lunes, 18 de agosto de 2014

18 Festival de Lima: Des-Balance de las películas vistas y el Festival en general.

¿A qué viene el “Des-”? Para no hacerlo muy dramático, iré al grano. Si bien fue una buena programación el de esta edición, pésima fueron las nuevas normativas impuestas en el asunto de acreditaciones de prensa. Repartir dos tipos de credenciales, sirviendo una de estas tan solo para el acceso a eventos/actividades más no para el de las funciones de cine, es igual a la negación total. Al menos resulta así para los interesados en realizar críticas sobre las películas que se ven durante el Festival.

Una revista de crítica de cine local en inicio fue excluida a la lista de los acreditados “parciales”. Gracias al reclamo y posterior acuerdo, luego formaron parte de los beneficiados.

Qué es sino la crítica como una presencia imprescindible en todo Festival. Si no hay una voz crítica, entonces los festivales de cine estarían al nivel de un espectáculo más.

Se espera que para el próximo año los encargados de las acreditaciones sepan moderar sus filtros, así como que sepan reconocer cuáles son los medios de “último minuto” y cuáles son los más dedicados y activos en cuestión de difusión de cine.

De la misma forma, los miembros de prensa que han tenido acceso para las funciones en las salas tuvieron nuevos percances para ubicarse, caso en los establecimientos en Cineplanet dado que los tickets comprados por el público eran numerados.

Debería destinarse un área exclusiva para la ubicación de los medios de prensa, asientos numerados que no estarían en venta para el público. Es una forma de prevenir el desorden especialmente cuando la función ya haya iniciado. Ahora, colocar a la prensa en las dos primeras filas de la salas es inadmisible, no solo para ellos, sino para todo ojo humano. En principio eso no debería existir en cualquier cine, pero eso ya es asunto de las exhibidoras.

En síntesis, un poco más de conciencia para con los medios de prensa. No se trata de repartir beneficios, sino el de identificarlos como un promotor más del Festival.

Nuestras películas preferidas: (las que de aquí a algunos años seguiremos recordando)
The tribe: De lo mejor del Festival que se haya visto. Una película que es un retorno al cine incipiente, insólito en el circuito local y además de lo más reciente de uno de los festivales de cine más reconocidos.
Cold in July: También acoplado a un espectador comercial, es la película más democrática del Festival. Buen cine que adopta un lenguaje ochentero.
The missing picture: Valioso documental y Rithy Pahn.

Otras a valorar:
It follows: Otra de formula ochentera. Una slasher tensa y cómica. Una fórmula de apariencia ridícula que funciona de punta a punta.
The Kindergarten teacher: Un cine políticamente sugerente.
The reunion: Un ejemplo más sobre las modalidades de la docu-ficción. Algo de lo que está muy empeñado la Gira Ambulante.
Jauja: Un nuevo Lisandro Alonso que otorga una secuencia con una interpretación mucho más amplia al de su acostumbrado estilo.

Algunas películas que nos perdimos
P’tit Quinquin
Atlántida
El último verano
No se vió casi nada de documentales tales como La muerte de Jaime Roldós o El color que cayó del cielo, que tuvieron buenos comentarios.

Cuatro películas que no colmaron nuestras expectativas
Winter sleep: No es lo mejor de Nuri Bilge Ceylan. Por detrás de Nubes de mayo, aunque por muy encima de Tres monos. Un cine de amplia perorata conflictiva y reflexiva. Los (des)encuentros entre familiares, la frustración, el conformismo, la melancolía siguen siendo temas frecuentes en el cine del director turco. El clima esta vez es menos denso que en sus otras películas. Se le otorga un protagonismo más amplio al diálogo que se desenvuelve más en un debate del presente. El pasado muy a pesar sigue siendo excusa para cuestionar el hoy. La hostilidad de Winter sleep llega más por las palabras que por el mismo contexto. Lo fantasmal, el inconsciente o la metáfora es otro ausente en este último filme.
La danza de la realidad: Un surrealismo más burtoniado que proveniente del mismo Alejandro Jodorowski. Una película más lúdica, en ocasiones musical. Una biografía infantilizada.
Tres D: Sí fue una total decepción. Una película que debió de haber sido más bien un documental sobre el cine argentino no comercial más reciente.

NN: Otra película que debió de haber sido un documental. Ya se comentará en su momento (su estreno, esperamos) sobre ella.

Lo mejor del Festival
No deja de ser grato tener la oportunidad de ver la más reciente ganadora del Festival de Cannes, además de la selección de la Semana de la Crítica; estrenos y ganadores de otros festivales como el Sundance; y, por último, la presencia de Bruno Dumont. El Festival de Lima, por ese lado, enmienda en parte ciertos sin sabores ya mencionados.

viernes, 15 de agosto de 2014

18 Festival de Lima: Journey to the West (La vuelta el mundo en 8 días)

Artículo publicado originalmente en el boletín del Festival de Lima, Vértigo.

La filmografía de Tsai Ming-liang hasta la actualidad ha sido variada en cuestión de género. Además de realizar películas en su mayoría dramáticas, en su haber se reconocen algunas comedias, una de ellas con secuencias musicales (El hoyo, 1998), mientras otra apuntando al erotismo (El sabor de la sandía, 2005). Su cine ha incursionado también por el género documental y experimental. En cuestión temática, sus historias en principio giraron en torno al descubrimiento de rutinas, personajes que eran intrusos de estas mismas, hurtando vidas ajenas o simplemente espiándolas. Era el mutismo emocional y reprimido que se canalizaba a través de fantasías pasajeras. Seguido de eso llegaría su obsesión por un contexto en crisis, futuros apocalípticos, un mundo azotado por una rara enfermedad o padeciendo sequías. En medio de la devastación, el carácter humanitario y afectivo reluciendo. Más adelante, Ming-liang se interesaría por un cine artísticamente reflexivo y a la vez conmemorativo, haciéndole por ejemplo tributo al cine (Good bye, Dragon Inn, 2003) o readaptando leyendas históricas a modo personal y artístico (Face, 2009).
Una última etapa responde a su más reciente filme, la que además sería una especie de secuela de su mediometraje Walker (2012). Journey to the West (2014) nuevamente sigue el ritual del monje budista que “camina” por las calles de Hong Kong y ahora hace lo mismo por las calles de Francia. A pesar de que este filme simula imitar la misma premisa de Walker, existe una frontera creativa que las diferencia una de la otra. A través de una serie de planos generales, en su mayoría estáticos, Ming-liang otra vez contrasta al caminante con la urbanidad. Es el andar parsimonioso deambulando entre la rutina acelerada de la ciudad. Es el enfrentamiento entre la capacidad espiritual y la cotidianidad insustancial. De la misma forma que en Hong Kong, el monje a su paso va provocando curiosidad en los transeúntes parisinos. Ming-liang invita al espectador a divisar la túnica roja que pasea suspendida entre el gentío, esto entendido como una alegoría a la meditación. Es el desnivel como centro de atención.
Journey to the west es también Denis Lavant aprendiendo de esa espiritualidad. La llegada del monje como un encuentro con el occidente mismo, este representado en la figura del actor francés que se convertirá en un pupilo del budista, una prueba de que la meditación no posee exclusividad geográfica. A la línea de la filosofía Zen, el espacio y el tiempo están ajustados al ser, uno que irá en busca de la sabiduría a través de la meditación. Esto parece resumirse en una escena al pie de unas escaleras en donde el monje en una misma secuencia va mutando de planos. Es la perspectiva del objeto ubicado en un distinto punto del espacio. Journey to the West finaliza con un reflejo invertido, un punto de vista que parece distinguir la rutina del monje o el artista frente a la rutina común que contempla encantada. Es la mirada superficial de aquello que más bien es espiritual.

18 Festival de Lima: Climas y Viejos amigos (Sección Oficial Ficción)

Decepcionante Climas (2014), de Enrica Pérez, película dividida en tres episodios, de los cuales solo uno de ellos merecía un alargue. En grandes rasgos esta ópera prima asocia el entorno geográfico con el individuo femenino. La directora parece construir sus historias en base a los imaginarios de las zonas en donde ocurren: la selva a lo virginal; la costa (haciendo referencia al habitad de la clase acomodada) a la fantasía diluida; la sierra a lo abnegado. Todas caminan por una senda dramática, siendo sus tramas muy modestas. A valorar está la fotografía que cumple con matizar los espacios representados.
Por su lado, Viejos amigos (2014), de Fernando Villarán, tiene un gran problema, cuestión que por cierto llega de lo que parece ser la motivación original de la película. Las anécdotas y la criollada de tres amigos octogenarios se ven fastidiados por la apología a un equipo de fútbol. La pasión por glorificar al mismo arma secuencias inverosímiles y otras que incluso generan descuidos técnicos irreparables, tal como el vistazo a un juego en el campo de grass o el repaso de una “cámara amateur” a una hinchada vitoreando. No es casualidad que el encuentro en un bar o el asalto a una base sean los momentos menos logrados del filme.

18 Festival de Lima: The Kindergarten Teacher (Semana de la Crítica de Cannes)

Artículo publicado originalmente en el boletín del Festival de Lima, Vértigo.

El compromiso y la obsesión son conceptos que se confunden en The kindergarten teacher (2014), nueva película de Nadav Lapid. La rutina de Nira (Sarit Larry) no será la misma luego de conocer el talento temprano que tiene Yoav (Avi Shnaidman) para la poesía. ¿Es acaso innato o previo adiestramiento?, se pregunta la instructora de este niño de apenas cinco años, uno que ha convivido con la disfuncionalidad paternal y ha heredado la erudición artística de un familiar cercano. El director de origen israelí parece amoldar la biografía de este pequeño a la de otros prodigios históricos. Su vida desde un principio asociada a lo dramático. Está en su destino ser venerado o eterno anónimo. Frente a esto, Nira emprende su labor de amparo. Es su “misión” cultivar y proteger a fin de que la aptitud no perezca ante la sociedad. Existe pues ese miedo al fracaso; la ignorancia al reconocimiento. El filme en principio como una dócil ventana a la valoración y el rescate de lo artístico.
Lapid de comienzo a fin remarca el sosiego y la melancolía reflejada en el rostro. Tras una continuidad de primeros planos, The kindergarten teacher revela con visión poética el ánimo de sabiduría y frustración en sus personajes. Es la mirada meditabunda de Yoav, reflexionando sobre los límites del amor y lo existencial en el hombre; pero es también la mirada utópica de Nira, temerosa por su protegido, frágil ante el canibalismo e insensibilidad de la modernidad que es austera de arte. Ya condensada la relación entre tutora y estudiante, el compromiso se va tornando cada vez más personal. Yoav convertido en objeto de fascinación para Nira. Ella ha comenzado a divorciarse de su propia rutina. Es el balance entre lo propio y lo ajeno. La mujer va abandonando su atención como madre e incluso su lugar en la alcoba. Nira parece reservar tanto su maternalidad y privar su sexualidad con el fin de atender a Yoav. Referente a esto último, existe el sutil bosquejo de una relación platónica, una fantasía carnal que se alimenta a través de llamadas impertinentes o encuentros furtivos. En paralelo, la mujer educa, mima, cuida, baña y abraza con exclusividad. Hay un ritual de la devoción que sobrepasa el límite del afecto cotidiano. Entonces se manifiesta el primer punto de quiebre en el filme.
The kindergarten teacher a medida que avanza se va tornando más extraño y enigmático. ¿Qué es a fin de cuentas esta relación paternalista? ¿Es mecenazgo o burda estrategia para alcanzar un crédito desmerecido? ¿A qué se debe esa devoción por la poesía? ¿Es por lo artificioso o el sentido de la palabra misma? Nira, extraviada entre el compromiso y la obsesión, parece evocar esa distinción entre la militancia y el fanatismo correspondiente al discurso político. La poética de Yoav, en inicio acogido como síntoma de una sabiduría mesiánica, más luego como objeto de veneración, convertirá a la tutora en la reencarnación de la Kathy Bates de Misery (1990).

jueves, 14 de agosto de 2014

18 Festival de Lima: The tribe (Semana de la Crítica de Cannes)

Artículo publicado originalmente en el boletín del Festival de Lima, VértigoUna de las mejores películas programadas dentro de esta edición del Festival. 

El cine en su versión más incipiente se revela en The tribe (2014), ópera prima de un prometedor Miroslav Slaboshpytskiy. La rutina en las inmediaciones de un internado para alumnos sordomudos, es la remembranza a ese cine antes de los rótulos con textos. En una película como La mansión embrujada (1907), el español Segundo de Chomón no precisó de los intertítulos para indicar al espectador que sus personajes estaban a punto de ingresar a un mundo de pesadilla. Bastaba con ver una casa abandonada en medio de un tétrico bosque para entender las dinámicas del espanto. El director ucraniano cree en la naturaleza del cine, es decir, el de la narración por medio de la sucesión de imágenes antes que asistir a la palabra misma. A partir de esta premisa, su película se introduce a un mutismo literal en donde los personajes no emiten alguna palabra, más manifiestan más de un efecto emocional.
Similar a los actores del cine silente en tiempos de una tecnología primitiva, los protagonistas de The tribe construirán la palabra a partir del puro lenguaje de las señas. Esta especie de “pantomima” entendido como diálogo universal, uno que en principio es difícil de digerir, pero a medida que pasa el tiempo el idioma es más fluido y coherente. Lo otro es el punto inverso a la mudez. A principio de la historia, la llegada de un nuevo alumno y su previo tránsito de la ciudad al recinto educativo marca un desbalance en la sonoridad contextual. Slaboshpytskiy si bien en concepto parece recrear un cine mudo, técnicamente su cine sigue siendo sonoro. Es así como el ruido pasa a ser un personaje más dentro de la película. Las palmadas y golpes como ese otro lenguaje, uno más catárquico y visceral, estado emocional que también se va manifestando al plano argumental.
The tribe narra la historia de una collera que desde un principio evoca pretensiones dramáticas. La iniciación de un nuevo miembro, las funciones internas de esta pequeña organización, el amor entre dos de sus socios y la posterior obsesión de uno de ellos se van contemplando desde una mirada documental. Slaboshpytskiy estilísticamente no deja de promover un cine primario. Planos generales o planos secuencia, cámara en mano, la omisión de zoom o primeros planos. Es la dedicación de una imagen superficial o epidérmica. No hay un lenguaje de rostros o voces interiores intentando escapar. The tribe se inclina a la sucesión de acciones volcadas a lo emocionalmente universal. Son por ejemplo las escenas violentas o de encuentros sexuales, estos contemplados desde una mirada frontal. Miroslav Slaboshpytskiy no asiste al encuadre maquillado o sugerente. La representación de una brutal escena es vista de la misma forma en que es concebida: vil y contra natura. Es la necesidad de graficar el dolor, y ya que no hay grito, será el ruido el que se intensifique. Para cuando las cosas comienzan a complicar, este seudo filme silente será tan sonoro como los demás. Todo aquí parece hablar por sí solo.

18 Festival de Lima: The reunion (Gira Ambulante)

Artículo originalmente publicado en el boletín del Festival de Lima, Vértigo

Tras la primera manifestación de resentimiento de uno de sus invitados, la historia sobre el reencuentro de un grupo de amigos de colegio trae a la memoria la tan citada película dirigida por Thomas Vinterberg, Celebración (1998). La congregación de personajes es mera excusa para sacar al aire los trapos sucios ocurridos hace 20 años atrás durante tiempos escolares; recuerdos que ciertos protagonistas nunca lograron echar al olvido. Es el pasado reconstruido y el presente que reacciona con furia y frustración. Una suerte de expectoración verbal con fines terapéuticos y de puro rencor. The reunion (2013), sin embargo, no precisa encaminarse a lo dramático. El desencuentro entre estos excompañeros es más bien una mirada divertida sobre cómo las cosas van saliendo de control. La temática del bullying más que asumir una mirada reflexiva, esta motiva la sátira, como si se burlase incluso de su misma víctima. Ana es la joven dolida por el pasado lapidario, esa “no deseada” que pasa de ser la invitada invisible a ser el centro de atención. Es el juego de la apariencia; fingir algo que no es. Y, a propósito de apariencias, este filme en realidad no es lo que parece ser.
The reunion, para ser más precisos, no se burla de su protagonista principal, sino viceversa. La directora Anna Odell, a orillas de llegar a la mitad del filme, se mofa del espectador, y de paso hace justicia a su heroína –interpretada por ella misma–disponiéndole su arma de reivindicación. La historia de un reencuentro como resultante de una realidad inventada dentro de otra. Es el cine dentro del cine, siendo este además cómplice para que Anna –el personaje– cuestione y reflexione sobre la estructura y las mecánicas del poder. Similar a documentales como The act of killing (2012) o The missing picture (2013), Odell recurre al cine como utensilio para interpretar el comportamiento de sus verdugos.
Al igual que estos filmes, The reunion coincidentemente también posee un lenguaje híbrido al comportarse como ficción a la vez que presume hacer las prácticas de un documental. La directora de origen sueco dialoga sobre el límite entre la realidad y la ficción, cuestiones que dentro de la pantalla terminan siendo invenciones, pero que en el espectador siempre dejan brechas y cuestionamientos sobre hasta qué punto lo real invade el ámbito de la ficción. Odell se toma licencia para citarse así misma al encarnar a un personaje que de igual forma es una artista controversial. The reunion es provocativa a medida que enfrenta dos realidades aparentemente iguales. Es el cine pensado –en principio– como copia fiel de la realidad, para luego poner en duda la verosimilitud de los hechos acontecidos. ¿Quién miente y quién actúa? ¿Son los verdaderos personajes o son una recreación exagerada de una mente perturbada? Anna Odell emprende con inteligencia las dinámicas de lo aparente. Su película contemplada como un estudio del cine y su carácter ficcional.

18 Festival de Lima: The major (Semana de la Crítica de Cannes)

Lo mejor de The major (2013) ocurre durante la escena en una estación de policía invadida por un maniaco vengador. El acorralamiento de un grupo de guardias no solo provoca la tensión, sino que además termina por convencer a su protagonista principal que merece el castigo de la justicia. Esta película dirigida por Yuri Bykov lastimosamente decrece luego de ese evento. La inverosímil tregua entre el agresor y su víctima es el inicio de una serie de situaciones cada vez más banal. La redención, como tema central de la película, es un cosquilleo que se maneja de manera superficial. Lo que pudo haber sido el conflicto interno, moral o hasta sentimental de un mayor de policía, se termina tratando con un razonamiento contradictorio. The major, luego de intentar crear quiebres argumentales, resuelve su drama con un hecho que plantea un final forzado a la frustración.