lunes, 9 de febrero de 2015

Foxcatcher

En medio de la arena, dos hermanos se ponen en posición para iniciar su práctica rutinaria de lucha libre. Luego de una serie de caídas e intercambio de golpes, se hace notoria la desigualdad de habilidades y tácticas que posee cada uno. A diferencia de Dave (Mark Ruffalo), Mark (Channing Tatum) no posee ni la cautela ni la serenidad al momento de la lucha. En su lugar cede al impulso y a la potencia de su musculatura. Frente a esto, Dave no recrimina, en su lugar aconseja a medida que adiestra. Es decir, mientras que Mark lucha con el cuerpo, Dave lucha con el cuerpo en sintonía con la mente. Uno es el aprendiz y el segundo el mentor. Son las dinámicas del hermano menor frente al hermano mayor. Muy a pesar, parece haber una separación que va más allá de la estrategia deportiva. Foxcatcher (2014) va persuadiendo a esa clásica dicotomía sobre hermanos disímiles y, más adelante, posiblemente, confrontados.
Ciertas evidencias parecen apuntar a ello. Desde un inicio vamos a ser testigos de ese hermano que simula ser la sombra del otro. En un auditorio, Mark será el reemplazo a último minuto de Dave; ya existe una razón para subestimarlo. Sin haber aparecido en escena, el espectador además ya está al tanto de Dave a través de Mark, de quien solo sabemos parece estar envuelto en una rutina ermitaña. A cada lugar que visita el hermano menor, la soledad se abre paso. Caso contrario a la primera aparición de Dave, a quien lo veremos rodeado de otras personas. El hermano mayor no solo congrega sino que genera simpatía. A esta escena le sigue el de la lucha, zona en donde el mejor impone respeto y el perdedor revela su frustración. Tal parece que Dave siempre está un paso adelante de Mark, personaje que incluso “habla” con el cuerpo. Mark es el sujeto cohibido, y esto lo refleja a través de su mirada gacha, su postura tensa y reacia a asumir una distinta. Mark parece haber convertido de su integridad su mecánica de defensa, una vigorosidad muscular que busca reemplazar su inseguridad ante los demás. Su rostro ceñudo y esa caminata “astronáutica” son siembras de su incertidumbre.

Como si se tratase de un guión escrito bajo el modelo del cine clásico, el director Bennett Miller no iniciará con la trama no sin antes habernos descrito primero a dos de sus protagonistas principales. Lo mejor de Foxcatcher de hecho tiene que ver con el modo en que se compone a sus personajes. En lugar de construirlos mediante el diálogo, Miller prefiere argumentar la personalidad de sus protagonistas mediante situaciones. Las actitudes de los personajes nunca son pronunciadas, solo se infieren o se manifiestan a la vista de los demás, y esto tomará más sentido a la introducción del tercer protagonista del filme. John du Pont (Steve Carell) es el personaje del que más se puede interpretar en la película. Complejo desde sus antepasados hasta su actualidad. Du Pont, el hombre de más de 40 años viviendo aún con su anciana madre, ambos únicos dueños de un vasto suelo. Él, amante de la ornitología, coleccionista de pájaros disecados. Ella, madre lapidaria y castrante. Miller hace Du Pont su Norman Bates (también ornitólogo), y lo convierte de igual forma en un “pájaro” de nariz aguileña, ese animal pacífico que Alfred Hitchcock convirtió en un animal impredecible. Du Pont, sin embargo, posee algo que lo distancia del clásico personaje de Psicosis (1960). Él es un ególatra.
John du Pont, heredero de un linaje y una abundante riqueza, es el cazador de glorias, aquellas que por su condición de hijo castrado no pudo alcanzar. Du Pont no tendrá ni la habilidad ni la musculatura de los hermanos Schultz, sin embargo tiene los medios para conseguirlos. Los logros que ellos alcancen, serán sus logros, cura de su frustración heredada por su madre, esa mujer que en un principio vimos de lejos, como la madre de Norman cuando dejaba ver su silueta desde la ventana de la residencia Bates. Miller convierte a la anciana madre de Du Pont en una especie de mito o deidad, una que no fraterniza ni cruza palabras con el resto de lacayos. Mencionarla incluso no es apropiado. Más razón para que Du Pont se sienta minimizado ante la sacralidad de su madre. Es por ello que ha hecho de su ego su elixir, y ha convertido de Mark en su nuevo trofeo, aunque en principio haya sido amigo o hijo para él. La relación entre Du Pont y Mark pasa por etapas, aquellas que además de fraternizarlos más, los hace semejantes.

Tanto Du Pont como Mark son huérfanos de padre, víctimas de la frustración que tratan de enmendar a través de sus únicas ventajas. Es decir, hay razones para que exista una buena convivencia, más que de padre a hijo, una relación amical. Una escena de Foxcatcher me hace recordar a la secuencia tan sugerente de Women in love (1969), de Ken Russell, donde vemos a dos amigos de toda la vida luchando desnudos frente a una fogata a mitad de la noche. Fuera de la lectura homoerótica que resulta de esta, se alinea también otra lectura sobre la necesidad por compartir la intimidad, fruto de las vivencias que sus personajes comparten, esto llevado a un nivel masculinizado en donde el golpe de cuerpos resulta ser ritual que afianza los lazos de amistad. Tal cuestión parece suceder también Foxcatcher en una escena donde Du Pont cita a Mark a luchar entre la penumbra. Ambos huérfanos encerrados en un cuarto y peleando a la vista de los “padres”, esos cuadros históricos de personalidades que fueron parte de alguna guerra o evento fundamental para la historia de EEUU.
No hay duda que Foxcatcher es lo mejor que hasta el momento ha realizado Bennett Miller. Solo para citar otras dos escenas fascinantes. Una en donde la madre junto a su séquito irrumpe el área de entrenamiento de los luchadores. Seguido, John du Pont humillándose frente a sus “protegidos”. Otra donde Dave, cual padre, resguarda a su hermano menor de la posible fiscalización del mecenas Du Pont. Un detalle importante de esta escena tiene que ver con la actitud que asume Dave frente a este tipo de percances. Miller se niega a mostrar a este personaje como alguien colérico, no después de haberlo matizado con semblante benefactor y calmado. Es por ello que el espectador no logra ser testigo de cómo Dave enfrenta (y lo posible es que con gran molestia) a Du Pont. Solo lo vemos haciendo ademanes y expulsando al rico dictador de la escena. Por último, y sin menospreciar al resto, Channing Tatum haciendo la mejor actuación del elenco. En la primera escena de lucha de Mark frente a Dave, la inseguridad y el retraimiento del hermano menor se ve completamente reflejada en ese paseo circular que realiza Tatum, cual gran fiera enjaulada muestra su frustración ante su instructor.

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