Una película sostenida por conflictos en paralelo, siendo uno efecto del otro. Will You Still Be My Friend (2026), ópera prima del taiwanés Lu Po-shun, nos retrata la frágil e intermitente relación entre dos niños afectada por los problemas de adultos. La familia de Jasper (Aloysius Looi) deja Singapur para iniciar un negocio de paneles solares en una aldea pesquera de Taiwán. Ahí conocerá a Jun (Jaden Wang), el nieto de una familia asociada a la venta de terrenos. Ambas familias iniciarán negocios mientras los niños se dedicarán a pasar el rato juntos. Aquí vale poner en contexto el impacto de la proliferación de los paneles solares en zonas de pesquería artesanal, tecnología que ha presentado beneficios como desafíos, tales como el incremento inmobiliario o la alteración ecológica afectando la presencia de ciertas especies. Dicho esto, la película observa de manera superficial ese desequilibrio, lo suficiente como para que el espectador sea consciente de que existe una disputa en pie entre los que apuestan por ese negocio y la comunidad, en su mayoría dedicados a la pesca. Ahora, ciertamente, el director omite si sea mejor o peor el que este poblado continúe su sociedad con esa nueva industria, lo cierto es que su avance no cesa, así como los daños colaterales, siendo el caso de los niños el mayor interés para su trama.
lunes, 21 de septiembre de 2026
74 San Sebastián: Will You Still Be My Friend (New Directors)
sábado, 19 de septiembre de 2026
Fantastic Fest 26: Roma elastica (Main Competition)
En Jay Kelly (2025), George Clooney encarna a un reconocido actor cayendo en una crisis existencial. No solo es su carrera, sino también su vida personal puesta en introspección. Esto lo terminará llevando a Roma, lugar en donde un festival lo condecorará por su carrera —indicio de que la misma está al borde de su fin— y que además reforzará su estado lacónico. Clooney dudará de su valor tanto paternal como para la industria. Obviamente, viniendo la idea de un director como Noah Baumbach, lo que termina por asomarse y reforzar es el cinismo natural e incorregible de un personaje que termina aplastando su conciencia a fuerza del “yo”. El autor estadounidense hace una referencia personal a 8½ (1963), de Federico Fellini, la película por excelencia que describe a un autor atravesando una crisis creativa, la que encalla a una crisis más amplia. Era algo similar a lo que había hecho Vincente Minnelli un año antes en Two Weeks in Another Town (1962), siendo el personaje de Kirk Douglas una excusa para retratar la ambigüedad de una industria que podía ser fábrica de tanto arte, pero también de tanta infamia tras las cámaras, y todo esto sucediendo en Roma. Se podría decir que Roma elástica (2026), lo nuevo de Bertrand Mandico, se suma a una lista de directores que coinciden similares premisas y escenarios.
Fantastic Fest 26: Princesa burro
Lúdica, excéntrica y por momentos bizarra adaptación libre al cuento “Piel de asno”, de Charles Perrault. En una comunidad antigua, un rey prohíbe el amor al denominarlo una enfermedad. Su hija, la princesa, se enamorará de un súbdito y con ello inicia un melodrama que expondrá a esta protagonista a los viajes por multiversos que combinan la realidad, la ciencia ficción y la estética acartonada del serie B. Princesa burro (2026), lo nuevo de Joaquín Cociña y Cristóbal León, reconfirma la personalidad y creatividad única de estos directores de culto. Luego de Los hiperbóreos (2024), los autores acortan ligeramente su representación como animadores para inclinarse más al montaje teatral que de paso se transmuta pasando por la puesta tradicional al uso de pantallas verdes. La princesa Diana (Antonia Giesen), gracias a una joya mágica, podrá escapar de la privación de su dictador padre, pero para ello deberá despegarse de su lugar y tiempo, lo que implica soltar sus privilegios y rutinas. Siguiendo la promesa del brazalete, quien use de esa prenda tendrá la oportunidad de amar, muy a pesar, tendrá que vivir otra vida, cambiar de piel. La pregunta es: ¿la joven podrá vivir del amor? Así como en su referente original, esta película aguarda una moraleja.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Fantastic Fest 26: La muerte no tiene dueño
Un relato sobre una herencia maldita. Una mujer de origen italiano (Asia Argento) llega a Venezuela para reclamar la sucesión de una finca cafetera tras la muerte de su padre, el terrateniente del lugar. La muerte no tiene dueño (2026) nos contará sobre la pugna de derechos territoriales entre la nueva dueña y la servidumbre afincada en el lugar. El director Jorge Thielen Armand se aparta ligeramente de la cadencia de cine de autor para inclinarse más a un cine de género; sin embargo, eso no lo obliga a dejar de reincidir en su interés por retratar historias asociadas a personas siendo desterradas en su propia tierra. Así como en La soledad (2016) y La fortaleza (2020), vemos en su reciente película a personajes también expuestos al desalojo forzado. Ahora, lo cierto es que esta vez Thielen no refiere como causante de ello a la crisis política venezolana. Es más, en cierto punto del argumento, una oficial pública anuncia: “Aquí las cosas han cambiado”. Esta frase se podría prestar para más de una interpretación, incluyendo el estado actual de la nación en cuestión. Entonces, tenemos a una italiana intentando persuadir a Sonia (Dogreika Tovar), la venezolana celadora de la mansión, de retirar sus pertenencias y a los suyos a fin de poder vender la propiedad. Aquí entran en juego argumentos que llegan de ambos lados: papeles de titularidad, reclamos por irresponsabilidad, posibles vínculos familiares, beneficios de un vividor, entre otros. Muy a pesar, el asunto clave es que esta pugna radica de algo más pretérito.
Fantastic Fest 26: No Rest For The Wicked
La fe cristiana parece dar venia a una relación queer a partir de un “milagro”. No Rest for the Wicked (2026) nos cuenta la historia de amor que surge entre dos pescadores en las retiradas Islas Feroe del siglo XIX. El director Kasper Kalle adapta libremente un relato corto para retratarnos un melodrama dentro de un contexto que refiere a lo gótico. El resultado podría ser calificado como un relato folclórico. Baldur (Egor Venned), un joven pescador que nunca ha abandonado el perímetro de las islas, conoce por incidente a Helge (Pilou Asbaek), un hombre que contrario al protagonista es un aventurero empedernido. Surge un vínculo amoroso que por cosas del destino será tempranamente interrumpido por un hecho trágico. Ese será momento para dar pase a la fantasía, aunque manifiesta de manera particular. Un punto curioso de esta película danesa es que decide promover un hecho profano a partir de una motivación cristiana. A propósito, no dejo de pensar en una secuencia en que los dos hombres, antes de que expresaran su amor, encuentran miradas en una iglesia mientras una homilía habla sobre el amarse los unos a los otros. Ya más adelante, veremos a Baldur, fiel creyente, haciendo una petición, mezcla de rezo y ritual, para alargar su romance. Consecuencia de ello, acontece el milagro, aunque apoyado por las fantasías zombis y vampíricas.
jueves, 17 de septiembre de 2026
Fantastic Fest 26: Too Many Beasts (Next Wave Competition)
Una película que arranca como un thriller que demanda razonamiento, pero que poco a poco va careciendo de cordura. La ópera prima de Sarah Arnold es una sátira extravagante a la corrupción pública como aliada de los privilegiados. L'espèce explosive (2026) nos lleva a una zona rural francesa. En ese territorio, agricultores y cazadores por puro hobbie están enfrentados. Jabalíes mantenidos por los segundos están destruyendo la producción de los primeros. En tanto, el orden público no pone orden. No será hasta un asesinato y fuga que las cosas comenzarán a tomarse un poco más “en serio”. Ahí entra al juego nuestro protagonista. Fulda (Alexis Manenti) es un despechado policía recién divorciado, agudo sabueso, aunque continuamente disociando con la realidad. El tipo ha sido sublevado de su puesto en Córcega —esto no es gratuito—. Es decir, un sujeto abandona su habitad natural localizado en una zona del Mediterráneo acondicionada a la rutina violenta de la pugna entre mafias para ingresar a una zona de campiña habituada a la desigualdad de derechos. ¿Es que no se parece esto a una premisa western? De hecho, Fulda tiene pinta y personalidad de un arisco cowboy que no gusta de las injusticias. Ahora, más allá de ser un forastero, es un sujeto raro. El hecho es que lo vemos acondicionándose rápidamente a un lugar a fin de dar con la misión encargada: buscar a un fantasma vengador.
lunes, 14 de septiembre de 2026
TIFF 26: Soy Mario (Discovery)
Mario (Oustin León) es un taxista transexual en espera de realizar su cirugía de afirmación de género. El problema es que luego de un encuentro furtivo él quedará embarazado. Soy Mario (2026) relata una historia sobre una identidad todavía en proceso de formación, pero lo curioso es que esto no deviene tanto de un proceso físico o biológico a medio camino, sino del estancamiento mental del protagonista. La ópera prima de Sharon Kleinberg, aparentemente, nos presenta a una persona decidida a cumplir su deseo de transición, sin embargo, incluso antes de que tuviese ese “incidente”, Mario manifestaba ciertos complejos o miedos hacia su identidad en proceso. Su círculo de amistad, definitivamente, no ayuda. Al protagonista lo conocemos interactuando en una comunidad en donde el machismo y la homofobia son normalizados o motivo de bromas. Dicho esto, la idea de la película no será responsabilizar del todo al protagonista en cuanto a las razones de sus prejuicios hacia su cuerpo e identidad, sino inspeccionar cuáles son esos motivos que empujan al personaje de Mario a accionar de esa manera. Y aquí no solo hablamos de los círculos públicos, sino también los íntimos.
sábado, 12 de septiembre de 2026
TIFF 26: Nosotros (Discovery)
Una breve fábula sobre los rituales, complejos y grietas sociales inseminados en un escenario guatemalteco. Nosotros (2026) nos relata la historia de un hombre de provincia que decide ir a la ciudad para poder sustentar a su familia. Romero (Jozef Coxaj) comenzará a trabajar de vigilante, mientras tanto, se sentirá embelesado por Nubia (Lola Vásquez), una transexual que labora en su negocio propio. A simple vista, es una premisa muy simple la del director Joaquín Ruano, sin embargo, de una manera casi desapercibida congrega toda una fauna de problemáticas que resuenan en el territorio latinoamericano. Entonces vemos cómo a raíz de un trabajo que no es suficiente para mantener a los suyos, un hombre se verá expuesto a una serie de dinámicas y acciones que tantas películas han tratado de forma independiente: la migración, la irresponsabilidad afectiva, la homofobia, la impunidad en distintos niveles y escenarios, etc. Son solo algunos temas que la película refiere, más no se detiene a profundizarlos. Pueda que a simple vista pensemos que estamos ante un discurso irreflexivo. De hecho, este es un relato que a propósito de la no reflexión evidencia su carácter de urgencia, y ello a partir de problemas que son normalizados y no cuestionados.
viernes, 11 de septiembre de 2026
TIFF 26: Ah Girl (Centrepiece)
El retrato de una mirada infantil desencantándose de un modelo adulto ha sido retratado en el cine tantas veces. Películas como Los 400 golpes (Francois Truffaut, 1959) o Nadie sabe (Hirokazu Kore-eda, 2004) nos han mostrado en distintos niveles lo cotidiano o extraordinariamente nocivo que pueden ser los efectos de una paternidad/maternidad negligente o hasta tóxica. Siguiendo esos casos, vemos a niños normalizando el mal ejemplo como los que son conscientes de una irresponsabilidad a la que reaccionan con despecho como demostrando que no quieren seguir ese camino. Dicho esto, Ah Girl (2026) parece ser un argumento en donde reconocemos a una menor balanceándose en ambos extremos. Ah Girl (Ong Xuan Jing) convive con el egoísmo de los mayores quienes “dicen” cuidarla. La pequeña en un momento disfruta de su infancia, pero en otros momentos explota mediante una impostación dramática alarmantemente precoz cada que las actitudes de cualquiera de los adultos con los que convive logran herir a ella o a su hermana más pequeña. Definitivamente, uno de los fuertes de la ópera prima de Ang Geck Geck Priscilla es el vigor con que interpreta su rol la pequeña actriz. Cada que la niña es presa de la impotencia efecto de la provocación adulta, su infancia se va corriendo para ser poseída por una impostación adulta, aunque coherente, en contraste con los adultos reales.
jueves, 10 de septiembre de 2026
TIFF 26: Lo demás es ruido (Wavelengths)
Se me viene a la mente Ruido (2022), de Natalia Beristain, otra película mexicana. Esta se inspirada en una de las tantas historias de madres buscando justicia ante la desaparición de una hija capaz víctima del feminicidio. En su derrotero, la protagonista reconoce el silencio de la burocracia y, en contraste, la solidaridad de otras mujeres que también claman justicia. Es decir, ellas responden al silencio con ruido: la acción, la protesta, la transgresión. Caso en Lo demás es ruido (2026), el “ruido” es un efecto contrario a la denuncia. Es más bien un indicio que evidencia o recuerda la injusta brecha de género. Aquí tenemos la historia de un trío de mujeres evocadas al arte del cello siendo entrevistadas bajo el régimen del ruido. Por un lado, el encuentro será interrumpido una y otra vez por el sonido extradiegético. Ladridos de perros, motores y cláxones, así como el “ruido” de la intempestiva ausencia de electricidad. Por otro lado, el diálogo, en principio, centrado a solo una de ellas, se convertirá en una entrevista colectiva efecto de la mención de un ausente: un hombre. Pasa que las tres están de alguna forma relacionadas a un emblemático compositor, lo que incentiva al entrevistador a reorientar el sentido de la reunión. Entonces ya no será una entrevista sobre las mujeres, sino a las mujeres del hombre en cuestión, y de paso ausente. Y es así como se va orquestando una sesión en donde las mujeres terminan relegadas por una masculinidad al son del ruido.
Venezia 83: Un peu avant minuit (Official Competition)
En plena revolución, un hombre hace una parada a la siempre efervescente Paris, la ciudad que tiempo atrás la sintió suya, pero ya no más, e inconscientemente comenzará a hacer una incómoda introspección de su vida a medida que se cruza con personajes de su pasado. Esa es más o menos la premisa de Un peu avant minuit (2026), premisa que tranquilamente podría referir a tantas épocas por la que transitó la “Ciudad de la Luz”. El director Nicolas Pariser realiza una película en donde la ciudad, la historia y la conciencia política asumen roles importantes para empujar un movimiento colectivo que está en contra de un bloque de poder. Pasó en la Revolución francesa, en la cruzada del #MeToo y pasará en las siguientes revoluciones. De la misma forma, cada una ha albergado a activistas, antagónicos y los infaltables espectadores. Dicho esto, Un peu avant minuit se asienta en un presente. Esta es la historia de Léo (Melvil Poupaud), un espectador. Acaba de morir un padre a quien nunca conoció, lo que lo obliga a abandonar por unos días la provincia francesa en donde vive para viajar a Italia y recibir una posible herencia. Antes, hace un alto en París, la ciudad que dejó muchos años atrás. Los tiempos han cambiado. ¿Él ha cambiado? O, sería mejor preguntar: ¿este personaje es consciente de lo que hizo, fue o representó en su pasado?
Lo que más me suscita curiosidad de esta película es la personalidad de Léo. Sucede que aquí vemos a un hombre que, a medida que transita o se encuentra con alguien, distintas generaciones parecen recordarle los errores del pasado. Ojo, y no hablamos exclusivamente de “sus” errores, sino los de su generación. Ahora, en parte, es un desquite hacia su persona, pero es sobre todo una retroalimentación hacia toda esa tradición de comportamientos patriarcales que reconocieron un freno tras la ola de denuncias a tanto sexismo en su versión más pueril. Léo, en tanto, parece pasivo ante esos descargos. Es más, luego de la primera manifestación, es como si se sintiera en la necesidad de buscar o experimentar más de eso. ¿Tratamos con una real conciencia autocrítica o pura vanidad por querer buscar el perdón o la redención? Uno de los mejores mensajes de esta película es para cuando el protagonista consulta a una de sus antiguas amantes si la hizo sentir mal en algún momento. Esta parece responder: “Lo mío es lo mío, lo tuyo es lo tuyo”. Es decir, cuando pensábamos que estábamos ante un hombre que dentro de lo contado parecía lo más decente de su generación, lo ponen al descubierto como alguien que todavía cree ser el centro de todo. Es el ego de una vieja intelectualidad masculina francesa que todavía se remueve en su conciencia o sus entrañas. Y así se la pasa Léo, siendo juzgado por distintas mujeres, hombres e incluso ficciones —a propósito del rodaje a una secuencia que se inspira en él— y él escuchando con poca queja.
martes, 8 de septiembre de 2026
Venezia 83: Salón de belleza (Giornate Degli Autori)
Una adaptación que hubiese dialogado a la perfección durante la temporada pospandémica. La actriz mexicana Nathalia Acevedo realiza una ópera prima inspirada en la novela más celebrada del escritor de culto Mario Bellatin. Salón de belleza (2026) es un relato en primera persona de un maduro homosexual a cargo de un espacio improvisado que acoge a una serie de personas infectadas con un fatal virus. Esta es una película que retrata un escenario realista, sucio y decadente, aunque contemplado desde un punto de vista onírico, melancólico y que nos refiere a una alegoría exótica. Capaz eso último sea lo más curioso y ambiguo de la película. Aquí vemos cómo el protagonista intercala la vigilancia de enfermos con su afición por la crianza de peces. Ahora, si bien reconocemos al personaje principal como el único cuidador de una comunidad de enfermos desterrados por la sociedad, esto no necesariamente pinta al celador como el último vestigio de decencia y amor en ese perímetro de tierra. De hecho, en todo el transcurso de la película no dejamos de preguntarnos por la verdadera naturaleza moral de este hombre. ¿Es acaso héroe o solo reciclador? De pronto, el experimentar con la recolección de peces que se reproducen y luego mueren dentro de su pecera de la forma más extraña y visceral no dista de su experiencia como observador de los últimos días de un grupo de condenados.
lunes, 7 de septiembre de 2026
Venezia 83: I figli della scimmia (Orizzonti)
Una ópera prima que devela con honestidad una intimidad. Desde su primer plano, el director Tommaso Landucci delata el drama silencioso de un padre. Dario (Riccardo Scamarcio) es descrito en varios instantes como una presencia entre ausente y dolida. Su postura y gestualidad perpleja y contrita se repetirá una y otra vez en el transcurso de la historia de este hombre que se autopercibe como un condenado a vivir una paternidad escindida. Tras ese plano introducción, I figli della scimmia (2026) parece nos descubrirá el estado crítico que podría provocar la crianza a un hijo dependiente efecto de su discapacidad. Pero no es así. Aquí vemos a una pareja actuando con disciplina. Papá y mamá son como una máquina funcionando a la perfección, siempre atentos y empáticos a las complicaciones o imprevistos que podría demandar el menor. Estamos hablando también de una familia que cuenta con una estabilidad financiera más que segura. Y es que la disciplina también parece extenderse en plano laboral. Dario forma parte de la empresa familiar a cargo de inspecciones que acondicionan un ámbito de trabajo seguro. El negocio es muy fructífero. Es un panorama en equilibrio. El asunto es que todo ello se irá desnivelando para cuando el protagonista comience a abrazar la ilusión de obtener “eso” que le falta para completar su fantasía paternal, el de la interacción que su hijo inválido no puede darle.
viernes, 4 de septiembre de 2026
Venezia 83: House of the Wind (Orizzonti)
Pienso en el cine de Hirokazu Koreeda, específicamente, en Still Walking (2008) y After the Storm (2016), películas en donde se avistan comunidades habitadas únicamente por ancianos. Espacios no necesariamente retirados, pero sí baldíos de juventud. No falta el plano a un ámbito recreativo algún día visitado por niños, en el presente cubierto de tierra. Koreeda es un director muy sensible a los detalles que dan seña del desamparo hacia los más frágiles de la sociedad. Si no se preocupa por la infancia, el japonés se pregunta por la vejez. En tanto, qué hace el adulto promedio para asistirlos. House of the Wind (2026), ópera prima del camerunés Auguste Bernard Kouemo Yanghu, simula misma interrogante desde Yaundé, capital del país africano en cuestión. Aquí vemos la historia de una madre que vive sola. Mientras inspecciona la construcción de un nuevo hogar financiado por uno de sus hijos, la mujer espera con ansias el día en que el nuevo domicilio esté finalizado para que así todos sus hijos puedan retornar del extranjero. Sabemos que no será así, y de hecho la historia no convierte esa espera en el único conflicto, sino que introduce a una extraña para alimentar el vacío maternal de la protagonista. House of the Wind es un relato, por un lado, compasivo y, por otro, sensato. Asiste a una solitaria madre, pero también le arrebata.
lunes, 10 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Aquella sombra desvanecía (Competencia Peruana)
La zona árida de la ciudad Piura es marco simbólico del estado anímico de los protagonistas de la ópera prima de Samuel Urbina. Madre e hijo se preparan para una despedida. El más joven migrará a Lima finalizada la universidad, y es esa decisión próxima para cumplirse la que alimenta el clima de incertidumbre y congoja entre los personajes. Si bien Aquella sombra desvanecía (2025) invoca un drama familiar estimulado por el tema de la migración, la dirección no opta por una argumentación que apela al drama gratuito o el debate efecto del desplazamiento. En su lugar, Urbina se apoya de la cotidianidad para crear emociones y reflexiones entorno a lo señalado. Estamos ante una película que se alimenta de las referencias que nacen de las circunstancias o del mismo escenario a fin de bosquejar el drama. De pronto, la declamación de un poema o un circo itinerante ausente en un desierto tienen más valor que el sufrimiento verbalizado de sus protagonistas, el mismo que, ciertamente, está contenido. Estamos tratando pues con dos personas que toman como acto de protección emocional el escatimar sus sentimientos respecto a lo que está pasando o está por suceder.
30 Festival de Lima: El coloquio de los pájaros (Latinoamericana Documental)
La directora Sofía Velázquez realiza una búsqueda y en el camino va haciendo referencia a “El coloquio de los pájaros”. Este clásico poema espiritual escrito por Farid al-Din Attar narra la historia de un grupo de pájaros que decide ir al encuentro de su gran líder ante la vista de un mundo en caos. Hallar a su Rey implica una serie de sacrificios, desde exiliarse del terreno mundano hasta hacer una purga de los pensamientos que refieren a ese mismo escenario. Es un viaje externo que se convierte en un viaje interior. “El coloquio de los pájaros” es la alegoría por excelencia del sufísmo o la filosofía de la búsqueda de la máxima sabiduría para el islamismo, una historia que indica que no todos logramos alcanzar ese estado de iluminación o el divorciarse con el “yo” y lo mundano. Es mediante este antecedente literario que el documental El coloquio de los pájaros (2026) encuentra inspiración en su viaje. Velázquez intenta seguir las huellas de un desarticulado grupo de anarcos peruanos actualmente en estado clandestino. Para ello, describe un derrotero que se eleva a lo místico, a lo incierto, una suerte de tanteo a una agrupación que capaz sea imposible dar con su paradero, pero que la directora ejecuta por efecto de un compromiso personal.
30 Festival de Lima: Donde duermen los sueños (Competencia Peruana)
En la ópera prima de Daniel Riglós, la realidad y la ficción se confunden ante la negación de un estado real. Donde duermen los sueños (2026) está entre la orilla del melodrama y el drama de superación, y representado además de una forma no tradicional. Una pareja sufre un accidente automovilístico. Lo siguiente que veremos son las secuelas del trauma físico y emocional, pero sobre todo la lucha entre el permanecer en el antes o dar paso a un brutal cambio. Es un trayecto que mantiene a sus protagonistas en un limbo, una deriva en gran medida representada en un terreno onírico. Incluso lo que capaz aparenta ser palpable, se delata como engañoso. Aquí vemos a personajes que a cada aproximación de lo que ellos reconocen como lo normal, este se desvanece. Riglós condena a sus personajes a un confinamiento. En cierta perspectiva, ellos experimentarán una suerte de sufrimiento constante fruto de sus propios recuerdos; en tanto, está en manos de esta pareja lograr escapar de esa condena. A propósito de ello y la confusión temporal que es característica, la película por momentos me recuerda a los relatos sobre bucles temporales. De igual manera, los personajes de Donde duermen los sueños tienen que repetir traumas, sesiones, diálogos, diversas memorias a fin de hacer “eso” que se resisten a no cambiar, y lo que de paso los liberará de su condición de cautivos. Muy a pesar, lograr ello si bien implica una recompensa que les traerá devuelva a su capacidad de ser, Daniel Riglós no pasa por alto una conclusión indesligable. Hablando en términos de los arquetipos literarios: el viaje de todo héroe siempre implica experimentar y, por lo tanto, cohabitar con un dolor y pérdida a fin de alcanzar su crecimiento personal.
jueves, 6 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Donde nacen las sombras (Competencia Peruana)
Un documental sostenido por la búsqueda permanente. Aquí vemos a una directora y protagonista hurgando sentimientos respecto a la maternidad a partir de referentes específicos. Violeta Rodríguez Ríos inicia su película evocando la ambivalencia afectiva que reconoce de su relación con su madre. Si bien Donde nacen las sombras (2026) tiene como motivación el descubrir su frustrante experiencia de la maternidad, a propósito de un parto traumático y su sentir como madre soltera, la directora toma como punto de partida un vínculo familiar capaz con intención de anticipar la raíz del problema. ¿Es acaso la áspera relación entre madre e hija el efecto de lo que Violeta vive como madre o es que solo la hija heredó una frustración maternal percibido en la madre? Estas posibilidades comenzarán a reorientarse para cuando la protagonista se refiera al tiempo durante su proceso de dar a luz. ¿Es que la herencia de una maternidad frustrada es provocada por el maltrato clínico? ¿Todas las madres con condiciones precarias han pasado por eso? En tanto, ¿todas ellas son maternidades frustradas? Es a partir de la experiencia, tanto privada como pública, que Rodríguez Ríos va ampliando y complejizando la naturaleza de la frustración maternal, pero que se conecta específicamente al círculo que pertenece.
martes, 4 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: La noche está marchándose ya (Latinoamericana Ficción)
Divertida agonía es la ópera prima de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini. Aquí tenemos un retrato cálido y humano a propósito de una temporada crítica e insensible que responde a la coyuntura argentina. Se dice que en tiempos ásperos hasta el gesto de amor más humilde soslaya. Esto pasa en esta película sobre desempleados y otros resistiendo a no perder un trabajo dentro de un estado de inseguridad laboral. Pelu (Octavio Bertone) pierde su puesto como proyeccionista en el cineclub municipal, así que acepta el nuevo puesto como vigilante nocturno del lugar a fin de tener algo de dinero para pagar un piso compartido. La noche está marchándose ya (2025) pone a interactuar una arquitectura decadente con un protagonista también en situación decadente. Sucede que se escuchan rumores de un cierre “temporal” del lugar como medida de un recorte presupuestal. Es decir, se acercan los últimos días de proyecciones de películas antiguas que pocos ven, así como los últimos días de Pelu teniendo una paga. Espacio y sujeto no solo se ven afectados por la crisis económica generalizada, sino que además se los reconoce como esa primera línea de sacrificio público. El asunto es que Salinas y Sonzini deciden poner en segundo plano ese vaticinio intimidatorio y ponen en primero una rutina que mezcla el consumo del cine y el desapego a la realidad. En otras palabras, su protagonista, así como algunos otros personajes, optarán por entregarse a sus fantasías al margen de la crisis.
A propósito de gestos de humanidad y cinismo en tiempos de crisis generalizada, se me viene a la mente el neorrealismo italiano. Salinas y Sonzini parecen emular ese contraste provocado por los actos de sobrevivencia en tiempos de la posguerra. Pelu y el resto sobreviven como pueden, y si hay que ser “hábil” o poco recatados para ello, pues adelante. Todo vale mientras tengas qué comer y dónde dormir. Y, ciertamente, en ese camino pueda que se fabrique un rastro de romantización hacia la escasez y la pobreza, pero no olvidemos que eso son solo fantasías o mecanismos de defensa definidos por los personajes ante los tiempos en donde nada es seguro y las cosas se pueden poner peor. En extensión, ahora recuerdo los musicales y las comedias sofisticadas en tiempos de la crisis económica en EE. UU. El cine siempre al rescate de una sociedad desmoralizada, presto a repartir esperanzas y mensajes de aliento desde la ficción. He ahí el argumento más estimulante que también explota esta película argentina, porque la significancia de un cineclub tradicional, así como las películas que Pelu y sus amigos van viendo, son una suerte de terapia ante la precariedad de su situación. En efecto, la ficción repele o contiene a la realidad, muy a pesar, no deja de ser escuela para saber confrontar a la realidad misma desde la historia de héroes ficticios. Los personajes de La noche está marchándose ya asisten a las películas o la ficción para olvidar sus problemas, para ponerse a salvo; en tanto, ellos mismos, mediante sus actos despreocupados, se convierten en ficción, fantasía, falsedad o contradicción dentro de su propia realidad en crisis.
lunes, 3 de agosto de 2026
30 Festival de Lima: Hiedra (Latinoamericana Ficción)
Una película que sabe retener la expectativa, incluso para cuando libera un dato que revoluciona el sentido de una acción o comportamiento. En la nueva película de la ecuatoriana Ana Cristina Barragán, vemos a una mujer ataviada de misterio y capaz de una actitud sospechosa. Azucena (Simone Bucio) es una joven que lleva una vida sin mucho estímulo o pretensiones, pero, adicionalmente, se desplaza por un lugar que no es su lugar. Ella comenzará a inquietarnos ante su deseo por observar y luego querer filtrarse a un grupo de amigos adolescentes provenientes de un orfanato. Al igual que sus anteriores películas, Hiedra (2025) está maquillada por un ambiente lacónico y de aire enfermizo, y que no es más que la mascarada de una agonía silente y muy reservada. La nueva protagonista de Barragán es una mujer que, dentro de su territorio, todo lo que venga de ella pasaría desapercibido, sin embargo, ciertas hipótesis comienzan a elevarse cuando comienza a entrar en la vida de unos huérfanos. Hay un sentimiento de intromisión y hasta invasión que, obviamente, los jóvenes no son capaces de concientizar. Ese es el primer enganche con la trama. ¿Por qué hace eso Azucena? ¿Qué quiere? Si se es muy atento a los detalles de su intimidad, podría anticiparse parte de la razón; muy a pesar, no deja de identificarse como un giro de trama lo que se prepara para casi la mitad del relato.

Hiedra entonces transita de la mala espina a lo dramático. No es de extrañarse viniendo de Barragán, una directora inclinada a retratar a personajes fracturados con una sensibilidad especial para depurar eso que las mantiene inquietas, tristes. En tanto, aquí también hay mucho de autorepresión y no por un efecto argumental, sino de personalidad. Azucena, luego de una revelación, no abandona del todo ese hermetismo que, ciertamente, parece haber contagiado al otro personaje importante para el drama. Ocurrido eso, para cuando las perspectivas y motivaciones se aclaren, Hiedra tomará un nuevo rumbo. Se convertirá así en una historia que busca la recuperación, la sanación. Ana Cristina Barragán, muy a pesar, no deja de reservar algo para sus personajes. En medio de un escenario simbólico, la directora no solo representará la volatilidad de un vínculo en proceso de construcción mediante una naturaleza en abullición, sino también a partir de la interacción entre los dos personajes que confunden el juego con la recriminación o el sentimiento de culpa, según sea correspondiente. La película podrá ser muy complaciente con esta reunión, pero no por eso quiere dejar en claro que un estallido emocional se acerca en la historia de estas dos personas. Por muy idílico que parezca el final de este caótico reencuentro, pueda que lo peor esté por venir.
30 Festival de Lima: Hangar rojo (Latinoamericana Ficción)
Un sórdido trayecto deberá experimentar el capitán Jorge Silva (Nicolás Zárate) para cuando su misión esté orientada por una orden que atenta plenamente a su moral. Hangar rojo (2026) está inspirada en la historia real del mencionado elemento de la Fuerza Aérea chilena, personaje que observó en primer plano la intempestiva y brutal ejecución inicial del golpe de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende. La ópera prima de Juan Pablo Sallato inicia horas previas al estallido; y, apenas se asome la primera sospecha del atentado, la película no dejará de minar la tensión y la angustia. Todo inicia con la instalación de Silva en su nuevo puesto como inspector de un cuartel de cadetes. Lo cierto es que él no se imagina que solo faltan horas para que ese mismo recinto a su cuidado se convierta en un paradero de torturas, en consecuencia, su tarea se verá modificada por efecto de obedecer a sus nuevos superiores. Esta es una película que describe lo siguiente: ¿qué pasa cuando a un hombre decente y fiel al órgano que representa se le pide que sea parte de algo indecente? Ahora, el relato no precisa de muchos argumentos para señalarnos que Silva cuenta con ambos valores —tomando en cuenta que estamos hablando de un órgano que está al servicio de la protección nacional y, por tanto, de los ciudadanos—, en tanto, solo cuenta con un antecedente, una acción pasada que lo pinta como hombre de confianza, pública como orgánicamente. Lo curioso es que ese mismo precedente lo convertirá en un posible enemigo para el régimen recién establecido.
jueves, 4 de junio de 2026
Tribeca 2026: Chicas tristes (International Narrative Competition)
A primera vista, esta es una película que puede ser subestimada. Si bien la ópera prima de la directora Fernanda Tovar aborda un tema ya revisado en distintos escenarios y expuesto a variados efectos y sensibilidades, su historia asume una serie de argumentos que la convierten en un caso atípico o simplemente poco concientizado a través del cine. Chicas tristes (2026) nos cuenta la historia de dos mejores amigas y talentosas nadadoras que dividen su rutina entre prepararse para un importante torneo y vivir su adolescencia a plenitud. Esto cambiará una noche de celebración de Año nuevo: una se convertirá en víctima de un abuso sexual y la otra confidente de ese terrible hecho. En primer aspecto, la representación fuera de campo de la perpetración del delito será elemental para el principio de este drama. Es muy curioso cómo la reacción de la víctima va evolucionando. Acá no vemos un colapso anímico inmediato. Capaz estemos tratando con un efecto retardado, una respuesta ligada a la personalidad de la agredida o la simple ignorancia de lo que pasó. Sospecho que es lo último, sin embargo, no deja de ser diversa su interpretación y, por lo tanto, es evidente su complejidad. Chicas tristes desde un principio nos recuerda que no existe una reacción definitiva o universal cuando se trata de una violencia que atenta lo físico y anímico.
miércoles, 20 de mayo de 2026
Cannes 2026: 9 Temples to Heaven (Quinzaine des cinéastes)
No es una influencia generalizada al cine de Apichatpong Weerasethakul, sino el mismo imaginario de Tailandia el que estimula a la nueva generación de cineastas de esa nación a dialogar en torno a tópicos específicos y constantes. 9 Temples to Heaven (2026), ópera prima de ficción de Sompot Chidgasornpongse, nos cuenta la historia de un hombre orientado por la premonición de su jefe a llevar a su enferma madre a un tradicional recorrido de 9 templos budistas en un solo día a fin de invocar el buen karma. Son varios los contextos a puntualizar en esta sola premisa. Lo más resaltante es el encuentro entre la fe hacia lo místico —el de los sueños y las profecías— y al ritual budista o religioso. Tailandia es una de esas sociedades en donde se preserva un equilibrio de rutinas de pensamientos. Es decir, es muy normal que varios de sus ciudadanos se inclinen a creencias que bien pudiera contradecir su fe hacia una u otra. Ahora, en cierta perspectiva, esto podría definir al tailandés promedio como una persona mentalmente abierta, en tanto, expuesta a una sabiduría más amplia fruto de un pensamiento espiritual progresista al no marginar, discriminar o cuestionar alguna, y sacar lo mejor de cada una. El asunto es que Chidgasornpongse, a propósito de un viaje familiar/espiritual, es que no deja de obligarnos a atender ciertos actos fallidos que bien debilitan el principio de toda familia/fe.







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