He aquí una película muy compleja, a propósito de las distintas referencias y situaciones que aluden a su título o interrogante. Esta es la historia de una familia tunecina en un escenario rural. El relato inicia con la celebración de una festividad comunitaria. En medio del júbilo colectivo, una madre sufre al enterarse que sus dos hijos mayores han marchado a un lugar que equivale a una condena física y moral. Es el tránsito del gozo a la consternación. A vista general, Who Do I Belong To (2024), ópera prima de Meryam Joobeur, representa el testimonio de una familia fracturada por los efectos de una guerra ideológica. Este es el caso de jóvenes persuadidos por un conflicto orientado por el fundamentalismo extremo y violento, lo que genera consecuencias que alcanzan a su círculo más íntimo. En principio, Joobeur se propone a realizar un drama en donde el vínculo familiar se pone a prueba. Vemos así a un padre y una madre lidiando ante esa realidad que les ha arrebatado a sus hijos y, en tanto, ambos reaccionarán de manera distinta. Ahora, lo importante aquí es entender que no existe una buena o mala reacción. Por un lado, es una manera de diversificar una muestra de amor, un sentimiento que no siempre se canalizará de forma romántica. Por otro lado, es un método para describir un comportamiento social. Es decir, este espacio rural reconocido como un contenedor de los complejos de una nación o cultura.
jueves, 22 de febrero de 2024
74 Berlinale: Who Do I Belong To (Competition)
martes, 21 de septiembre de 2021
2 Festival Lima Alterna: Black Medusa (Competencia Internacional)
A diferencia de Medusa (2021), de Anita Rocha da Silveira, la figura mitológica en la película de Youssef e Ismael Chebbi resulta más significativa, al menos si nos inclinamos a la versión de la bella doncella mancillada y, posteriormente, condenada con vestir serpientes en lugar de cabellos a fin de ahuyentar a los hombres. Black Medusa (2021) nos cuenta la historia de Nada (Nour Hajri), una joven que se dedica a castigar a los hombres que capta durante la vida nocturna de Túnez. ¿Por qué lo hace? Es algo que la película no responde, pero sí lo hace la coyuntura, apoyada además de la leyenda griega. Los Chebbi hicieron el relato de venganza que Emerald Fennell hizo con una representación un tanto contenida. Black Medusa es pues una Promising Young Woman (2020) sórdida. Aquí no hay colores pasteles ni una figura vengadora sacada de un cómic, casi una caricatura que de paso se apropia de ciertos estereotipos machistas para captar a estos mismos. La joven Nada no necesita de esa clase de disfraces para atraer a los hombres. Esto es importante, ya que se define que la violencia hacia la mujer no radica del deseo nocivo hacia una imagen estereotipada, sino del propio hecho de ser mujer. Estamos hablando de que Nada asume la imagen del modelo de una víctima de la agresión sexual que es recurrente en cualquier ámbito del mundo.
domingo, 4 de noviembre de 2018
4 Semana del Cine ULima: Weldi
lunes, 7 de noviembre de 2016
Semana del Cine: Hedi
lunes, 8 de febrero de 2016
Festival de Rotterdam: As I open my eyes
Frente a esto, Farah camina sin reservas. Su personalidad es auténtica incluso para cuando las personas que más ama reprueban lo que canta o cómo baila. He aquí un ejemplo de cómo ir construyendo un concepto o comportamiento político, sin la necesidad de formar un partido o convertirte estrictamente en un político. Farah pareciera haber aprendido por sí sola a dejar fluir su carácter rebelde e inadecuado para las normas de la Dictadura. En referencia a esto, es importante la presencia de la madre de Farah, símbolo de una generación frustrada. Lo que la hija hace en ese momento por propia autenticidad, en un pasado la madre lo hacía por compromiso firme. Es como si esa desaprobación hacia el gobierno le hubiera sido heredada a Farah, esto a pesar de que su madre continuamente intenta persuadir a su hija deje de difundir una protesta a través del canto. En As I open my eyes no vemos cómo la Dictadura cede ante el rechazo colectivo de toda nación. La película de hecho va cerrando con un sentimiento áspero. Leyla Bouzid, sin embargo, transforma esto en una lección para la memoria y pone como punto final un mensaje lleno de coraje en pos de una buena causa. “Sigue”; dice la madre.






