jueves, 3 de junio de 2021

XII Festival Al Este: Little Joe (Competencia Al Este)

“Ese no es mi perro”, dice una de las personajes señalando a su perro, y ya me queda claro hacia dónde va la película. Little Joe (2019) hace una relectura a uno de los clásicos del cine de terror y ciencia ficción. Su historia consta en un proyecto de científicos interesados en criar una planta capaz de emitir un aroma que le otorgue felicidad a los humanos. A primera vista, luce como una proeza de fines benevolentes; sin embargo, los medios éticos a revelarse más adelante serán cuestionables. Sin intención de promover un mensaje ecologista, apenas una reflexión científica, la nueva película de Jessica Hausner apunta a un relato en donde el suspenso crea la pauta dramática. Alice (Emily Beecham) no solo ha modificado la genética de esas hermosas plantas bautizadas como “Pequeño Joe”, sino que además ha atentado contra el fin natural de cualquier ser vivo: la reproducción. He ahí la contradicción moral de la científica al obstruir la preservación de una especie para garantizar la suya. A esto se suma que se infiere la existencia de un interés financiero que podría fundar una nueva industria. En síntesis, estamos hablando de la proyección de un escenario que está a punto de degradarse a propósito de la negligencia humana.


¿Qué tan serias serán las consecuencias? ¿Existe acaso un efecto colateral o riesgo en criar a una especie contranatural? He ahí el ejercicio del suspenso. Little Joe revela el conflicto para cuando Alice comienza a percibir ciertos cambios que aparentan normalidad, pero que no dejan de extrañarla. De pronto, la idea de que una mujer no logra reconocer a su mascota en lo que figura ser su mascota es una semilla que no dejará de incomodarla, especialmente cuando ella ha empezado a padecer esa misma “demencia” al notar ciertos cambios en un cercano suyo. ¿Dónde hemos visto una película sobre personas testificando que sus parientes han perdido su esencia, su chispa, su humanidad? ¿Qué película nos relata una historia en donde un ámbito es víctima de una paranoia ascendente, una historia que en donde no sabes quién es humano y quién ha dejado de serlo? Hausner hace una lectura a Invasion of the Body Snatchers (1956), ese clásico de Don Siegel sobre una comunidad siendo invadida por una raza extraterrestre usurpadora de cuerpos, dispuesta a erradicar la raza humana al apoderarse de sus identidades; hoy en día, interpretada como una historia fantástica, pero que en su momento fue una alegoría a la paranoia roja, en donde los estadounidenses en plena Guerra Fría creían que los comunistas se infiltraban anónimamente en sus comunidades.


Claro que Little Joe está lejos de la fantasía y de los seres del espacio exterior, y más bien se apoya en una posibilidad científica. Es una película además que tiene una personalidad propia en su atmósfera y el modo cómo conduce la acción. Mientras que Siegel estimula la paranoia, en principio, en espacios cerrados, Hausner la promueve a partir de la necedad de la protagonista, quien se resiste de digerir la paranoia provocando paranoia en el espectador con la intención de salvaguardar a sus preciosos “hijos”. Por otro lado, Invasion of the Body Snatchers funciona como un thriller al ser su protagonista un hombre de ciencia que mediante una búsqueda de pruebas se va convenciendo de la realidad. En tanto, en Little Joe las pruebas llegan a Alice, quien en su lugar tarda en proceder, expandiendo la tensión. Ella también es mujer de ciencia, muy a pesar, sus intereses priman de por medio. Little Joe es un crédito más para la filmografía de Jessica Hausner, una directora que, a pesar de tener ciertos puntos coincidentes, sus historias, sus modos de tratamientos, están en una continua renovación, exploran nuevos géneros, estéticas, tecnicismos. En comparación con sus filmes más cercanos, esta es menos subjetiva sin escalar a lo convencional.

miércoles, 2 de junio de 2021

XII Festival Al Este: El cine de Jessica Hausner (Fokus)

Es a partir de su segundo largometraje que Jessica Hausner se asocia a un estilo fílmico en donde la armonía estética y dimensional son puntos de atracción, pero sobre todo significativos para sus relatos. Hotel (2004) narra la historia de una nueva empleada en un hospedaje en las zonas montañosas de Austria. Su condición de novata dentro de un espacio no reconocido se complementa a partir de la composición visual. Más allá del aspecto de la arquitectura, es la posición de la cámara la que orienta y define perspectivas que generan una dialéctica entre el espacio y el conflicto que propone la trama. Algo de la desaparición de su antecesora y la leyenda de una bruja cerca al recinto hospitalario son la siembra de antecedentes difusos que gestan el mal agüero. El ingreso de la protagonista a los pasajes y demás áreas del hotel nos refiere a la introducción de una zona cavernosa, impresión simbólica y consecuente para una mujer que ha percibido un aire de misterio a su alrededor. La hostilidad que recibe de sus colegas, la curiosidad hacia el enigma de la desaparición de una persona que nunca había visto y su atracción por adentrarse al territorio de la hechicera, son situaciones que se expresan mediante encuadres en donde constantemente se observa un límite entre la luz y la oscuridad, lo claro y lo imperceptible.

Más riguroso es el tecnicismo de las perspectivas empleado en Amour Fou (2014), aunque no significativo o complementario para el conflicto. En esta ocasión, Hausner lo explota para crear un vínculo puramente artístico asociado a la temporalidad histórica. Estamos en el Berlín del siglo XIX. Dos personajes de pensamientos distintos se asocian para el suicidio. Las ideas románticas encendidas por el manifesto del Sturm und Drang son el foco temático de esta película, en donde el amor es la pauta para el vivir o el morir. Hay algo del joven trágico de Las desventuras del joven Werther, escrito canónico de Goethe, en el protagonista de este relato, quien más bien no contempla al suicidio como síntoma del rechazo sentimental, sino como punto final y perfecto para preservar el amor consentido dentro de una realidad reconocida como trágica. El conflicto de Amour Fou es el debate entre las ideas románticas y las racionalistas difundidas por la Ilustración expuestos en un plano sentimental, político, social y cultural. Hausner hace un panorama general, aunque esclarecedor, sobre cómo una sociedad burguesa, la masa intelectual promotora de ese racionalismo, reacciona ante esas posturas progresistas e idealistas que pondrían en riesgo sus vínculos de poder al promoverse una conciencia de la igualdad social, la libertad en donde, por ejemplo, los pobres gozan de los derechos de los ricos.
Pero volviendo al aspecto estético de esta película, la directora parece hacer un tributo a los retratos clásicos, los admirados por los embajadores del romanticismo. Nuevamente, la posición de la cámara encuadra escenarios de perspectivas bien definidas. A esto se suma, por un lado, la inspiradora dirección de fotografía, que gestiona la iluminación, tanto en interiores como en exteriores, de manera que los primeros planos y la profundidad de campo no pierden nitidez ni protagonismo, y, por otro, la dirección artística, imprescindible para integrar la correspondencia entre los objetos y la complejidad visual (la posición de los cuerpos respecto a la luz, la multiplicación de los planos dentro de un mismo encuadre, el rebote de la imagen en los espejos), y además emular los retratos pictóricos en un sentido clásico. Es la película estéticamente más compleja y fascinante de Hausner. Lo curioso es que no deja de ser un punto de contradicción con el escenario que se explora. Si lo evaluamos en un sentido racionalista, las casas hermosamente ricas de la alta sociedad o la naturaleza vibrante están lejos de la frialdad racional de la época. Caso si se observa desde una perspectiva romántica, en efecto, en una segunda etapa de esta filosofía hubo una revaloración por todo lo que remitiera a lo clásico, pero por encima estaba la fijación por una naturaleza melancólica y de una composición densa y exótica, tal como se representa en las pinturas de Caspar David Friedrich. Este contraste entre el pensamiento y el espacio, posiblemente consciente, se entabla también en su tercer largometraje.
Lourdes (2009) es una película sobre el acto de fe, pero además sobre el escepticismo, contempla las acciones de abnegación al servicio de los demás y también los gestos de envidia hacia los más “favorecidos”. En su historia, una mujer confinada a una silla de ruedas, junto a varias personas discapacitadas o con algún padecimiento físico, hacen un tour de peregrinación a la ciudad de Lourdes, destino para la excursión espiritual que además es foco del atractivo turístico. Hausner presta atención a la antítesis que sugiere el entorno, en principio un lugar de fe, pero que para muchos es identificado como un escenario que se aprovecha de la ingenuidad de un público a partir de la explotación de testimonios interpretados como mitos. Lo estimulante de este filme es que, a pesar de esas contradicciones que podrían revelar un espacio que estimula la duda o el agnosticismo, no deja de contemplarse como una historia que empodera la fe a propósito de esos actos y reacciones que se esfuerzan por doblegar el espíritu. Es una historia en donde el milagro no solamente es cuestionado por su factibilidad, sino también por la naturaleza de quien lo adquiere. Sin embargo, el peregrinaje o el darle crédito a la fe no cesa y, en su camino, incluso por instantes, logra persuadir a los mismos detractores.

lunes, 31 de mayo de 2021

XII Festival Al Este: The Girl and The Spider (Al Este Especial)

Segunda y también extraña película del director de El extraño gatito (2013). Ramon Zurcher, esta vez en codirección con su hermano Silvan Zurcher, realiza una historia representada de una manera particular e inquietante. De igual manera, aquí lo argumental se ve encasillado a un segundo plano; en tanto, lo sugerente o hasta simbólico, incorporado mediante los gestos, los recuerdos o anécdotas, las huellas o sinsentidos que generan los personajes, asumen un primer plano. En La chica y la araña (2021), Lisa (Liliane Amuat) se muda, lo que implica el fin de su convivencia junto a Mara (Henriette Confurius). Es en la mudanza que comenzamos a percibir una serie de comportamientos y situaciones que parecen traslucir un ánimo en el que todos los personajes, desde los recurrentes hasta los pasajeros, coinciden. Así como en El extraño gatito, en esta película las relaciones humanas van generando actos o diálogos intrascendentales —que es distinto a lo rutinario—. Estos se interpretan como síntomas de lo reprimido. Estos sujetos no tienen que perder la calma para gritar. Basta un comentario o una mirada hiriente.

Pero los Zurcher también dejan que el alrededor hable por sus personajes. Las incidencias, tal como unos molestos niños jugando con globos de agua o una araña que se pasea entre las manos de algunos y no es aniquilada, asumen un valor alegórico. Son situaciones o elementos que tensan, como poniendo a prueba a estas personas que, en efecto, dentro de sus emociones hostiles, tienen un lado complaciente. La chica y la araña es una película sobre individuos solitarios urgidos de la compañía y la aceptación humana. No se sabe si son sus antecedentes o posiblemente las mismas circunstancias las que los convirtieron en víctimas y temerosos de la soledad. Tenemos relaciones de familia, amicales, entre nuevos vecinos y completos desconocidos. Vemos así distintos niveles de convivencias. A fin de cuentas, existe una impresión de que hay algo de forzado y desesperado en estas interacciones. Sin embargo, ninguno es capaz de privarse de la misma. Habrá indicios de rechazo y resentimientos, pero por ningún motivo vemos a gente rompiendo vínculos. Claro que hay separaciones, mas un fervor hacia el otro predice una constancia, ello por mucho que esa otra persona le genere heridas internas o superficiales. Quieren pisotearse como una araña, pero prefieren seguir conviviendo o compadeciéndose entre ellos.

viernes, 28 de mayo de 2021

XII Festival Al Este: Spirál y Never Gonna Snow Again (Competencia Al Este)

Dos películas que tienen en común dos tópicos: lo enigmático y la naturaleza como metáfora. Spirál (2020) narra la historia de una pareja a cargo de un área de reposo fuera de la ciudad. La laguna, fuente de atracción de los pescadores que buscan escapar de la ciudad, en un principio manifiesta una contradicción con la naturaleza del lugar. Lo que se percibe como un espacio idílico, se trasluce como un escenario lánguido, rutinario, taciturno e incluso estéril (los peces extrañamente están muriendo). A esto se suma la ausencia de forasteros y una crisis entre la pareja. El ambiente mismo y el estado anímico de los personajes nos predicen un estado trágico que está próximo, o que tal vez solo estuvo reprimido. La película de Cecilia Felmeri es un retrato depresivo estimulado por el sentido que representa el escenario para su protagonista. Bence (Bogdan Dumitrache) ha heredado el lago, lugar que no solo le evoca recuerdos de su infancia o su fascinación por la naturaleza solitaria, sino que además lo refiere a antecedentes pesarosos. Ya para cuando acontezca una tragedia, el hombre no podrá persuadir más su dolor reprimido.

Spirál nos presenta el caso de lo trágico asociado a un espacio específico. A diferencia de distintos dramas sobre el luto, esta película búlgara se construye no mediante los antecedentes, sino en base al perfil emocional del protagonista, su agonía contenida, la no canalización de sus sentimientos o pensamientos. Es un ejercicio de la interiorización. He ahí cómo es que varios detalles terminan siendo enigmáticos, precedentes no esclarecidos que de hecho evidencian que no se ha cerrado un ciclo de duelo. El conflicto de Bence me retrae a las tramas góticas, la que, por ejemplo, recreó Edgar Allan Poe en La caída de la casa Usher, en donde vemos a un rico dueño de una gran residencia viviendo en solitario, víctima de un bloqueo emocional, al borde de la locura, y sabemos que no es tanto la mente, sino un duelo y la casa que le recuerda a esa pérdida y lo arrastra a un abismo. El escenario representado como una maldición o lugar trágico al que amos se resisten a abandonar. Lo que también se manifiesta en Spirál es que, como toda maldición, hay un riesgo a que sea cíclica, a que el preso, y no amo del espacio, experimente nuevamente su tragedia. Sutil cómo es que el ingreso de una nueva personaje parece ser un calco físico de su predecesora, como avisando a Bence lo que está próximo.

Por su parte, Nunca volverá a nevar (2020) presenta a un personaje que por sí solo ejerce una función enigmática. Zhenia (Alec Utgoff) es un inmigrante ucraniano valiéndose de masajista a domicilio en un barrio residencial en Varsovia. El tema de la confrontación social y la migración son fantasmas que emergen de la trama, pero que no resultan ser temas de interés en la película de Malgorzata Szumowska y Michal Englert. Muy a pesar, su historia no deja de perfilarse a una mirada social y cómo las rutinas de esta área de ricos son reflejo de un escenario artificioso. Es así como la introducción del joven, cálido y sosegado Zhenia provoca un punto de inflexión en la vida de esta comunidad acaudalada. Esta película polaca se inspira de las historias de personajes curiosos removiendo la sensibilidad de una sociedad cerrada, en cierto punto, ajustada a sus rituales y conceptos. Ahí están filmes como Mary Poppins (1964), Chocolate (2000) o en un sentido más particular Amélie (2001); relatos de personajes ayudando a sujetos de aire obstinado a emanciparse de sus tradiciones o sus refugios personales.

A propósito, la visita de Zhenia a varias casas del vecindario equivale a una mirada panorámica de una sociedad resguardando dramas emocionales que son síntoma de las vivencias sociales o personales. Algunas de estas se asocian a las circunstancias de la propia Polonia, tal es el caso del militar retirado, mientras otras son circunstancias más universales, tal como la enfermedad terminal. Sea cual sea, el joven masajista será agente que ayude a depurar esos males que el rostro o los lujos del vecindario enmascaran. Ahora, es importante entender, y en razón de los ejemplos fílmicos mencionados, que Nunca volverá a nevar no se encamina a una vertiente optimista, alguna solución que deje a todos los comprometidos a un ideal happy ending. Lo interesante de esta película es que el protagonista recompone la vida de varios, según las dinámicas de un escenario real. Es decir; por mucho que la “magia” de este personaje enigmático prolifere, los resultados no serán fantásticos o milagrosos. Claro que esto no significa que sea un filme con un punto final pesimista. Todo lo contrario, lo que se figuraba como incierto, llega de una manera misteriosa. Es como la predicción de un clima. Y es ahí en donde interviene la naturaleza, en este caso, la nevada, como una metáfora de las expectativas frente a la vida.

jueves, 27 de mayo de 2021

XII Festival Al Este: Bad Luck Banging or Loony Porn (Al Este Especial)

Hasta el 18 de junio, se realiza una nueva edición online del Festival Al Este. Las películas se están emitiendo en la plataforma de El Ekrán. Voy compartiendo críticas a las películas ya vistas.

Un nuevo ejemplo del director rumano cuestionando la historia de su país desde el presente, esta vez partiendo de un experimento social. En Bad Luck Banging or Loony Porn (2021), una profesora de secundaria se verá en un aprieto público tras la difusión de un video suyo en una página pornográfica. Interesante cómo es que Radu Jude nos quiere hacer creer que este retrato de una sociedad en plena efervescencia emocional y moral es un síntoma de la coyuntura pandémica. Nada de eso. Las incidencias, gestos de antipatía, la esencia de una población conflictiva, siempre a la ofensiva, no son evidencias de la expansión de un cuadro de estrés colectivo. Esto es algo que siempre estuvo ahí. Esto es una tradición rumana, parece decirnos el director. Basta revisar los conceptos que astutamente reúne en su dinámico y sarcástico diccionario, siendo lo histórico un importante puente para poder entender por qué es que tal o cual palabra suscita tal interpretación o referencia en la actualidad. Salvo por las mascarillas, la última película del rumano no es un panorama que desea retratar la “nueva” realidad provocada por el Covid-19. En absoluto, no se pretende representar una nueva normalidad en esta Rumania.

Jude imagina un “escándalo público” con el fin de ver aflorar las posibles reacciones de una sociedad contaminada por la preservación de posturas pasadistas que se han venido arrastrando tradicionalmente. El comunismo habrá sido depuesto del poder luego de la Revolución del 89, sin embargo, su pensamiento, su conservadurismo, sus prejuicios, su estado de represión, aún se mantienen latentes en el pensamiento de la sociedad. Bad Luck Banging or Loony Porn se representa en la actualidad, pero su transición, la segunda parte del filme, esa especie de divertido álbum fotográfico que pinta los antecedentes del país europeo en cuestión, es la cuota que nos persuade a ver el presente sin dejar de mirar al pasado. ¿Qué tanto ha cambiado el modo de pensar de los rumanos?; nos preguntamos. La respuesta se plantea en la siguiente parte: el juicio. Qué mejor que un juicio público para reconocer los mecanismos que rigen en una sociedad. Claro que no es cualquiera el caso a debatirse. El sexo y la moral son los tópicos que, en efecto, estimulan a que brote el lado sincero y apasionado de los presentes.
Es cuando la gente discute que podemos ver el verdadero rostro de una comunidad. No es la que veíamos en el principio. Eso es solo la punta de iceberg. El exterior o la ciudad en Bad Luck Banging or Loony Porn es representado como una realidad común y silvestre, a menos que prestes atención a los detalles. Significativos los edificios abandonados en los alrededores de una ciudad en donde hay un centro comercial con un KFC dentro. Son vestigios históricos en medio de la urbanidad. Y a esto le sumamos los momentos cuando solicitas la declaración de algún transeúnte, algo que se verá con mayor claridad en el escenario judicial, espacio por excelencia en donde existe la libertad del hablar y juzgar al resto. El caso del video porno de una profesora de escuela contemplado como la delicia de los verdugos que abalan el buen recato. El público condenando a la procesada no está lejos de los juicios inquisitorios, ofrenda que le dedican a un busto (como en los tiempos de la egolatría totalitaria). En tanto, las mascarillas resultan simbólicas en este ámbito que pinta a un colectivo hipócrita, teatral, artificioso y conveniente al expandir su virus ideológico polvoriento a diestra y siniestra. Claro eso no convierte a los sujetos progresistas en emblemas sociales. Es como si el virus no fuera ajeno a algunos, aunque ciertos son ligeramente asintomáticos.

miércoles, 28 de abril de 2021

7 Censuradores Film Festival: Downstream to Kinshasa, El guardián de la memoria y Volverte a ver

Hasta el 30 de abril, se llevará a cabo la séptima edición de Censurados Film Festival. Su programación puede verse de forma gratuita desde su página web. Aquí tres documentales que resaltan dentro del catálogo.

Downstream to Kinshasa (2020) sigue los pasos de algunas de las víctimas de la llamada Guerra de los seis días, un enfrentamiento desarrollado el año 2000 entre ruandeses y ugandeses en el territorio de Congo, exactamente en la ciudad de Kisangani, lugar que alcanzó una gran baja de civiles. Dieudo Hamadi, director congolés que se va perfilando como uno de los documentalistas a atender del continente africano, registra parte de la trayectoria de un colectivo que demanda se cumpla con la promesa estatal de una compensación económica dirigida a los damnificados por este conflicto. Lo que hace urgente a esta petición es que los dañados son civiles que sufrieron mutilaciones, unos más que otros. En ese escenario, Hamadi cumple el rol de observador de sus congregaciones y modos de clamas públicas, siendo la más arriesgada aquella que los obligará a migrar hacia la capital a fin de exponer sus arengas a puertas de las oficinas públicas. Lo mejor de Downstream to Kinshasa es ese viaje extremo, no solo para personas de esa condición física, sino para cualquiera. La marcha en esa lancha resulta emular a los desplazamientos en tiempos de éxodo de personas poniendo en riesgo su tranquilidad con intención de mejorar su condición de vida, y eso es básicamente lo que solicitan estas personas que miran con optimismo su caso dado el reciente cambio político que puso fin a una dictadura.

En El guardián de la memoria (2019), la directora Marcela Arteaga convoca a los que escaparon de la encrucijada de la violencia en México gestada por el narcotráfico y las fuerzas del orden, pero que terminaron introduciéndose a una dramática que se perfila como otra tragedia “tradicional” del país norteamericano. En principio, este documental decide exponer las distintas evidencias en donde el Estado se ve implicado en actos de lesa humanidad. Tanto la Policía Federal como los militares, son definidos como otra clase de crimen organizado. Secuestros, asesinatos y desapariciones desatadas en el municipio de Guadalupe, Chihuahua, son acciones que pone a las entidades de defensa estatal al nivel de los narcos. De pronto, no hay diferencia sobre quién ha cometido más actos de violencia en dicho estado ubicado al borde de la frontera con EEUU. Este es el primer cuadro dramático de los protagonistas: primero resistiendo en un lugar en donde echaron raíces y luego huyendo después de ser amenazados y perder a varios miembros de su familia. A esto le sigue esa otra realidad dramática. El guardián de la memoria añade un detalle consecuente de la violenta guerra en México. Son estos mismos sobrevivientes quienes decidieron transitar legalmente a EEUU y al solicitar el asilo político fueron víctimas de las normativas contraproducentes de una nación que observa a los ciudadanos mexicanos como agentes que deben de ser erradicados. No solo se subraya el lado vergonzoso y ya conocido de EEUU, sino además se manifiesta el drama de personas que cargan con un doble exilio, siendo el más doloroso el instigado por su propia patria.
Volverte a ver (2020) es el retrato y compromiso conmovedor de los familiares de los desaparecidos por la violencia en México que se ofrecieron como voluntarios al grupo de peritos forenses con esperanza de encontrar los cuerpos de sus seres queridos. El documental de Carolina Corral se enfoca en hacer seguimiento a tres mujeres que andan en busca de una hija, hermano y sobrino, respectivamente, quienes serán destinadas junto con muchos otros al estado de Morelos para excavar una fosa común fabricada clandestinamente por la Policía Federal. Este hecho se convierte en otro caso más en donde la defensa de gobierno copia los procedimientos del crimen organizado, solo que bajo los consentimientos de la fiscalía del estado en cuestión, queja que resuena a medida que se irá haciendo exhumación de los cuerpos de personas que presentan claras huellas de tortura. Más allá de calar en una reflexión sobre la memoria y el duelo parcializado de estos familiares, Volverte a ver apunta a hacer sus demandas a los entes del Estado implicados en los actos de violencia. La Policía Federal es solo la punta del iceberg en el crimen organizado que se estructura dentro del Gobierno.


martes, 27 de abril de 2021

Curso de Cine Online: 4 MAESTROS DEL CINE DE TERROR

Están invitados a este curso que dirigiré del 20 de mayo al 18 de junio. La presentación es la siguiente:

Una exposición audiovisual que combina el discurso académico con la ficción. Este curso online está pensado para todo público interesado en analizar el cine de terror desde la filmografía de cuatro directores que renovaron el género. Carlos Esquives, crítico de cine, presenta este curso para formar crític@s de cine que interpreten las películas que hemos visto una y otra vez desde lecturas psicoanalíticas, feministas, antropológicas y demás planos de estudio, siempre con un lenguaje entretenido e instructivo.

Los maestros a evaluar son Tobe Hooper (La masacre en Texas), John Carpenter (Halloween), Wes Craven (Pesadilla en Elm Street) y George A. Romero (La noche de los muertos vivientes). Pero no solo se analizarán sus filmografías casi íntegras, sino también se citarán e interpretarán otras películas y directores que inspiraron a estos maestros. El curso será un panorama crítico al cine de terror antes de estos clásicos.

Costo: 80 soles o 23 dólares americanos

Modos de pago: https://bit.ly/32A9t7O

Inscripción: Enviar datos (nombre, número de contacto) y comprobante de pago a esquivescarlos@gmail.com

Programa: https://bit.ly/3x3orkZ

Spot: https://bit.ly/3duZSph

Video ensayo promocional: http://bit.ly/2NW5T2c