La directora y arqueóloga Carolina Arias reflexiona sobre la representación de los objetos y lo relaciona con su historia personal y la de su país. Sucede que, desde una perspectiva humanista, todo objeto posee una función, un conocimiento, sea inmediato o en condiciones de ser descifrado. En tanto, es el destino de todo objeto ser investigado, analizado, extirpado de su recinto original para su estudio. Es decir, todo objeto tiene como destino ser conquistado o colonizado, despojado de ese saber, y para ello será, por ejemplo, como esas misteriosas bolas de piedra que se extienden por distintos puntos de Costa Rica, diseccionado. Sucede que todo objeto tiene algo de resistencia, eso que llamamos misterio y la mente humana se esfuerza por comprender. El objeto ejerce rebeldía ante el saqueo de ese misterio, reacción que sucedió con las comunidades indígenas oprimidas por los explotadores de las plantaciones de plátano, es el mismo reclamo que le provoca a la directora esas fotos en donde se observa a ella junto a su padre. Hay un conocimiento que está ahí y tiene el deseo de descubrir. Objetos rebeldes (2020) es una película atractiva al generar una reflexión en cadena partiendo de lo íntimo, trepando por lo histórico y alcanzando lo universal o incluso existencial.
sábado, 21 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: Objetos rebeldes (Competencia Ficción)
viernes, 20 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: Memory House (Competencia Ficción)
La ópera prima de Joao Paulo Miranda imagina un escenario distópico, aunque inspirado en la realidad de la actual Brasil. Una comunidad angloparlante al sur de ese país planea emanciparse de la zona norte a fin de establecer su supremacía social y económica a medida que inyecta a su comunidad costumbres germánicas. Es como si las políticas ultraconservadoras de Jair Bolsonaro se encontraran con el divisionismo previo a la Guerra de las Sesiones y el nazismo de propaganda. En medio de esa comunidad de mayoría “blanca”, un hombre originario de la zona norteña vive con resignación en ese ámbito como una figura solitaria y marginal, eso hasta que una casa remueve su memoria. Memory House (2020) está a la línea de películas como Chuva é Cantoria na Aldeia dos Mortos (2018) o A febre (2019), a propósito de sujetos que parecen haber olvidado sus orígenes en medio de una sociedad que ha erradicado las tradiciones oriundas del país. El protagonista de Miranda parece experimentar una suerte de despertar similar al que tienen los protagonistas de las películas mencionadas. Fruto de esa epifanía o revelación mística, los recuerdos del hombre lo retraen a sus raíces de la región del sertón.
25 Festival de Lima: Las mejores familias (Competencia Ficción)
En su última película, Javier Fuentes-León se inspira de una “leyenda urbana” para crear una sátira de clases. Las mejores familias (2020) narra el encuentro entre los integrantes de dos familias prósperas -posiblemente, sobrevivientes de alguna descendencia aristocrática- y empleados del hogar entrando en pugna a raíz de la visita de la nueva novia del hijo que retorna de España. El director parece esforzarse en incluir a esta reunión gastronómica todos los aderezos posibles. Ahí están el racismo, la infidelidad, la paranoia roja, la homofobia, la hipocresía, las drogas y otros vicios, y tantos más. Todos prejuicios que estimulan a que la discordia y las brechas sociales se amplíen. No necesariamente se trata de un retrato en donde los pobres y los ricos se escupen entre sí. Aquí vemos sobre todo a los adinerados tirándose lo trapitos al aire en menos de un parpadeo. Es un festín en el cual curiosamente la comida brilla por su ausencia, y en su lugar se manifiesta una orgía de revelaciones, que a su vez es liberación de conciencia, que bañan con humor una historia de por sí dramática e infame y que se volvió una tradición reprimida en muchas familias de bien.
jueves, 19 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: Hatun Phaqcha, tierra sana (Hecho en el Perú)
Muy bien realizado e instructivo documental que alienta a la conciencia sobre la biodiversidad en el Perú desde la preservación de los productos alimenticios originarios. Hatun Phaqcha, Tierra Sana (2020) no se acoge a un mensaje nacionalista o pretende explotar a partir de una mirada exótica el discurso místico de la cosmogonía andina o amazónica. El mensaje es puntual: se está desaprovechando la biodiversidad del territorio peruano. La directora Delia Ackerman emprende la labor de una exigente investigadora que se filtra en los campos de distintas especialidades inclinadas al conocimiento de la tierra, el de la variedad de productos naturales que existen desde tiempos milenarios, pero que en la actualidad ni se conocen ni se difunden, gesto que podría poner en riesgo su sobrevivencia. Se escucha mucho de miles de tipos de papas en el Perú, sin embargo, son apenas diez tipos de estos tubérculos los que se distribuyen entre los supermercados y los hogares. Ahora, y aquí viene lo alarmante de la situación, la extinción de una especie no solo implica la desaparición de esta.
25 Festival de Lima: Songs of Repression (Competencia Documental)
Son distintos los conflictos y debates que gravitan entorno a los actuales habitantes de Villa Baviera, antes conocida como “Colonia Dignidad”, asentamiento fundado en Chile en la década del 60 por Paul Schafer, quien incitó a un número de familias alemanas a formar parte de una comunidad religiosa que mantuviera las tradiciones alemanas. Songs of Repression (2020) es un documental que hace un repaso general de los abusos acontecidos dentro de este círculo habituado a la rutina de castigo y perversión que se ejecutaban mutuamente sus miembros, siempre bajo ordenanza del dictador Schafer, nazi prófugo de la justicia en su país. Los directores Marianne Hougen-Moraga y Estephan Wagner se internan en la actual comunidad a fin de contemplar las reformas que entraron en rigor décadas atrás para cuando su líder enfrentara cargos judiciales por parte de sus delitos en la comuna. La intención del filme es atender a los síntomas de un colectivo que ha vivido por años bajo un sistema de represión, tiempo en que podías ser molido a golpes por una razón que nunca te enterabas. No importaba si era hombre o mujer, niño o anciano. Si el líder decidía que debías ser castigado, al instante tus iguales se iban contra ti, y diariamente había un linchamiento.
Songs of Repression nos descubre un espacio minado por temas pendientes. Incluso los mismos que han decidido superar esa etapa, perdonar a los adjuntos del líder y asumir esas vivencias como una instrucción que tuvo una prioridad espiritual y benefactora, manifiestan achaques, tics, dolores de cabeza, malos sueños. Si antes visitaban la enfermería para curarse de las palizas, ahora lo hacen para menguar las heridas no superficiales. Y, a propósito de esa línea de pensamiento, se abren distintos debates: ¿resignación o superación? ¿olvidar para curar o para escapar de la justicia pública? Recordemos pues que muchos o todos fueron cómplices de abusos contra el cuerpo, desde infantes hasta adultos. Es así como se devela un pequeño grupo que piensa distinto a la mayoría. Ellos son los que concientizaron ese estado de represión y entienden a Shcafer y sus secuaces como unos nazis y pederastas. Son estos además los convertidos en renegados de la comunidad, los apartados sociales, los que forman parte de, pero no tanto. Posición contradictoria —rechazar, aunque seguir viviendo en la zona—, pero ello en razón a la complejidad de una situación que tiene que ver con el estado de propiedad e identidad de todos los que nacieron y vivieron bajo el rezago de esta excomunidad fanática.
miércoles, 18 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: LXI (Competencia Ficción)
El cuadro trágico de la nueva película de Rodrigo Moreno en principio me retrae a Maridos (1970), de John Cassavetes, a propósito del deceso de un miembro del “grupo”. El hecho es que el vínculo que se establece entre los protagonistas del peruano es completamente distinto a la del director estadounidense. Cassavetes emprende una historia sobre la amistad, tópico que es un tanto dudoso en LXI (2021). Sucede que aquí estamos tratando con personas que no se han visto desde hace mucho tiempo, ello efecto de uno o varios resentimientos que se originaron años atrás en una fecha específica. El internamiento a este círculo, en consecuencia, equivale a la indagación de las incidencias de ese evento, el reavivamiento del recuerdo y las emociones del pasado que los obligaron a distanciarse. Ahora, al igual que en el filme de Cassavetes, en la historia de Moreno la muerte genera un punto de inflexión en la cotidianidad del resto. Se inaugura de esa manera un panorama sobre individuos cargando un aire de resignación, tocados por la incertidumbre o el fracaso personal. Es decir, la muerte cumple con esa función natural y cuestionadora que recae en los vivos, los expuestos a la mortalidad, quienes parecen haber despertado de un sueño.
25 Festival de Lima: Noche de Fuego (Competencia Ficción)
Del 19 al 29 de agosto se realizará una nueva edición del Festival de Lima de manera no presencial. Comienzo a publicar críticas de sus películas programadas.
En su primera incursión a un relato ficticio, la directora Tatiana Huezo no desatiende a los testimonios femeninos sobrecogidos por la violencia. Noche de fuego (2021) se asienta en una comunidad rural mexicana capitaneada por el narcotráfico. Así como varias películas que abordan el crimen organizado provocado por el comercio de drogas, no vemos que se apunta a la violencia armada como única consecuencia de este conflicto interno. La inmigración, la explotación laboral infantil, la pobreza y el estancamiento educativo son algunos de los síntomas de esa agresión sistemática, efectos que se ven representados en el filme de Huezo. Pero en medio de toda esa serie de achaques sociales, el que más le importa contemplar a la directora es el de la violencia sexual que recae en las menores. La historia inicia con una niña y su madre escarbando desesperadamente la tierra con sus propias manos a fin de crear un escondite ante los narcos. El acto de ocultarse será una suerte de rutina que indirectamente desconfigurará la naturaleza femenina de la protagonista y de otras niñas iguales a ella. En tanto, se devela cómo una estrategia de salvamento es escudo que daña por su reverso.
En complemento con el refugio que únicamente entra en función cada que los narcos sorprenden a la población, Huezo enumerará otras estrategias más recurrentes al ser parte de la cotidianidad de las niñas, tácticas que merman contra su manera de percibir el mundo, su imagen y su cuerpo. Claro que todas esas prácticas resultan ser un medio para que sobrevivan las niñas, ¿pero a costa de qué? Noches de fuego parece describir los hábitos sociales que recaen en las menores en cualquier escenario a propósito de su género. No hay necesidad de asentarnos en un contexto en donde existe el narcotráfico para contemplar una realidad en la cual las niñas son acosadas o ultrajadas, lo que obligaría a muchos padres a restringir hábitos o apariencias en sus hijas, cuando más bien el problema radica del exterior o de quien coacciona ese acto violento. En la película de Huezo, estamos hablando de adultos que no se concentran en erradicar el mal, sino que en su lugar imaginan las maneras para esquivar el problema a cuestas de un adiestramiento que va contra la naturaleza de las infantes, algo que las obligaría a percibir costumbres que atentan contra su libertad o a mirar el mundo de una manera instintiva y no racional.











