lunes, 23 de mayo de 2016

Selección de cortos de la Semana de la Crítica de Cannes

Este fin de semana, la plataforma de películas online Festival Scope dio acceso gratuito para ver en tiempo y demanda limitada (200 accesos libres por película) los cortos que fueron seleccionados en la última edición de la Semana de la Crítica de Cannes. Para lástima, solo alcancé a ver siete de ellas. Todavía hay algunos disponibles.
De las que alcancé a ver, tres cortos sobresalen del resto. El primero es la portuguesa Ascensión (2016), de Pedro Peralta. La historia es simple. Un grupo de pobladores se reúne para rescatar a un hombre que ha caído a un pozo. Lo atractivo de este filme llega tanto de su tratamiento estético como del significado del mismo y de la historia. Peralta parece inspirarse de la reserva de Victor Érice; el genial director que se apropia de la luz y el terruño, otorgándoles un significado entre melancólico, lírico e inspiracional. El concepto naturalista en Ascensión compone el estado anímico de la breve trama; en principio, dramática, producto de un evento funesto (apañado por la bruma y ensombrecido por el crepúsculo matutino); más adelante, bucólico, a consecuencia de una “resurrección” (el gran astro abriéndose paso y los primeros árboles cogidos por el dorado velo del día). Existe una clara emulación del pasaje bíblico sobre "la pasión", pero también un discurso más subjetivo en referencia a la naturaleza que se renueva; que muere y (re)vive.
From the diary of a weeding photographer (2016), del griego Nadav Lapid, parece revisitar similares leitmotiv empleados en The kindergarten teacher (2014). Su cortometraje está dominado por un retrato visceral. Aquí vemos a un personaje incitando a su alrededor. Un fotógrafo que se considera a sí mismo un artista registrando con subjetividad y provocación. Lo vemos con dos parejas distintas. A los primeros los separa, mientras que a los otros los libera de sus represiones. A partir de este personaje entrometido que despierta conflictos ajenos, Lapid hace relucir el rostro de una sociedad falsa sobre parejas entrando en crisis a puertas de una ceremonia que posee más valor público que íntimo.
En Delusion is redemption to those in distress (2016), del brasileño Fellipe Fernandes, es como su mismo título lo dicta. En la víspera de Navidad, una mujer será desalojada junto a su pequeña hija. Su esposo la ha abandonado y ella ahora tiene que hacerse cargo de la situación. Su angustia es tal que desde hace días no duerme a causa de sus pesadillas. Fernandes provoca una atmósfera de stress a partir de los primeros planos a su personaje. Su frustración se reluce en silencio, más adelante, agrietado por el cumplimiento de lo premonitorio. Es el silencio y el quiebre de la lógica los que agobian y contagian de desesperanza. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: Mil noches, una boda

Angélique (Angélique Litzenburger) ha laborado casi toda su vida en un club nocturno. La vejez ahora ha comenzado por hacerle notar que los tiempos de antes ya no son. Los clientes le escasean, salvo por uno; un hombre jubilado que ha optado por ofrecerle una vida de matrimonio. Esto implica estabilidad, abstinencia y todo ese “orden” al que la mujer se había mantenido en raya. Mil noches, una boda (2014) no es un drama sobre la vejez, la redención, sea con la vida misma o con el círculo familiar. Tampoco es una historia de amor. 
Esta ópera prima realizada por Marie Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger y Samuel Theis, es el retrato de una personalidad que es irreversible. Durante la trama, veremos a Angélique forzándose por encajar en su nuevo estilo de vida, y no solo como novia, sino también como madre. De pronto, la convivencia con su futuro marido y la reconciliación con su hija, no han sido propias motivaciones, sino estímulos de segundas personas. Mil noches, una boda es la historia de un personaje bostezando entre tanto escenario que apenas le genera estímulos pasajeros. Lastimosamente, eso es lo que de paso también provoca la película.

jueves, 19 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: No es mi tipo

Lo atractivo de No es mi tipo (2014) es que vemos desarrollar una historia de amor en dos idiomas, a consecuencia de la naturaleza de los implicados. Aquí los amantes son un filósofo y una peluquera. El primero es un citadino con grandes pretensiones académicas; la segunda es la habitante de una localidad rural asociada a una rutina mesurada. A medida de esto, vemos el relato romántico bifurcándose. Por un lado, inclinándose a un romance cerebral y afrancesado; mientras que, por otro lado, haciéndose una evocación al romance edulcorado como el que impartiría cualquier adaptación en Hollywood. Mientras que un perfil de la trama intenta explicar la personalidad de Clément (Loic Corbery) mediante un lenguaje discursivo y subjetivo, el otro perfil hace lo mismo por Jennifer (Émilie Dequenne) mediante un lenguaje común y objetivo. Clément habla del amor en base a lo que piensan sus héroe filosóficos; Jennifer hace lo mismo en base a lo que dictan las letras de sus canciones pop favoritas.
No es mi tipo ata estos dos dialectos. El director Lucas Belvaux, citando las palabras de Jennifer (la de nombre tan estadounidense), realiza un “filme francés para disfrutar con palomitas de maíz”. En este sentido, la película tiene esa lógica de crossover; el encuentro de dos mundos distintos, pero que por cosas del destino se unen en un mismo universo y funcionan, aunque provisionalmente. Este filme romántico no apela a una lógica ying yang sobre personas complementándose. Aquí no solo hablamos de personalidades distintas, sino también de personajes asociados a un lenguaje distinto. Curiosamente, los momentos en que contemplamos a la relación en armonía es para cuando uno de ellos invita al otro a su mundo. Muy a pesar, nada de esto es de forma definitiva. No es mi tipo por momentos padece por culpa de esa misma volubilidad; sin embargo, sus personajes logran conmover, especialmente para cuando actúan por separado. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: Caprice

Caprice (2015) parece ser un filme realizado por un discípulo de Woody Allen. Su historia consta sobre personas enamorándose y también desenamorándose. Sus protagonistas atraviesan por crisis sentimentales, quienes no lo asumen como un evento dramático, sino como una revelación. Hay un juego de la farsa, el fingir una rutina fracturada a causa de la convivencia, del “todo está bien, pero”. El azar, además, es fundamental en este relato. Esta comedia romántica, realizada y protagonizada por Emmanuel Mouret, sin embargo, posee su propia alma. 
No es hilarante ni tampoco algún personaje padece de neurosis. Sus personajes, en general, son un puñado de románticos que aguardan al amor. Esto implica una sumisión; una factura que cada uno pagará de alguna u otra forma, sea reprimiendo o poniendo en duda sus sentimientos. El final es lo mejor de toda la película. No hay un gran conflicto a consecuencia de ese aparente screwball. Hay, en su lugar, un resumen de todo lo acontecido, y un rezago platónico.

martes, 17 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: En alerta

En alerta (2014) retrata el testimonio sobre un personaje migrante intentando redimirse. Este es un tópico muy expuesto en un circuito del cine francés, especialmente el destinado para festivales. En la historia, un hombre posee un futuro incierto luego que algunas costumbres del pasado lo “revisitan”, esto a pesar que el personaje se ha comprometido a llevar una nueva rutina de superación personal y laboral. En paralelo, encuentra el amor en una profesora de escuela, pero también se hace de enemigos pequeños que de un momento han comenzado a ser realmente molestos. La directora Marianne Tardieu crea un equilibrio de emociones en la rutina de su protagonista principal. 
El drama se desata para cuando este protagonista se canse del ritmo lento que está llevando su situación. Se podría decir que los momentos de tensión (sobre si el protagonista procederá con cordura o no) son los únicos incentivos de esta ópera prima, la cual suma además a una Adele Exarchopoulus casi como un personaje accesorio, incluso cuando la trama desea convertirla en un factor transcendental para el temple del personaje principal. En alerta está destinada al discurso moral de inicio a fin manteniéndose al margen de lo convencional.

lunes, 16 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: El caso SK1 y La cabeza alta

De no ser porque existe una trama en paralelo, El caso SK1 (2014) sería una película más sobre un asesino en serie y persecutores al borde de la crisis tropezando con pistas y sospechosos erróneos. En referencia a esta trama, es una pesquisa policial; en cuanto a la otra, es un drama judicial. Lo cierto es que la balanza se inclina más por la primera, que alude a un relato detectivesco. El problema es que este mismo no encuentra más que un hilo que lo relacione con esa otra historia. El director Frédéric Tellier parece juntar dos películas que tranquilamente tendrían un mismo significado de forma independiente. La integración de ambas no invoca a un significado adicional; salvo alguno forzado.
En La cabeza alta (2015) se mezcla una serie de dramas que apuntan a la moralidad. A raíz de la reeducación a un adolescente, se desmiembra la rehabilitación de una madre, la redención de un ex rebelde y, además, la obstinación de una mediadora social comprometida con lo que hace. Todo se manifiesta a nivel personal; es la dialéctica del aprendiz rebelde y el educador. Uno se resiste, el otro responde con insistencia. La directora Emmanuelle Bercot desarrolla una trama discreta que se codea con lo trivial, aunque hallando la manera de no tropezar con la fatiga. El joven Malony (Rod Paradot) durante toda la trama se deja llevar por su ira. Es voluble y, por lo tanto, impredecible. En tanto, varios personajes involucrados en la sanación del muchacho giran a su alrededor. No hay más. Los rumores que llegaban de Cannes el año pasado eran ciertos. La cabeza alta no es un filme memorable; sin embargo, tampoco exaspera.

viernes, 13 de mayo de 2016

Semana del Cine Francés: Golpe de calor

Golpe de calor (2015) relata la historia de un pequeño pueblo agobiado por el calor y la sequía que ha comenzado a echar a perder sus sembríos. En paralelo, las diabluras de un adolescente han comenzado por irritarlos. El director Raphael Jacoulot retrata un crimen anunciado. Para esto, primero observa lo rutinario y luego lo empuja a la crisis, cuestión que se expande de forma colectiva a propósito del inhabitual comportamiento de un muchacho que comienza a ganarse la apatía incluso hasta de los que un día fueron sus simpatizantes.
Golpe de calor es un filme que con poco éxito intenta encumbrar a la paranoia; por un lado, a consecuencia de que se antecede a los hechos haciéndolo predecible, y, además, porque carece de la paciencia para agrietar el nerviosismo. Jacoulot opta también a una estructura muy fragmentada. Hay una parte en que se vuelve una pesquisa. Saca una perspectiva interesante que empuja al mea culpa. Lastimosamente, esta es muy corta, finalizándose con una resolución muy modesta.