miércoles, 9 de agosto de 2017

21 Festival de Lima: Santa y Andrés (Competencia Ficción)

Una película sobre personajes que van coincidiendo a pesar de sus diferencias, específicamente las ideológicas. Santa y Andrés (2016) relata la historia de un enemigo del gobierno y su guardiana. Andrés (Eduardo Martínez), un escritor homosexual –típico estereotipo de la oposición en Cuba– será vigilado por Santa, una granjera de lado de la revolución, mientras se desarrolla una jornada gubernamental en las cercanías de su domicilio.
El director Carlos Lechuga, sin complicaciones argumentales, establece una cercanía entre estos dos protagonistas a partir de su condición de solitarios; Andrés siendo “gusano” social, mientras que no queda muy claro los antecedentes de Santa. Santa y Andrés corrige las desavenencias políticas optando por un rasgo humanitario, lo que traerá consecuencias que restriegan los actos de despotismo de una causa.

martes, 8 de agosto de 2017

21 Festival de Lima: En un rincón del alma (Competencia Documental)

“Nadie ha querido más a Cuba que yo”; dictó un día Eliseo Alberto, intelectual cubano que tuvo variedad de créditos, que van desde la literatura al cine, y decidió hacer una carta de despedida a su amada Cuba en el documental En un rincón del alma (2016). Su director es Jorge Dalton, hijo del poeta salvadoreño Roque Dalton, quien en la década de los 70 fallecería a manos de la dictadura de aquel entonces. Es decir, tanto protagonista como director tuvieron similares antecedentes. Ambos hijos de eruditos modelos en sus respectivas naciones sometidas por una dictadura. Dos proles criadas bajo el regazo de una nación partida y reprimida. En un rincón del alma es una extensa perorata de Eliseo Alberto, quien hace revisión personal de la historia de Cuba, previo y durante la Revolución Cubana.
En su transcurso se citará los instantes gloriosos de la intelectualidad cubana y también el silenciamiento a estos, la herencia de las tribus africanas Yoruba y herencia soviética impostada por la Revolución, la isla como medio idílico y, posteriormente, lugar encallado en el pasado. Es decir, Cuba como síntesis de tradiciones contradictorias; esa isla que era tan latinoamericana, pero autodenominada un fragmento de la Europa del Este. En un rincón del alma se argumenta de modo se pueda concebir un doble rostro, el esquema de las dos Cubas, la que fue estigmatizada por los revolucionarios como meca de la perdición y la que estos construyeron. En un rincón del alma es la voz en off de Eliseo Alberto y el desfile de registros fotográficos y fílmicos de la Cuba, maquillando ese carácter nostálgico, que tiene un cierre testamentario; la unión de las dos Cubas y el renacimiento a la verdadera tradición.

21 Festival de Lima: Esa era Dania (Múltiples Miradas)

Interesante filme. Dania es protagonista de una historia, pero también es espectadora de dicha película. Dania representa una ficción, pero también forma parte de un documental. Son dos instantes y registros distintos convergiéndose, en donde una de la “versiones” confiesa que lo inventado fue en gran parte realidad. Al inicio de Esa era Dania (2016), la directora Dariela Ludlow advierte que lo que se verá puede ser asumido como una ficción o un documental –único gesto innecesario y de los pocos desaciertos del filme–. Se descubre así a una joven madre viendo la película que protagonizó hace un tiempo estimado. Ella es Dania, espectadora de una historia que se inspiró en su propia vida, la que por ende también somos espectadores. Lo curioso ocurre para cuando Ludlow pause esa historia a fin de ceder la palabra a la Dania espectadora, quien asumirá una postura crítica de lo que un día “representó”.
“Esa era Dania”; dice Dania, aunque en su actualidad ya no sea así. El retrato de la adolescente sin propósitos personales, si bien tiene elementos ajenos, propios de una ficcionalización, en gran parte, más allá de actuar, Dania se comportaba como a sí misma: una madre e hija negligente, durmiendo a deshoras, dirigiéndose a fiestas, citándose con amistades cuando no debía. La vida de Dania estaba poseída por la desidia. Mediante esto, la directora motiva a la Dania espectadora sea crítica de su propia historia. Vemos entonces a la actriz –quien confiesa nunca “actuó” en la película– cuestionando más allá de la ficción; a la mujer que fue. Esa era Dania descubre esa premisa que ocasionalmente hace efectivo al cine: el espectador viéndose reflejado a través del protagonista. Esto, naturalmente, es literal en este filme.
Esta película mexicana pone también en marco al cine como propósito dialéctico. Es la Dania espectadora reflexionando en base a su realidad y situación actual. Sus juicios actuales convergen con los que fueron representados. Es el individuo discutiendo su propia historia. Por último, a diferencia de otros filmes en donde lo real y lo inventado son confundidos, la película de Dariela Ludlow descubre el territorio de lo real y el de lo inventado dada su aclaración prescrita, promoviendo esa convivencia y charla entre lo ficcionalizado y lo documentado. En Esa era Dania no existe una separación, sino la necesidad de adicionar o acoplar una película a otra como finalidad de ambas complementarse.

21 Festival de Lima: La reina de Irlanda (Gira Ambulante)

De la niñez de Rory O’Neill en el conservador condado de Ballinrobe a la aprobación del matrimonio igualitario en Irlanda. La reina de Irlanda (2015) abre con la biografía del reconocido drag queen de nombre “Panti Bliss” para encarar con un evento crucial en la biografía irlandesa. La historia de un individuo es motor para el cambio de una historia más amplia, empeñada a la construcción de una identidad, la búsqueda de la igualdad y el saneamiento de los prejuicios sociales dentro de una nación. El director Conor Horgan retrata de forma cronológica el nacimiento de un artista y, posteriormente, el de un activista.
Su documental, a pesar de establecerse en un contexto que tradicionalmente promovió feroces ideas conservadoras, no exprime el lado pueril e inmediato de la homofobia. La reina de Irlanda no se ve en la necesidad de narrar testimonios infames que recayeron contra la comunidad gay –pues es principalmente a este género a la que se enfoca–, sino se pone a contemplar a un personaje que comenzó a retribuir a su sociedad casi sin darse cuenta. Es también la apreciación artística, la del drag queen, puro manifiesto de una identidad que no deja de definirse, culpa de la satanización social que viene del exterior y que en ocasiones se incuba en la consciencia del violentado.

21 Festival de Lima: La idea de un lago (Competencia Ficción)

Al igual que en su ópera prima Abrir puertas y ventanas (2011), la argentina Milagros Mumenthaler dispone un nuevo retrato desde la intimidad, solo que en esta ocasión no optando por la simpleza visual, lo que por cierto genera un complejo en el filme. La idea de un lago (2016) hace alusión a los rezagos de la represión histórica desde la historia de Inés (Carla Crespo) y su familia, quienes convivieron por décadas con el trauma de la desaparición padre. Mumenthaler convierte a su protagonista en fotógrafa y la converge a una serie de dilemas y situaciones que terminarán por relacionar o evocar la ausencia de su progenitor. El estar a puertas de la publicación de su libro ilustrado, su embarazo, su complicada relación con su hermano y madre, y con su pareja, son circunstancias que se manifiestan a modo de ecos que remueven su pasado.
La idea de un lago se gesta en base a la memoria y las relaciones filiales. El recuerdo de lo frustrado ha generado síntomas que se reflejan en el presente y han sensibilizado los lazos familiares, además de las emociones personales. Lo reprimido, la devoción por cohabitar con el dolor en silencio, son actitudes que se repiten entre los deudos. Inés, sin embargo, ha comenzado a dar pautas de una intención por cerrar las heridas y reconciliarse con su pasado, a través de su publicación y de una acción que de alguna forma está en búsqueda de un cierre “real” respecto al tema del ausente. La directora pone a su personaje principal a una continua evocación con los últimos recuerdos de su padre, y otros instantes que dan pauta de la lealtad de una esposa y la privación de un hermano, ello reflejado en el presente en un estado de preservación.
El filme aquí no hace más reminiscencia que el de la ausencia, el del dolor personal y familiar, no haciendo alusiones a cualquier ideología que pudiese haber sido la promotora de esa desaparición humana. La idea de un lago se empeña por sugerir lo emocional, esto desde una retrospectiva de la ensoñación. La visión del pasado del personaje de Inés se relaciona continuamente a estados alucinatorios que grafican o resarcen la carencia, tal como sucede en la emotiva secuencia de juego entre un auto y la versión infantil de la protagonista en el lago vacacional. Muy a pesar, Milagros Mumenthaler opta por un asedio simbólico, esto al punto de generar una poesía en exceso. De pronto la oda es repetitiva, aunque suceda con otras figuras o alucinaciones.

21 Festival de Lima: Carpinteros (Competencia Ficción)

José María Cabral realiza una película de una trama convencional, pero que se distingue a propósito de su contexto. Carpinteros (2017) se adentra en el mundo carcelario de República Dominica y desarrolla una historia de intenciones melodramáticas, sin necesidad de recurrir a la problemática social o inclinándose a una mirada menesterosa, temas o mañas que usualmente gestan los espacios penitenciarios. Julián (Jean Jean) al ingresar a la cárcel, conocerá a Manaury (Ramón Emilio Candelario), un hostil reo que le enseñará un código de señas. Sin premeditarlo, la llamada modalidad de “carpinteo” lo arrastrará a una relación con Yanelly (Judith Rodriguez Perez), una presa de la cárcel femenina, y pareja de Manaury.
Se inicia así una serie de secuencias en donde los roces y la tensión entre los hombres se va apilando, así hasta estallar a un clímax. Carpinteros genera un alargue, que incluso muda a los protagonistas a un nuevo espacio, regenerando las reglas carcelarias, mas conservando la porfía entre los hombres. El “carpinteo” se echa de lado y la trama opta con prisa a preparar el terreno para resolver un nuevo clímax nutrido de todas las situaciones y recursos, tanto dramáticos como estéticos. José María Cabral dispone una historia que apunta al gran público. A pesar de lo predecible, Carpinteros es admisible.

lunes, 7 de agosto de 2017

21 Festival de Lima: Orione (Competencia Documental)

Todo se sitúa en el barrio de Don Orione. Una serie de testimonios y materiales fílmicos se remontan a la vida de Alejandro Robles. Orione (2017) parece querer retratar lo que fue en vida un hombre que se dedicó a la extorsión, aunque solo alcanza a emprender una biografía incompleta. El documental de Toia Bonino no hace seguimiento habitual a la figura de un bandido. El desarrollo de su historia no aspira a lo épico ni promueve una conciencia social. No se promueve un relato trágico ni mucho menos el de una fábula. Más que el forjamiento a un héroe, hay un descubrimiento de lo cotidiano, y este que va mencionando al aludido.  
Orione no se dispone además a la argumentación o pesquisa habitual. Su estructura sigue la unión a extractos de entrevistas a familiares y otros que no tienen nada que ver con el desaparecido, pero que aluden a la rutina degradada. Se adiciona el video casero y el material de propiedad pública, además de secuencias habituales o sin trascendencia, siempre emparentándose con cercanía o lejanía al difunto. El modo en que se funda la historia pueda que sea lo novedoso, aunque el testimonio no llega a gestar atracción.