director ruso Dziga Vertov empleaba en su deseo de buscar nuevas formas de expresión, por ejemplo, al alterar el registro de lo real o el ojo humano. Martínez se remonta a esa teoría denominada como “cine-ojo”. Su película estira los tiempos, dinamiza las perspectivas de visión al cambiar continuamente de angulaciones y planos, además desajusta las secuencias sonoras. En síntesis, descompone las leyes de lo real con el fin de estimular los sentidos.

Una mirada a la rutina con otros ojos se plantea también en el corto documental El extraordinario brillo de Jesús María (2020). El director Claudio Cordero, más allá de crear un testimonio nostálgico o histórico, expresa su filia frente a este distrito de Lima. El filme convoca elementos y referencias que aluden a la tradicionalidad, los personajes célebres que vivieron o se refirieron a la localidad, la esencia del distrito desde su arquitectura o particularidades que han sembrado en la inmediación una personalidad particular, los síntomas que se revelaron en sus calles por consecuencias de la pandemia, además de fabricar una ruta personal e íntima. Cordero combina tópicos y recursos con la única excusa de referirse a Jesús María, un espacio que se asienta entre lo melancólico y lo contradictorio, cuestiones que la voz en off que acompasa al filme y la ruta de la historia también expresan.
Otra contemplación de lo extraordinario, y no provocado por algún filtro de la imagen o por la mirada personal, se manifiesta en el corto documental Otra forma de ver (2018). Lo valioso de este filme realizado por el director Milkar Tovar radica por su propio contenido y la trascendencia social que esta misma implica. La película se remonta al encuentro accidental entre el fotógrafo Paul Vallejos y Nilton Sánchez, un menor que por entonces padecía de un mal de visión, y cómo esa situación se convirtió en el punto de inicio de un gesto caritativo que tendría una extensión de aporte social. Desde un registro modesto y tradicional, Tovar nos pone al tanto de la historia de amistad que surgió entre los dos protagonistas, antecedentes que sirvieron como la base para lograr fundar un proyecto que se interesa en educar a la comunidad invidente los dominios de la fotografía mediante un método especializado. Otra forma de ver, por otro lado, es también el testimonio de una relación que ascendió a un plano de lo filial.

Pueden ver todos los cortometrajes totalmente gratis en la página web del Festival: www.fecit.pe

miércoles, 25 de octubre de 2017

15 Festival de Morelia: El vendedor de orquídeas, Potentiae y Siempre andamos caminando

Lorenzo Vigas hace un documental a su padre, el pintor venezolano Oswaldo Vigas. El vendedor de orquídeas (2017) consta en el extravío y búsqueda de una de las obras primarias del pintor, pero es sobre todo la biografía de un hombre afligido. Vigas padre va en busca de su pintura que sería la última protagonizada por Reynaldo, su hermano fallecido tempranamente a causa de un enfermedad mental. El propósito y el recorrido de Vigas es de por sí una ruta dolorosa, en donde los recuerdos vuelven y la memoria, más allá de un privilegio nostálgico, es padecimiento que aflora la culpa y muchas lágrimas.
Potentiae (2016), de Javier Toscano, y Siempre andamos caminando (2017), de Dinazar Urbina Mata, son documentales testimoniales. En el primero vemos a personajes discapacitados, en gran parte, autosuficientes. En el segundo tres mujeres mexicanas migrantes procedentes de pueblos originarios. Ambos casos se alinean a historias de sobrevivencia, la de Toscano con aspiraciones a un retrato de superación personal colectiva, la de Urbina Mata de contenido y atención social. Ambas películas no gestan pretensión alguna más allá de lo indicado.

Mira gratis El vendedor de orquídeas (http://bit.ly/2gIRJTu), Potentiae (http://bit.ly/2y3HGjA) y Siempre andamos caminando (http://bit.ly/2i4O8Ma) en Festival Scope.

miércoles, 22 de octubre de 2014

26 Festival de Cine Europeo: Imagine

Lo mejor de Imagine (2012), y lo que además la convierte en una película a valorar, es lo referente a ese modo en que el espectador fraterniza con la nulidad visual que poseen algunos de sus protagonistas. El director Andrzej Jakimowski dispone una “incapacidad de ver” al negar la mirada omnipotente. Dado que ciertos personajes de esta historia luchan por agudizar su sensibilidad auditiva y hasta sonora (aquello que serán sus “nuevos ojos”) el espectador pierde la licencia de lograr avistar ciertos objetos o presencias, aquellas que naturalmente un grupo de alumnos invidentes es incapaz de ver, pero que sin embargo son percibidos por la sutil agudeza de un maestro también ciego. Es así como de pronto las escenas del profesor anunciando la llegada de un felino o un automóvil que tampoco vemos se repiten una y otra vez.
La llegada de Ian (Edward Hogg), un hábil profesor invidente, a una prestigiosa clínica oftalmológica, será el inicio de una serie de situaciones que pondrá en cuestionamiento su tratamiento, tanto por parte de los celadores de la institución como por los mismos alumnos.  El no uso de un bastón, seguido de la orientación auditiva propio de los ruidos artificiales y naturales, serán las principales motivaciones que irán en busca de la independencia tanto visual como anímica. Imagine consiste pues en una terapia sobre la confianza, y no solo hacia los sentidos no visuales, sino a la misma personalidad de Ian, individuo que será cuestionado de inicio a fin. Esa “incapacidad de ver” del espectador es incluso una brecha más que pone en duda las habilidades sensitivas del terapeuta. El filme termina con un signo optimista aunque con un sabor a fracaso. Andrzej Jakimowski no cae en trivialidades.

viernes, 21 de marzo de 2014

III FIACID: Ver y escuchar (Panorama Iberoamericano)

Desde ayer se dio inicio la tercera edición del Festival Iberoamericano de Cine Digital, en esta ocasión también con sede en Arequipa. Va del 20 al 30 de marzo. En el transcurso iremos posteando algunas críticas.

Interesante es el discurso al que se ciñe el chileno José Luis Torres Leiva. Sus filmes son de apariencia nula, plagado de tiempos muertos, la mudanza frecuente de sus encuadres, casi siempre generales o en primeros planos. Hay una necesidad por atrapar el ambiente tanto físico (de la naturaleza o la rutina) como el espiritual. Es un cine contemplado desde los sentidos. En este no hay historia, o a lo menos se evita construirla. La necesidad del director es la de construir un cine con percepción, trabajar entre la imagen y el espectador una dialéctica. Mientras que se refracta una serie de fragmentos sonoros y visuales, el receptor se encarga de otorgarle un sentido. Entonces lo que de pronto no parecía tener historia se vuelca a una interpretación infinita. En un corto como El mal (2004) o en el largometraje Verano (2011) se aprecia en extenso el mutismo de los personajes aunque acompañados de un contexto auditivo y visual. Se alude un estado de ánimo, más se invita a asumir los sucesos. En paralelo está el patetismo, los rostros que grafican nuevas alusiones. Una fotografía que aparece repentinamente en el final del corto Obreras saliendo de la fábrica (2005), provoca un giro emocional en la mirada perdida de una mujer. Es tarea del espectador darle el sentido.
Ver y escuchar (2013) se podría decir que es la teoría de José Luis Torres Leiva puesta en testimonios colectivos. Su cine se sedimenta en base a cómo una película adquiere significado a través de la mirada y el oído. No es preciso un diálogo o una historia premeditada para gestar esta misma. Todo se desarrolla de forma cognitiva. Este documental así se inclina a tomar la palabra de personajes con deficiencia de visión, audio y voz; todo aquello que JLTL ya venía anulando en sus anteriores filmes. Si antes el director empujaba al espectador a concebir o entender un cine carente de ciertos recursos sensoriales elementales, ahora expone cómo esto forma parte de la rutina en un grupo real. Ver y escuchar más que un filme sobre la fortaleza humana, es un filme sobre el ejercicio sensitivo. Más que una reflexión espiritual es una reflexión sensorial. El director deja a un costado los planos a la naturaleza o el alrededor para reemplazarlo por un encuadre simple. A diferencia de sus otros filmes, este no tiene la necesidad de crear la imagen o incluso el sonido. Son los testimonios los que la describirán. Su ambiente colorido es reemplazado por los colores grises. Existe esa necesidad de que el espectador se focalice en sus narradores. Ellos construirán los sentidos por nosotros.