Al igual que en Sunset Boulevard (1950), esta película inicia con un cadáver contándonos su historia, pero que, a diferencia del clásico de Billy Wilder, ésta también es la historia de muchos otros como él. Anhell69 (2022) hace un panorama a la comunidad homosexual masculina en Medellín, ciudad habitualmente asociada a la violencia y las drogas. Para ello, el director Theo Montoya se vale de una variedad de formalismos narrativos. Esta es una película que tiene tanto de documental como de ficción. Tiene de performance, de making of, secuencias de un cine amateur, es testimonial, un drama social, de serie B, un cine dentro del cine, gesta el tributo y también genera una denuncia. Funciona como una revisión histórica y como un apunte a la coyuntura colombiana. Promueve en sus protagonistas la remembranza, estimula una mirada hacia la posibilidad y sin premeditarlo engendra un epitafio. Es decir, atiende al pasado, presente y futuro, así como a sus síntomas y posibilidades. Es ejemplo perfecto de un cine moderno, porque se apropia de una diversidad de recursos fílmicos tradicionales y los amalgama, difumina sus fronteras y los pone a interactuar en un mismo escenario.
viernes, 11 de noviembre de 2022
37 Mar del Plata: Anhell69 (Competencia Latinoamericana)
lunes, 28 de marzo de 2022
CPH:DOX 2022: El gran movimiento (Artists & Auteurs)
El pasado miércoles 23 inició una nueva edición del Festival internacional de Cine Documental de Copenhague, CPH:DOX. Va hasta el 3 de abril su celebración presencial, continuado por su formato digital hasta el 10 de abril.
Dos ingredientes son los que retoma Kiro Russo en su nueva película: la imagen del irreflexivo Elder (Julio Cesar Ticoa) y una estilística fílmica inspirada en el cine soviético. En Viejo calavera (2016), sendos construían la fuerza dramática en la historia sobre mineros gestando una incidentada rebelión en medio de carencias y divisiones. A pesar de que el conflicto por sí solo nos hacía referencia a las épicas de las masas trabajadoras “cantadas” por Aleksandr Dovzhenkko o Sergei Eisenstein, aquí más bien lo coral está enlodado por un halo trágico y enfermizo. Ahí es donde entran en acción esos dos agentes revisitados por el director, los mismos que desalientan la pugna sindical y de paso contaminan -o hasta maldicen- todo el alrededor. En tanto, se podría decir que El gran movimiento (2021) no solo es la continuación de esta historia, sino la extensión de un drama que se ha expandido hasta el territorio de la urbanidad. Russo desciende metros sobre el nivel del mar y parece anunciarnos que no existe mucha diferencia entre la ciudad y las alturas mineras de Chuachuani. Los personajes y sus peripecias siguen siendo los mismos. Lo único que ha cambio es el escenario. El argumento inicia con un bloque de mineros proclamando sus derechos. En complemento, no dejamos de oír rumores de la represión policial mezclados con las arengas sindicales. Esta es una película que hace mucho ruido.
lunes, 14 de marzo de 2022
3 Festival Lenguas Originarias: Ushui, la luna y el trueno
Interesante película que deriva a distintas reflexiones. Lo más inmediato de Ushui, la luna y el trueno (2019) es su valor antropológico. El director Rafael Mojica Gil, miembro de la comunidad wiwa, nos inculca sobre el pensamiento de esta sociedad colombiana. Estamos ante una población sostenida por una filosofía arraiga a la paz interior y el culto a la naturaleza; no solo terrenal, sino que también astral e intangible. Se percibe entonces una sabiduría muy rica. Mojica Gil se asegura de que cada rutina, danza o comportamiento wiwa sea asimilado a partir de una argumentación lógica. Todo tiene un por qué, y todos esos razonamientos derivan a un acto de agradecimiento al espacio respaldado por la armonía mental y espiritual. Sin querer, el imaginario wiwa ha amasado a una legión de académicos, sabios, instructores natos que no están lejos de las corrientes científicas o las humanísticas de la vida urbana. La única diferencia es que los wiwa usan sus propios referentes, razonan en base a su escenario y lo hacen siempre desde su propio lenguaje. Esto es importantísimo. En una secuencia, el líder dice: “Nuestro dios es impronunciable en el idioma español”. Existe aquí una lucidez, desde un sentido lingüístico. El lenguaje es entendido como una vía para el conocimiento. El no usar el lenguaje originario sería equivalente a pervertir el origen y sentido del propio conocimiento por el solo hecho de darle confort a ese sujeto al que quieren inculcar sus conocimientos.
La primera parte de la película es manjar para los aficionados a la docuficción. Este método filmográfico no solo orientó al creador y espectador de que existe una frontera invisible entre la ficción y la realidad, sino que además es un medio para reflexionar entorno a las incidencias del estado creativo, el protagonismo del creador y las implicancias de gestionar un registro fílmico. Todo esto se representa en escena. Vemos al equipo reorganizando su calendario, el director cuestionando la ruta de su guion y, finalmente, no solo el mismo creador, sino también los protagonistas, reflexionando sobre qué tan imprescindible es el registro fílmico para la trascendencia de la cultura wiwa. La tienen clarísima. El cine es un recurso tan importante como la oralidad o los cánticos de las sagas. El cine es reconocido como herramienta de preservación. En un momento el líder dice: “Aunque existe una posibilidad de que ese registro también se pierda”. Eso es lo importante de la docuficción; el autor y sus implicados se autocuestionan, son empujados continuamente a la duda a fin de (re)evaluar la naturaleza del cine. Y esto, curiosamente, también se remeda en sus propios conceptos. Decíamos de su filosofía de la paz interior. Esta película también descubre un reverso.
miércoles, 19 de agosto de 2020
24 Festival de Lima: Las ranas (Competencia Documental)
Al igual que en su película La noche (2016), Edgardo Castro nuevamente nos introduce a una realidad obscena observada tras un filtro que humaniza a sus personajes. La protagonista es una joven madre con un doble oficio. Ella es vendedora de medias y también es visitadora en una cárcel. Las ranas (2020) lleva ese título por el apelativo con que se les conoce a las mujeres dedicadas a hacer compañía sentimental a reos y que de paso logran traficar objetos o sustancias prohibidas a la penitenciaria. Aquí también Castro disfraza a la ficción de registro documental. Lo hace, por ejemplo, a partir de la limitación del diálogo. Este recurso, por un lado, otorga un aire de cotidianidad en donde no se percibe una intromisión o efecto de falsación, y, por otro lado, descubre el perfil sensible de sus personajes, quienes escatiman las palabras a fin de que sus propias presencias den significado a la escena de la que forman parte.
viernes, 2 de noviembre de 2018
Netflix: Al otro lado del viento
viernes, 10 de agosto de 2018
71 Locarno: Fausto
Mira gratis (tickets limitados) Fausto, de Andrea Bussman, por Festival Scope, previa suscripción gratuita: http://bit.ly/2vCowhc
jueves, 2 de agosto de 2018
22 Festival de Lima: Malambo, el hombre bueno (Búsquedas)
miércoles, 2 de mayo de 2018
Conferencia de prensa con Werner Herzog
miércoles, 7 de marzo de 2018
FICUNAM: David, el regreso a la tierra y Esta película la hice pensando en ti
martes, 8 de agosto de 2017
21 Festival de Lima: Esa era Dania (Múltiples Miradas)
sábado, 1 de julio de 2017
7 Lima Independiente: El futuro perfecto
jueves, 18 de agosto de 2016
Festival de Locarno: El futuro perfecto
martes, 5 de julio de 2016
6 Lima Independiente: Bella e perduta
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Festival Transcinema: Santa Teresa y otras historias
viernes, 14 de agosto de 2015
19 Festival de Lima: The visit (Gira Ambulante)
lunes, 22 de junio de 2015
5to Festival Lima Independiente: Taxi
jueves, 14 de agosto de 2014
18 Festival de Lima: The reunion (Gira Ambulante)
Tras la primera manifestación de resentimiento de uno de sus invitados, la historia sobre el reencuentro de un grupo de amigos de colegio trae a la memoria la tan citada película dirigida por Thomas Vinterberg, Celebración (1998). La congregación de personajes es mera excusa para sacar al aire los trapos sucios ocurridos hace 20 años atrás durante tiempos escolares; recuerdos que ciertos protagonistas nunca lograron echar al olvido. Es el pasado reconstruido y el presente que reacciona con furia y frustración. Una suerte de expectoración verbal con fines terapéuticos y de puro rencor. The reunion (2013), sin embargo, no precisa encaminarse a lo dramático. El desencuentro entre estos excompañeros es más bien una mirada divertida sobre cómo las cosas van saliendo de control. La temática del bullying más que asumir una mirada reflexiva, esta motiva la sátira, como si se burlase incluso de su misma víctima. Ana es la joven dolida por el pasado lapidario, esa “no deseada” que pasa de ser la invitada invisible a ser el centro de atención. Es el juego de la apariencia; fingir algo que no es. Y, a propósito de apariencias, este filme en realidad no es lo que parece ser.




























