Mario (Oustin León) es un taxista transexual en espera de realizar su cirugía de afirmación de género. El problema es que luego de un encuentro furtivo él quedará embarazado. Soy Mario (2026) relata una historia sobre una identidad todavía en proceso de formación, pero lo curioso es que esto no deviene tanto de un proceso físico o biológico a medio camino, sino del estancamiento mental del protagonista. La ópera prima de Sharon Kleinberg, aparentemente, nos presenta a una persona decidida a cumplir su deseo de transición, sin embargo, incluso antes de que tuviese ese “incidente”, Mario manifestaba ciertos complejos o miedos hacia su identidad en proceso. Su círculo de amistad, definitivamente, no ayuda. Al protagonista lo conocemos interactuando en una comunidad en donde el machismo y la homofobia son normalizados o motivo de bromas. Dicho esto, la idea de la película no será responsabilizar del todo al protagonista en cuanto a las razones de sus prejuicios hacia su cuerpo e identidad, sino inspeccionar cuáles son esos motivos que empujan al personaje de Mario a accionar de esa manera. Y aquí no solo hablamos de los círculos públicos, sino también los íntimos.
Mostrando entradas con la etiqueta Soy Mario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soy Mario. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de septiembre de 2026
TIFF 26: Soy Mario (Discovery)
De
pronto, Mario se percibe como un problema familiar. Estamos hablando de una
persona que se nota reconoce a la familia como parte importante de su vida. Es
por ello se toma muy a pecho lo que cada miembro piensa de él. En tanto,
similar, aunque en menos grado, pasa cuando se relaciona con el resto de las
personas. Soy Mario es una película que toma por escusa un embarazo para
mostrarnos qué tanto una persona convive con lo que el resto piensa de uno.
Ahora, obviamente, Kleinberg lo que menos quiere es que su protagonista aprenda
a desaprender esa forma de ser. La idea es más bien encontrar aceptación y
buena convivencia, y esta no se alcanzará si antes no existe una visibilización.
Mario andará por distintos territorios, el laboral, la asistencia de salud, el
romántico y el familiar, y, en efecto, varios de estos expresan asperezas o
trabas hacia su identidad; muy a pesar, ninguno resulta lo suficientemente obstructivo
como para orientarlo al exilio. En cierta perspectiva, el panorama que nos
dispone Sharon Kleinberg es optimista. No todo puede terminar de manera ideal
en la vida de Mario, pero es innegable de que en su trayecto ha reconocido la
comprensión y la aceptación. Dicho esto, socialmente, estamos ante un escenario
público también en transición.
Labels:
Cine Mexicano,
I Am Mario,
Sharon Kleinberg,
Soy Mario,
TIFF 26,
Transexualidad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
