Un documental sostenido por la búsqueda permanente. Aquí vemos a una directora y protagonista hurgando sentimientos respecto a la maternidad a partir de referentes específicos. Violeta Rodríguez Ríos inicia su película evocando la ambivalencia afectiva que reconoce de su relación con su madre. Si bien Donde nacen las sombras (2026) tiene como motivación el descubrir su frustrante experiencia de la maternidad, a propósito de un parto traumático y su sentir como madre soltera, la directora toma como punto de partida un vínculo familiar capaz con intención de anticipar la raíz del problema. ¿Es acaso la áspera relación entre madre e hija el efecto de lo que Violeta vive como madre o es que solo la hija heredó una frustración maternal percibido en la madre? Estas posibilidades comenzarán a reorientarse para cuando la protagonista se refiera al tiempo durante su proceso de dar a luz. ¿Es que la herencia de una maternidad frustrada es provocada por el maltrato clínico? ¿Todas las madres con condiciones precarias han pasado por eso? En tanto, ¿todas ellas son maternidades frustradas? Es a partir de la experiencia, tanto privada como pública, que Rodríguez Ríos va ampliando y complejizando la naturaleza de la frustración maternal, pero que se conecta específicamente al círculo que pertenece.
jueves, 6 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Donde nacen las sombras (Competencia Peruana)
martes, 4 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: La noche está marchándose ya (Latinoamericana Ficción)
Divertida agonía es la ópera prima de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini. Aquí tenemos un retrato cálido y humano a propósito de una temporada crítica e insensible que responde a la coyuntura argentina. Se dice que en tiempos ásperos hasta el gesto de amor más humilde soslaya. Esto pasa en esta película sobre desempleados y otros resistiendo a no perder un trabajo dentro de un estado de inseguridad laboral. Pelu (Octavio Bertone) pierde su puesto como proyeccionista en el cineclub municipal, así que acepta el nuevo puesto como vigilante nocturno del lugar a fin de tener algo de dinero para pagar un piso compartido. La noche está marchándose ya (2025) pone a interactuar una arquitectura decadente con un protagonista también en situación decadente. Sucede que se escuchan rumores de un cierre “temporal” del lugar como medida de un recorte presupuestal. Es decir, se acercan los últimos días de proyecciones de películas antiguas que pocos ven, así como los últimos días de Pelu teniendo una paga. Espacio y sujeto no solo se ven afectados por la crisis económica generalizada, sino que además se los reconoce como esa primera línea de sacrificio público. El asunto es que Salinas y Sonzini deciden poner en segundo plano ese vaticinio intimidatorio y ponen en primero una rutina que mezcla el consumo del cine y el desapego a la realidad. En otras palabras, su protagonista, así como algunos otros personajes, optarán por entregarse a sus fantasías al margen de la crisis.
A propósito de gestos de humanidad y cinismo en tiempos de crisis generalizada, se me viene a la mente el neorrealismo italiano. Salinas y Sonzini parecen emular ese contraste provocado por los actos de sobrevivencia en tiempos de la posguerra. Pelu y el resto sobreviven como pueden, y si hay que ser “hábil” o poco recatados para ello, pues adelante. Todo vale mientras tengas qué comer y dónde dormir. Y, ciertamente, en ese camino pueda que se fabrique un rastro de romantización hacia la escasez y la pobreza, pero no olvidemos que eso son solo fantasías o mecanismos de defensa definidos por los personajes ante los tiempos en donde nada es seguro y las cosas se pueden poner peor. En extensión, ahora recuerdo los musicales y las comedias sofisticadas en tiempos de la crisis económica en EE. UU. El cine siempre al rescate de una sociedad desmoralizada, presto a repartir esperanzas y mensajes de aliento desde la ficción. He ahí el argumento más estimulante que también explota esta película argentina, porque la significancia de un cineclub tradicional, así como las películas que Pelu y sus amigos van viendo, son una suerte de terapia ante la precariedad de su situación. En efecto, la ficción repele o contiene a la realidad, muy a pesar, no deja de ser escuela para saber confrontar a la realidad misma desde la historia de héroes ficticios. Los personajes de La noche está marchándose ya asisten a las películas o la ficción para olvidar sus problemas, para ponerse a salvo; en tanto, ellos mismos, mediante sus actos despreocupados, se convierten en ficción, fantasía, falsedad o contradicción dentro de su propia realidad en crisis.
lunes, 3 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Hiedra (Latinoamericana Ficción)
Una película que sabe retener la expectativa, incluso para cuando libera un dato que revoluciona el sentido de una acción o comportamiento. En la nueva película de la ecuatoriana Ana Cristina Barragán, vemos a una mujer ataviada de misterio y capaz de una actitud sospechosa. Azucena (Simone Bucio) es una joven que lleva una vida sin mucho estímulo o pretensiones, pero, adicionalmente, se desplaza por un lugar que no es su lugar. Ella comenzará a inquietarnos ante su deseo por observar y luego querer filtrarse a un grupo de amigos adolescentes provenientes de un orfanato. Al igual que sus anteriores películas, Hiedra (2025) está maquillada por un ambiente lacónico y de aire enfermizo, y que no es más que la mascarada de una agonía silente y muy reservada. La nueva protagonista de Barragán es una mujer que, dentro de su territorio, todo lo que venga de ella pasaría desapercibido, sin embargo, ciertas hipótesis comienzan a elevarse cuando comienza a entrar en la vida de unos huérfanos. Hay un sentimiento de intromisión y hasta invasión que, obviamente, los jóvenes no son capaces de concientizar. Ese es el primer enganche con la trama. ¿Por qué hace eso Azucena? ¿Qué quiere? Si se es muy atento a los detalles de su intimidad, podría anticiparse parte de la razón; muy a pesar, no deja de identificarse como un giro de trama lo que se prepara para casi la mitad del relato.

Hiedra entonces transita de la mala espina a lo dramático. No es de extrañarse viniendo de Barragán, una directora inclinada a retratar a personajes fracturados con una sensibilidad especial para depurar eso que las mantiene inquietas, tristes. En tanto, aquí también hay mucho de autorepresión y no por un efecto argumental, sino de personalidad. Azucena, luego de una revelación, no abandona del todo ese hermetismo que, ciertamente, parece haber contagiado al otro personaje importante para el drama. Ocurrido eso, para cuando las perspectivas y motivaciones se aclaren, Hiedra tomará un nuevo rumbo. Se convertirá así en una historia que busca la recuperación, la sanación. Ana Cristina Barragán, muy a pesar, no deja de reservar algo para sus personajes. En medio de un escenario simbólico, la directora no solo representará la volatilidad de un vínculo en proceso de construcción mediante una naturaleza en abullición, sino también a partir de la interacción entre los dos personajes que confunden el juego con la recriminación o el sentimiento de culpa, según sea correspondiente. La película podrá ser muy complaciente con esta reunión, pero no por eso quiere dejar en claro que un estallido emocional se acerca en la historia de estas dos personas. Por muy idílico que parezca el final de este caótico reencuentro, pueda que lo peor esté por venir.
30 Festival de Lima: Hangar rojo (Latinoamericana Ficción)
Un sórdido trayecto deberá experimentar el capitán Jorge Silva (Nicolás Zárate) para cuando su misión esté orientada por una orden que atenta plenamente a su moral. Hangar rojo (2026) está inspirada en la historia real del mencionado elemento de la Fuerza Aérea chilena, personaje que observó en primer plano la intempestiva y brutal ejecución inicial del golpe de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende. La ópera prima de Juan Pablo Sallato inicia horas previas al estallido; y, apenas se asome la primera sospecha del atentado, la película no dejará de minar la tensión y la angustia. Todo inicia con la instalación de Silva en su nuevo puesto como inspector de un cuartel de cadetes. Lo cierto es que él no se imagina que solo faltan horas para que ese mismo recinto a su cuidado se convierta en un paradero de torturas, en consecuencia, su tarea se verá modificada por efecto de obedecer a sus nuevos superiores. Esta es una película que describe lo siguiente: ¿qué pasa cuando a un hombre decente y fiel al órgano que representa se le pide que sea parte de algo indecente? Ahora, el relato no precisa de muchos argumentos para señalarnos que Silva cuenta con ambos valores —tomando en cuenta que estamos hablando de un órgano que está al servicio de la protección nacional y, por tanto, de los ciudadanos—, en tanto, solo cuenta con un antecedente, una acción pasada que lo pinta como hombre de confianza, pública como orgánicamente. Lo curioso es que ese mismo precedente lo convertirá en un posible enemigo para el régimen recién establecido.
jueves, 4 de junio de 2026
Tribeca 2026: Chicas tristes (International Narrative Competition)
A primera vista, esta es una película que puede ser subestimada. Si bien la ópera prima de la directora Fernanda Tovar aborda un tema ya revisado en distintos escenarios y expuesto a variados efectos y sensibilidades, su historia asume una serie de argumentos que la convierten en un caso atípico o simplemente poco concientizado a través del cine. Chicas tristes (2026) nos cuenta la historia de dos mejores amigas y talentosas nadadoras que dividen su rutina entre prepararse para un importante torneo y vivir su adolescencia a plenitud. Esto cambiará una noche de celebración de Año nuevo: una se convertirá en víctima de un abuso sexual y la otra confidente de ese terrible hecho. En primer aspecto, la representación fuera de campo de la perpetración del delito será elemental para el principio de este drama. Es muy curioso cómo la reacción de la víctima va evolucionando. Acá no vemos un colapso anímico inmediato. Capaz estemos tratando con un efecto retardado, una respuesta ligada a la personalidad de la agredida o la simple ignorancia de lo que pasó. Sospecho que es lo último, sin embargo, no deja de ser diversa su interpretación y, por lo tanto, es evidente su complejidad. Chicas tristes desde un principio nos recuerda que no existe una reacción definitiva o universal cuando se trata de una violencia que atenta lo físico y anímico.
miércoles, 20 de mayo de 2026
Cannes 2026: 9 Temples to Heaven (Quinzaine des cinéastes)
No es una influencia generalizada al cine de Apichatpong Weerasethakul, sino el mismo imaginario de Tailandia el que estimula a la nueva generación de cineastas de esa nación a dialogar en torno a tópicos específicos y constantes. 9 Temples to Heaven (2026), ópera prima de ficción de Sompot Chidgasornpongse, nos cuenta la historia de un hombre orientado por la premonición de su jefe a llevar a su enferma madre a un tradicional recorrido de 9 templos budistas en un solo día a fin de invocar el buen karma. Son varios los contextos a puntualizar en esta sola premisa. Lo más resaltante es el encuentro entre la fe hacia lo místico —el de los sueños y las profecías— y al ritual budista o religioso. Tailandia es una de esas sociedades en donde se preserva un equilibrio de rutinas de pensamientos. Es decir, es muy normal que varios de sus ciudadanos se inclinen a creencias que bien pudiera contradecir su fe hacia una u otra. Ahora, en cierta perspectiva, esto podría definir al tailandés promedio como una persona mentalmente abierta, en tanto, expuesta a una sabiduría más amplia fruto de un pensamiento espiritual progresista al no marginar, discriminar o cuestionar alguna, y sacar lo mejor de cada una. El asunto es que Chidgasornpongse, a propósito de un viaje familiar/espiritual, es que no deja de obligarnos a atender ciertos actos fallidos que bien debilitan el principio de toda familia/fe.
lunes, 18 de mayo de 2026
Cannes 2026: Marie Madeleine (Cannes Premiere)
Lo que me provoca interés de la nueva película de Gessica Geneus es el vínculo y diálogo que manifiesta con otras películas del escenario centroamericano. En Marie Madeleine (2026), contemplamos cómo una región de Haití es escena de una brecha ideológica a propósito de creencias que residen de mundos diferentes. En un barrio pobre, se funda una nueva iglesia evangélica justo en frente de un burdel. Este es el punto de partida que definirá al discurso evangélico como un método cerrado y represor. Pienso en Cocote (2017) de República Dominicana y Temblores (2019) de Guatemala, películas que también nos cuentan historias sobre personas acondicionados a la fe. La “buena moral” se convierte en el conflicto de esos relatos, una forma de pensamiento que los protagonistas deberán abrazar a menos que quieran sufrir el ostracismo a manos de la comunidad que creían formaban parte. Marie Madeleine sigue a Joseph (Béonard Monteau), el hijo del pastor de la iglesia recién fundada, quien simpatizará con Marie Madeleine (interpretado por la propia directora), una de las vecinas que trabaja en el burdel. Es de esa manera que Geneus se inclina a coquetear con las parábolas bíblicas para contar una versión en donde la “pecadora” es quien dirige el camino al “pastor”.
Cannes 2026: The Station (Semaine de la Critique)
Un relato que observa un drama cotidiano dentro de un escenario en guerra. En un Yemen alentado por las políticas nacionalistas y bélicas fruto de su intervención en la guerra palestino-israelí, un grupo de ciudadanas ha acondicionado su “isla” al margen del conflicto. The Station (2026) cuenta la historia de una mujer que dirige una gasolinera fundada bajo el lema: “ni hombres, ni armas, ni política”. A primera vista, la ópera prima de ficción de la directora Sara Ishaq podría interpretarse como una historia sostenida por un discurso del empoderamiento femenino. El asunto es que esta divergencia entre géneros coincide con una divergencia política. En un país en donde los hombres están exigidos de ir a la guerra, mientras que las mujeres ven cómo sus padres, hermanos, esposos e hijos van a combatir y varios de estos retornan sin vida, son la mayoría de las que se quedan quienes asimilan con inmediata consciencia un sentimiento antibélico y rechazo hacia las normativas públicas que en tiempos de guerra invocan al sentimiento por convertir a sus ciudadanos en mártires. Las protagonistas de esta película no se reducen a un deseo por prevalecer los derechos de género, sino los derechos humanos que de paso también defienden al de los hombres.
sábado, 16 de mayo de 2026
Cannes 2026: Siempre soy tu animal materno (Un Certain Regard)
Tengo sueños eléctricos (2022) era el retrato de una familia abrazada a lo caótico. La inmadurez no era materia únicamente empleada por los más jóvenes, sino también por los adultos. La ópera prima de Valentina Maurel se convertía así en un coming of age sobre el desarrollo emocional y sexual a discreción, errando y aprendiendo de la experiencia del error, además de la difícil interacción familiar fruto de la desorientación generalizada. Siempre soy tu animal materno (2026) es como una continuación espiritual de la película mencionada. Si en Tengo sueños eléctricos el despertar sexual y la relación padre e hija eran focos de inspección, en Siempre soy tu animal materno el futuro personal incierto y la relación fraternal y maternal son pilares en su historia. Elsa (Daniela Marín, misma protagonista de Tengo sueños eléctricos) deja Bélgica para pasar unos días en Costa Rica, en donde descubrirá que Amalia (Mariangel Villegas), su hermana menor, además de vivir sola en la antigua casa familiar, no recibe la atención de sus padres, quienes viven cada uno por su lado, a pesar de manifestar un claro conflicto emocional. Nuevamente, la disfuncionalidad familiar se verá justificada a partir de la separación espacial de sus miembros quienes insisten en definir sus fronteras para que el resto no ingrese a su mundo.
jueves, 14 de mayo de 2026
Cannes 2026: Blaise (Acid)
Basada en el cómic de Dimitri Planchon y que tuvo su adaptación en una serie animada, Blaise (2026) es un satírico retrato a un retraído adolescente, que lleva el mismo nombre del título, y su disfuncional familia en una Francia cómicamente desvergonzada. Dirigida por el mismo Planchon y Jean Paul Guigue, esta historia está sostenida por una artillería burlesca que fascinaría a los consumidores de una sitcom. Aquí los complejos, prejuicios, traumas, desde los íntimos hasta los públicos, convergen en distintos escenarios. Si bien esta historia se obsesiona por seguir a los tres miembros de una familia, lo doméstico es apenas un ala de este universo. El mundo escolar, laboral, social y político forman parte de una normalidad anormal. El muchacho Blaise solo quiere seguir siendo un introvertido más, pero a fuerza de su madre se verá relacionado con una joven mayor que él, aristócrata e hija de un influyente empresario vinculado con altos cargos del Estado. En paralelo, la pareja tendrá fantasías de militantes radicales sin una causa clara o hasta diría absoluta. Así como varios de los actos que realizan los personajes, ellos simplemente actuarán por instinto.
martes, 17 de febrero de 2026
76 Berlinale: Narciso (Panorama)
Lo más interesante de la nueva película del paraguayo Marcelo Martinessi es que plantea un drama criminal sin evidencias, pero con un culpable evidente. Ahora, esa curiosa paradoja es la que de paso podría definir al gran enemigo “invisible” de esta historia. Basada en hechos reales, Narciso (2026) se inspira en la historia del joven locutor de radio Bernardo Aranda en el Paraguay de fines de los 50. El relato inicia con la muerte de quien será el protagonista. Lo siguiente es una reminiscencia a su trayectoria en el oficio referido, un año atrás a su extinción. Un detalle importante es que Martinessi no se dispone a realizar una pesquisa a lo que oficialmente se definió como un síntoma de la perversión moral. La idea del director es más bien hacer un panorama a una época que, en diálogo a los acontecimientos globales, suponía debía transitar por un cambio cultural. No solo se trataba del rock and roll, sino todo lo que conllevó este género musical, símbolo de la libertad, la rebeldía y hasta el desenfreno. Socialmente, generaciones sintieron un choque cultural frente a esta oleada de adolescentes que bailaban y actuaban en orden al libre albedrío. Incluso Estados Unidos, escena que vio nacer esta tendencia, expresó facciones adversarias al rock and roll. ¿Qué pasó entonces con los escenarios que vivieron bajo un estado ultraconservador? Ahí está el caso de Narciso.
76 Berlinale: El tren fluvial (Perspectives)
Un gesto mágico y misericordioso es adaptar una inocente fantasía. La sociedad entre los directores Lorenzo Ferro y Lucas Vignale se orienta a la tradición de una generación infantil tomando las riendas de la ficción/realidad. Ahí están varios clásicos franceses como Cero en conducta (Jean Vigo, 1933), La guerra de los botones (Yves Robert, 1962) o L'Argent de poche (Francois Truffaut, 1976). Pero si vamos al terreno argentino, ahí está la reciente filmografía de Iván Fund. Películas como Vendrán lluvias suaves (2018), Piedra noche (2021) y El mensaje (2025) obligan al espectador adulto a mirar, empatizar e imaginar como a un niño. Y también está Crónica de un niño solo (1965), el clásico argentino realizado por Leonardo Favio, de quién podemos ver un fragmento de su Soñar, soñar (1976) que funcionaría como una suerte de trampolín para el personaje de El tren fluvial (2026). Esta historia inicia con la manifestación de una rutina disciplinada. Milo (Milo Barría), un niño, es entrenado por su padre para ser un bailarín de malambo. Es casi un ejercicio militar el que recae sobre su corta edad. Es por eso no lo culpamos cuando emprende su sueño y travesura de escaparse de su localidad rumbo a Buenos Aires. Capaz no es tanto su hartazgo sobre la vida que le tocó, sino el deseo de alcanzar esa vida que no le tocó, idea que le sembró, por ejemplo, el cine, a través de la travesía del protagonista de Soñar, soñar, de Favio.
domingo, 15 de febrero de 2026
76 Berlinale: Papaya (Generation)
Planetes (2025) es un reciente filme de animación que narra las aventuras por las que pasa un grupo de dientes de león. De producción francesa, aunque realizada por la japonesa Momoko Seto, esta película sin diálogos que aparentaba ser una historia que se agotaría anticipadamente, es un encantador viaje visual que por momentos parece comportarse como un documental de cadencia contemplativa. En este nos divertimos con los acontecimientos de los filamentos, pero más aún nos admiramos con la realidad o comportamiento de la diversidad micro orgánica. Es una película sobre la botánica, la biología, la existencia. Dentro de un ciclo de cine animado, Papaya (2026) quedaría estupendo junto a su compañera francesa. Esta ópera prima realizada por la brasileña Priscilla Kellen es otra expresión similar sobre cómo una premisa entre simple y ocurrente podría convertirse en el trayecto de una realidad que definitivamente nos hace concientizar sobre ese fragmento de realidad que si bien forma parte de la nuestra no es normalmente perceptible ante nuestros intereses comunes.
sábado, 14 de febrero de 2026
76 Berlinale: Paradise (Panorama)
La ópera prima de Jérémy Comte me recuerda a uno de los episodios de la impredecible Seules les bêtes (Dóminik Moll, 2019). De hecho, el director canadiense toma las riendas de su historia de la misma forma que lo hizo el director francés en su película. En sendos casos, reconocemos historias que inician con una apariencia independiente respecto a la otra. Queda el misterio sobre cómo el autor decidirá descubrir el vínculo entre los personajes de escenarios distantes. Paradise (2026) establece una narración intercalada entre algún lugar de Ghana y otro en Canadá. Por un lado, en la escena africana, conocemos el pasado y presente de un joven huérfano: la pérdida de un padre durante la infancia y el sobrevivir en un territorio de bandidos durante la adolescencia encienden el drama social de la película. Del otro lado, en un suburbio canadiense, otro “huérfano” paterno combina su rutina entre el skate y la interrogante de quién fue su padre: ¿está vivo o está muerto? Parece haber una referencia inmediata hacia la otra historia, sin embargo, esta segunda descansa más en el ala del drama familiar. En cierta forma, los dos contextos descubren marginalidad, muy a pesar hay niveles, pues, ciertamente, el segundo territorio podría interpretarse como el “paraíso” para el primer protagonista.
viernes, 13 de febrero de 2026
76 Berlinale: Iván & Hadoum (Panorama)
¿Acaso una identidad se construye únicamente desde el género? Esta es una película que nos hace atender a toda una serie de fronteras a la que cualquier persona común está expuesta. ¿Hasta qué punto no nos damos cuenta de que no somos dueños de nuestra propia identidad? He ahí el conflicto de Iván & Hadoum (2026) que asiste al melodrama como excusa para definir a un protagonista que podría ser un buen ejemplo de sujeto auténtico. Iván (Silver) es un hombre transexual. Ahora, el argumento no desea remembrar el trayecto de su conversión ya realizada. Muy a pesar, es seguro que estamos ante un individuo que ha tenido que sobrellevar o ignorar toda una serie de prejuicios, miedos y posibilidades agresivas contra su persona a fin de alcanzar lo que él percibe como lo sano para sí. Podríamos decir que la transición de Iván es prueba de que un día decidió no negar su identidad así tenga que contrariar la satisfacción de un resto. Iván es ejemplo de valentía y autorespeto. El asunto es que la ópera prima de Ian de la Rosa trata más bien de vulnerar o poner en duda esos valores que, en un contexto diferente, se podría asumir estaban asociados a Iván. Iván & Hadoum es una película en donde la batalla por definir una identidad no ha terminado.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Mis favoritas del 2025
No hay mucho que decir de este año. Repetir que siempre lo valioso se halla en la dieta cinéfila de películas de años pasados. En el 2025, no he reconocido documentales memorables. Capaz algo de ello tenga que ver con que este año la crítica internacional repite su desatención a documentales no relacionados al conflicto Israel-palestino, seguido por los que aluden a la guerra entre Rusia y Ucrania. De esa producción en boga, resalto Put Your Soul on Your Hand and Walk (2025), de Sepideh Farsi. Es una sorpresa esté ausente en listas. Capaz falta de distribución; es lo único que se me ocurre. Mismo destino tal vez pase con películas más orientadas a la ficción como A Useful Ghost (Ratchapoom Boonbunchachoke, 2025), Home Sweet Home (Frelle Petersen, 2025) y La virgen de la tosquera (Laura Casabé, 2025). Buenas películas las tres. No quedaron en mi lista final, pero no dejo de pensar que sí que valen la pena ser revisadas y valoradas. Sin más, feliz año 2026 a todos. Resisto por esta vía.
Cartelera
El brutalista (2024)
Together (Michael Shanks, 2025)
Vino la noche (Paolo Tizón, 2024)
Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025)
Mente maestra (Kelly Reichardt, 2025): Así como en su ópera prima River of Grass (1994), la directora le saca la vuelta a un tópico clásico para descubrirnos una suerte de boicot al mismo. Arrancando por su irónico título, esta es la historia de un hombre que de “maestro” no tiene nada. Entonces veremos cómo este relato que nos evoca a los magistrales robos se va descomponiendo en un contexto que (no es gratuito) coincide con una época de cambios, rupturas ante ciertas creencias, incluyendo esos conceptos, fantasías o argumentos tradicionales asociados a la sociedad estadounidense.
Festivales y muestras
Heldin (Petra Biondina Volpe, 2025): Una película que acontece en una sola noche. Basta una sesión nocturna para comprender lo difícil que es la rutina de una enfermera, y aquí no estamos ante cualquiera, sino una comprometida. Acá vemos la seriedad ante un oficio y la empatía natural de un personaje al borde del colpaso emocional. Es una película con un mensaje claro: meternos entre los nervios de su protagonista a fin de valorar su labor. Es también una nueva película en donde me convenzo del gran talento de la actriz Leonie Benesch.
Un poeta (Simón Mesa Soto, 2025)
The Shrouds (David Cronenberg, 2024)
VOD
Una casa de dinamita (Kathryn Bigelow, 2025)
La chica zurda (Shih-Ching Tsou, 2025)
Alternativa
Eddington (Ari Aster, 2025): Todo un caldo de discursos y comportamientos nocivos es la pauta de un EE. UU. en pleno contexto electoral y pandémico. Vemos cómo una sociedad va transitando de la excentricidad a la locura. El absurdo aquí por momentos da gracia y en otros da miedo. Aster para ello invoca a los estereotipos de su nación. Es una crítica y sátira a un sistema descompuesto en donde una sociedad confunde la libertad de expresión con la imperiosa necesidad de crear nuevas fronteras ideológicas. El estado de desconfianza aquí está a un nivel paranoico. Solo queda ver de lejos cómo se autodestruye.
Eephus (Carson Lund, 2024): Tiene pinta de ser un homenaje al fanatismo por el beisbol, pero no. Más bien es consciente de cómo el beisbol pasó de ser una práctica tradicional a una rutina y luego a un escape de la realidad. Esta es una película sobre el escapismo, en efecto, dirigida para la sensibilidad de una comunidad masculina de clase media heterosexual estadounidense. Vemos aquí la agonía de la antiquísima promesa de que el ser padre de familia era equivalente a un modelo de nación. Esta es una película que expira decepción, melancolía, ocaso, mortandad y, en tanto, el escenario va siendo atrapado poco a poco por el crepúsculo, el inevitable recordatorio que hay que volver a casa.
Lurker (Alex Russell, 2025): Es familiar su protagonista y su trama, sin embargo, no deja de ser ciertamente impredecible. Salvo por el final, aquí no veremos grandes giros de trama, sino quiebres que replantean la frecuencia del relato. Tenemos entonces a un personaje descubrimiento su “país de las maravillas”. Este será el principio de la revelación de un individuo enigmático, luego inquietante, siniestro, perturbador. Pero vamos cómo el entorno va respondiendo a este extraño. Pienso en películas sobre amos y esclavos, pero aquí se voltea el pastel. Me pregunto si capaz estemos ante una fábula sobre los efectos de la fama o solo la historia de un perturbado sacándole provecho a la fortuna.
Bob Trevino Likes It (Tracie Laymon, 2024): Muy conmovedora película basada en una historia real. Creo que el gran fuerte de ello es la personalidad de una joven que a pesar de tener todos los antecedentes para ser un personaje desdichado le da la contra a su realidad dramática. La solitaria muchacha de este relato tiene un estoicismo u optimismo natural ante la adversidad, gesto que nada tiene que ver con la resiliencia. Y eso afecta al personaje de John Leguizamo que está en un papel memorable. Esta suerte de figura paternal abraza con delicadeza. Es empatía en estado puro. Esta es una película muy humana, triste, pero enciende el amor y la esperanza.
Sex (Dag Johan Haugerud, 2024)
Vistos
por primera vez
The Song of Lunch (Niall MacCormick, 2010): un poema divertidamente dramatizado por Alan Rickman y una encantadora Emma Thompson. Todo muy británico.
My Heart is That Eternal Rose (Patrick Tam, 1989): el thriller y el triángulo amoroso se combinan en una película atractivamente visual que inspiró a Wong Kar Wai.
Brimstone and Treacle (Barry Davis, 1976): Satanás se filtra en el hogar de una familia británica y el resultado es perturbador y controvertido. Se entiende por qué se censuró.
El canon (Martín Seeger, 2024): atractivo cortometraje que examina el colonialismo moderno desde la precariedad laboral, la ética artística y la apropiación del cuerpo.
Sushou River (Lou Ye, 2000): muy atractiva historia ambigua y melancólica inspirada en los argumentos del cine negro clásico, solo que adaptado a una narración contemporáneo.
A Hora da Estrela (Suzana Amaral, 1985): una suerte de choque social y emocional sobre chica sumisa y romántica que conoce a chico y va rumbo al desencanto en una Brasil moderna.
La bicicleta de Pekín (Wang Xiaoshuai, 2001): Relato sobre un repartidor provinciano intentando abrirse camino en una China que lo explota y humilla de diversas formas.
Nowhere Special (Uberto Pasolini, 2020): Cálida, pero muy dolorosa historia de un padre ordenando el futuro de su pequeño. Aquí cada gesto paternal es un golpe al corazón.
Les miserables (Ladj Ly, 2019): El policía bueno reconociendo un sistema disfuncional en un escenario plagado de brechas. Es la historia destinada a la rebelión y el caos.
The Last Movie (Dennis Hopper, 1971): Financiada por Hollywood y boicot a Hollywood. Cusco es el escenario de un relato metaficcional sobre la industria corrompiendo.
Historia de un vecindario (Yasujiro Ozu, 1947): Mujer amargada y niño abandonado se encuentran y afloran los valores familiares del gran cine de Ozu, siempre corrector y optimista.
Troll Bridge (Daniel Knight, 2019): Una estupenda reflexión sobre el sobrevivir a partir de la historia de personajes míticos asociándose en una era en donde lo tradicional agoniza.
Our Town (Sam Wood, 1940): Oda y épica a una comunidad. La trascendencia, la memoria, los valores tradicionales, la vida en comunidad y el orgullo hacia la propiedad.
Girl With Green Eyes (Desmond Davis, 1964): Educación sentimental de una muchacha de provincia en una Irlanda descubriendo dicotomías/agresiones sociales y culturales.
Bailando con Regitze (Kaspar Rostrup, 1989): Un grupo celebra mientras el anfitrión está sumido en sus recuerdos. Sutil manera de representar el valor de la memoria y apaciguar el dolor.
The Killing of Kenneth Chamberlain (David Midell, 2020): Frustrante crónica basada en un hecho real. Otra infame demostración de una facción racista de la policía estadounidense.
Once Around (Lasse Hallstrom, 1991): Tremendo personaje encarnado por Richard Dreyfuss. Un tipo hedonista, transparente y, por lo tanto, insoportable, ganándose el cariño del resto.
Seppuku (Masaki Kobayashi, 1962): Remembranza de cómo la desgracia cayó sobre un samurái. Duro cuestionamiento histórico a los órganos adquiriendo poder a costa del honor.
Vinyl (Alan Zweig, 2000): Parece un documental de fanáticos de los vinilos, pero es más bien el desquite de un hombre obsesionado con compartir su frustración mediante la autocompasión.
¿Nevará en Navidad? (Sandrine Veysset, 1996): La rutina rural, el drama doméstico y la resiliencia cae en los hombros de una madre. Un martirio silencioso aliviado por el amor.




















































