miércoles, 6 de diciembre de 2017

5 Festival Transcinema: Mariana

En algún punto de la frontera entre Colombia y Venezuela, personajes merodean entre el paraje desolador, en donde realizan su rutina de contrabandistas, y de paso se mimetizan con el espacio de aire apátrida. Mariana (2017) se localiza entre el documental y una ficción plagada de tiempos muertos. El director Chris Gude desarrolla un concepto que me recuerda al de Sharunas Bartas; personajes desterrados asociados a un oficio ilegítimo, una especie de zombies tal vez fantaseando con hallar su lugar utópico, como la Gran Colombia, pero solo encontrándose con ruinas que gestan una metáfora de lo infecundo o no terrenal. Actualmente existe toda una producción sobre la enajenación territorial bajo similar modo de expresión espectral; desde Pedro Costa al cine de Lisandro Alonso, llegando a la reciente All cities of the north (2016), de Dane Komljen.

martes, 5 de diciembre de 2017

5 Festival Transcinema: Purge this land

Así como Did you wonder who fired the gun? (2017), el filme de Lee Anne Schmitt parece estar impulsado por una exigencia personal, a propósito que los suyos están (o estuvieron) implicados en un conflicto coyuntural e histórico. En el filme de Travis Wilkerson un familiar fue agresor, en el filme de Schmitt está el temor de que familiares sean posibles agredidos. En ambos casos, los directores deciden consultarle a la Historia, y es en su repaso al pasado que la nación o contexto del presente en el que se mueven rebela signos de que el racismo en EEUU es vigente, aunque expresos bajo mecanismos cautelosos. Purge this land (2017), al igual que Did you wonder..., es un documental que sigue un itinerario de ruta y –en menor proporción– de pesquisa; una visita a localidades en donde reinó el racismo. Se ejerce además una evocación oral de parte del director, la diferencia es que Schmitt alude a un pasado más lejano; tiempos en que la esclavitud fue un derecho del blanco, lo que gestó las insurrecciones más agresivas en la historia del país.
Es en su derrotero que Schmitt se va centrando en la historia de John Brown, un hombre blanco que antes de suceder la Guerra Civil había conducido a una serie de regimientos violentistas en pos de la abolición de la esclavitud. Una nueva similitud emparenta a Purge this land con el filme de Wilkerson. Los eventos históricos antirracistas, y todo lo que les concierne, son desmentidos o desestimados por la preservación histórica y las políticas del presente. Las inmediaciones en donde surgió la lucha por los derechos de igualdad racial acreditan vestigios carcomidos y desigualdad social. Lee Anne Schmitt mira con incertidumbre el panorama de su nación. De ahí por qué comparte su sueño en donde ve a su hijo ahogándose en su propia habitación. Durante su revisión histórica la directora cohabita con el desasosiego. Purge this land pueda ser visto como un gesto solidario, como el de Travis Wilkerson por acogerse a la moral antes que afilarse a la fantasía racial, como también pueda ser visto como un llamado radical, a propósito de John Brown, otro personaje solidario, aunque violentista.

5 Transcinema: António e Catarina

Existe algo interesante en el filme de Cristina Hanes, más allá de la puntualidad del diálogo entre sus dos únicos personajes. António e Catarina (2017) consta del registro de tres encuentros acontecidos en un espacio de tres años. Catarina visita a António. Una mujer en sus veinte se relaciona con un hombre a puerta de los setenta años. ¿Cuál es la relación entre estos dos personajes? ¿Es un lazo filial, amical o incluso amoroso el que los reúne? Y como para incrementar la duda de esa vinculación, el tiempo y la edad juegan su rol de alterar el carácter de las personas, especialmente el de António.
Es mediante esto que el António del primer año parece una contraposición del tercero. La elipsis del tiempo ha generado un cambio invisible, aunque severo, que afecta a las dos partes. Lo que en principio simulaba una reunión amorosa, para el tercer acto sabe más a una reunión filial. António e Catarina no tendrá diálogos transcendentales, pero sabe subrayar sus premisas: la vejez, las relaciones humanas, la soledad. A propósito de este último, es interesante cómo a medida que pasa el tiempo, António mira de distinta forma su entorno. De pronto lo que sucede al otro lado de la ventana, ya no estimula al hombre. 

5 Festival Transcinema: Dum spiro spero

Ameno y, en cierto punto, emotivo autorretrato de un hombre y su proximidad a la muerte. Pero Kvesic es director, guía y protagonista de su rutina como escritor, coleccionista de libros, fumador empedernido, dueño de un perro, esposo desterrado del lecho marital por culpa de sus ronquidos, cuñado de una mujer a la que comprende a un más que su propia esposa. Dum spiro spero (2016), en alusión a la frase de Cicerón (Mientras respiro, espero), en efecto, es un documental sobre un hombre que no deja de emprender su rutina, mas no deja de preguntarse en cuanto a su realidad y posterior ausencia. Sin embargo, este es un cuestionamiento optimista. El fatalismo es ajeno a este filme en donde un hombre ha aceptado a la muerte como secuela y efecto natural. Su “víspera” a la consumación es ajena a la agonía anímica o cualquier síntoma de pánico.
Este filme croata me recuerda en parte a Michael Keaton grabándose así mismo en My life (1993), a fuerza de dejar “algo” a ese hijo que no conocerá. Dum spiro spero es un como un paseo a una tienda de artículos, todos aludiendo a la vida de Kvesic, desde sus libros hasta sus chucherías. En adición, el autor es consciente del peso emocional de cada objeto, pero también de la futilidad de ciertos. Al igual que Keaton, Pero Kvesic, más que asistir al cine, parece asistir al registro casero, etiqueta que, además de preservación, exige observación, en este caso, al de un hombre sociabilizando con la muerte y educando a porqué no hay que temerla.

domingo, 3 de diciembre de 2017

5 Festival Transcinema: Craigslist allstars

Un documental visto como una experiencia colectiva, pero también personal. En un periodo de años, la directora Samira Elagoz se cita con personajes particulares, cada uno poseído por una fascinación que provoca el lado voyerista del espectador. Sabemos de las rutinas de estos, y en ciertos casos sus preceptos. Pero está también la autora de la idea integrándose a estas rutinas. Es el tránsito de la curiosidad al deseo de formar parte de (o es que siempre esa fue la idea de Elagoz). Craigslist allstars (2015) consigue la estructura de historias en episodios, en donde ninguno será motivo de retorno. Todo queda como una suma de registros del orden digital en la actualidad; grabaciones cortas, autor(es) mostrando o limitando lo que quiere exponer. Es un filme síntoma del YouTube y los celulares.

5 Festival Transcinema: Ouroboros

Mediante una argumentación cifrada, la ópera prima de Basma Alsharif recorre ciudades en donde se manifiestan contextos inconexos y personajes sin definirse. La directora de origen palestino no desarrolla historia, sino secuencias que expresan temporadas, mientras lo acontecido está sujeto a un constante efecto en retroceso. A primera vista, existe un contraste de realidades entre los espacios: la Franja de la Gaza y, por ejemplo, lo que parece un suburbio estadounidense. El salto de la calamidad a la apacibilidad. El paseo de alusión turística que difiere a las ruinas de una ciudad en Palestina con los paisajes floridos de algún otro lugar; un hogar de aire vacante que cobija (o cobijó) una vasta línea generacional frente a otro hogar en donde se reúne una generación reciente que alude multiculturalidad y ampliación limítrofe. Ouroboros (2017) retrata una visión o testimonio personal de la directora, su procedencia palestina y éxodo a otros espacios, encuentros con los estragos y con otros mundos que sugieren diversidad, su intención por establecer una metáfora de viaje e historia cíclica, a partir del símbolo del “uróboro”, pero no deja de ser película que exige tanto de un manual de apoyo que solo su directora conoce.

sábado, 2 de diciembre de 2017

5 Festival Transcinema: Did you wonder who fired the gun?

Del 1 al 9 de diciembre se desarrollará una nueva edición del Festival Transcinema. Iremos comentando lo que se vaya viendo.

Travis Wilkerson emprende un viaje personal con una sola motivación: averiguar los hechos que sucedieron aquel día en que su bisabuelo se vio envuelto en la muerte de un hombre. Sin embargo; lo que inicia como un cuestionamiento a su antepasado, se va abriendo al cuestionamiento histórico de su nación. Y es que para hablar de los antepasados, es preciso hablar de la historia de estos. Alabama, 1946. Tiempo y lugar de un racismo institucionalizado. El bisabuelo de Wilkerson había asesinado a un hombre negro, y nunca recibió pena por eso. La pesquisa a un hecho impune y soterrado, es solo un caso más dentro de la historia. Es natural pues que la ruta de Did you wonder who fired the gun? (2017) vaya revelando otros crímenes, casos comunes y también escindidos. Lo cierto es que por muy difuso que sea alguno, la fechoría es evidente.
Así como en Matar a un ruiseñor (1962), película a la que Wilkerson hace alusión, se aborda una injusticia colectiva indiscutible. No se precisan de pruebas cruciales para saber que el culpable siempre fue inocente. La diferencia es que en la realidad no existe ni si quiera juicio para la comunidad negra; mientras tanto, los blancos se salían con la suya. En el filme de Robert Mulligan vemos además a un padre amoldando la ética de sus descendientes; Wilkerson reprocha la ética de su antecesor. El director estadounidense juega el rol de detective, pero también el de abogado; uno objetivo. De pronto la palabra bisabuelo se deja de pronunciarse para solo convertirse en un nombre propio: el acusado que mancilló el honor de otros y el de su familia. Aquí no existe el tributo a los lazos de sangre, sino el tributo a las víctimas.
Did you wonder who fired the gun? escapa del uso de la fuente puntual y los comentarios academicistas propio de recientes películas que de igual forma abordan el tema del racismo. Este documental se desarrolla mediante una pauta difusa conformada por vestigios abandonados y parientes sin registro. El discurso al que se asocia es maleable. El director se inclina a su eventual estilo de expresión –y de registro–, combinando géneros y modos de enunciación. De pronto su dialéctica evocativa, propia de un diario personal, se irrumpe por un lenguaje escabroso, propio del cine de la conspiración. De repente Travis Wilkerson parece ser transportado a una atmósfera del cine negro, solo que a colores y a plena luz del día. La sola evidencia de que existe una secta maligna dentro del territorio, estimula el suspenso, asfixia al forastero, quien se siente extranjero en su propio terruño. Aprende de primera mano lo que es ser un excluido de un territorio que no ha asimilado los Derechos Civiles.