lunes, 24 de julio de 2017

Dunkerque

Interesante cómo la reciente película de Christopher Nolan reserva con discreción el lado espectacular que tranquilamente podría dinamitar su trama de cine bélico. A diferencia de El origen (2010) o Interstellar (2014), el director británico en su último filme no hace lujo de técnicas visuales. En su película tampoco veremos un despliegue de combate militar al estilo de La patrulla infernal (1957) o Rescatando al soldado Ryan (1998). Nolan coincide más bien a lo que, por ejemplo, ha realizado recientemente Clint Eastwood, tanto en tema como evadiendo el sensacionalismo y destacando lo dramático. Dunkirk (2017) es un retrato sobre héroes, pero no los que han sido registrados por el canon histórico, sino los que han pasado desapercibido. Mientras que las historias de El francotirador (2014) o Sully (2016) se basan en personajes reales y coetáneos, Nolan opta por el individuo anónimo y se remonta al pasado, y de paso, al igual que el veterano director, evalúa la naturaleza y el concepto de héroe, condición que enfrenta a este mismo a una dialéctica moral, lo pone bajo sospecha, lo hace vulnerable y hasta ambiguo.
Sobre la ambigüedad; los personajes del primer Nolan tienen mucho de ello. De Following (1998) a Insomnio (2002), vemos a protagonistas con credenciales poco claras y una moralidad cuestionable, aunque sin apartarse del todo de las orillas de la redención. Caso en Dunkirk, algunos de los personajes son igual de imprecisos. La sucesión de la trama y sus acciones serán las que comenzarán a definir los principios de algunos de estos, pero habrá uno que otro que quedará varado tal vez a una interpretación abierta u obligando al espectador a una segunda mirada. Lo que queda claro es que los protagonistas de los tres ámbitos –que contienen cuatro historias– que conforman esta trama, están en una constante evaluación de sus actos, a fin de definirse el heroísmo. Al igual que Sully, vemos un relato de sobrevivencia con consecuencia victoriosa producto de la ejecución de una orden que tuvo una asistencia en conjunto. Es decir; Dunkirk es una película sobre el heroísmo colectivo y gradual.

El salvamento a la tripulación que aterrizó en el río Hudson no está lejos de la proeza realizada en las playas de Dunkirk. Los que salvaron a miles de hombres atrapados en las orillas no fueron solo las embarcaciones pertenecientes a británicos civiles que se ofrecieron por propia voluntad, así como la sola acción de un aviador o el compromiso de un comandante inglés. Dunkirk reúne a distintos héroes y los vincula a una sola misión, a pesar de estar expuestos al continuo ataque del enemigo. Los protagonistas de Nolan, como los del último Eastwood, están a contrarreloj – agudizado por el tic tac sonoro de Hans Zimmer o el cronométrico –, tomando decisiones una y otra vez, las que podrían provocar daños colaterales irreparables. Mediante ello, sus acciones (acertadas) van generando un heroísmo progresivo. La historia que por ejemplo podría sintetizar este efecto es la de la embarcación conducida por el personaje de Mark Rylance. Es el jefe de embarcación que va generando una conciencia progresiva hacia sus tripulantes, los cuales más adelante manifestarán rasgos heroicos variantes. El heroísmo en Dunkirk varía además según el ámbito (mar, aire y tierra) o la situación (protegiendo a los suyos o salvaguardando al aliado).
Lo nuevo de Nolan es un filme que no busca extasiar mediante un rasgo estético o afilándose a la discursiva comercial. Dunkirk tiene la corrección del montaje, una  estimulante estructura narrativa no lineal –firma del director que alimenta también ese carácter ambiguo en la trama y sus personajes–, pero por encima sobresale un rastro primigenio del director inglés; el de apropiarse de un género como el bélico, no cediendo a lo que establece el reglamento. Su película evade al Hollywood de hoy al apuntar a un drama personal, que si bien no hurga en el raciocinio interno como sucede en los filmes citados de Clint Eastwood, contempla tomando distancia y de forma individual, bosquejando personalidades que se construyen en base a sus determinaciones. Se hace también un acto de ofrenda a la sentimentalidad nacionalista, acercándose el filme aún más a los retratos de héroes tradicionales, definidos por lo tradicional y constitucional. Curioso cómo a nivel de lengua, la inglesa es la única expresa. Casi no hay rastro del aliado ni del enemigo. Christopher Nolan convierte en oda triunfal a la conducta de la Gran Bretaña histórica, a partir de lo que fue considerada una derrota militar.

miércoles, 19 de julio de 2017

21 Festival de Lima: conferencia de prensa y las recomendadas

Del 4 al 12 de agosto, se dará inicio el 21 Festival de Cine de Lima, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Una pena se haya retirado ciertas secciones del programa. Al margen de si hubiesen aparecido más desaciertos que aciertos, se extrañará la Semana Crítica de Cannes, así como la breve sección de Cine Independiente Norteamericano. Este año el invitado de honor es el armenio Atom Egoyan, quien recibirá un homenaje, junto al actor peruano Gianfranco Brero.
Compartimos la lista de películas en competencia de este año:

COMPETENCIA OFICIAL FICCIÓN

ARGENTINA
LA NOVIA DEL DESIERTO de Cecilia Atan y Valeria Pivato (2017)
LA IDEA DE UN LAGO  de Milagros Mumenthaler (2016)
EL OTRO HERMANO de Israel Adrián Caetano (2016)

BRASIL
GABRIEL Y LA MONTAÑA (GABRIEL E A MONTANHA) de Fellipe Gamarano Barbosa (2017)
VAZANTE de Daniela Thomas (2017)
JOAQUIM de Marcelo Gomes (2017)

CHILE
CAMALEÓN de Jorge Riquelme (2016)
UNA MUJER FANTÁSTICA de Sebastián Lelio (2017)
LOS PERROS de Marcela Said (2017)

COLOMBIA
LA DEFENSA DEL DRAGÓN de Natalia Santa  (2017)

COSTA RICA
MEDEA de Alexandra Latishev  (2017)

CUBA
ÚLTIMOS DÍAS EN LA HABANA de Fernando Pérez (2016)
SANTA Y ANDRÉS  de Carlos lechuga  (2016)

MÉXICO
LA REGIÓN SALVAJE de Amat Escalante (2016)
EL VIGILANTE de Diego Ros (2016)

PERÚ
RETABLO de Álvaro Delgado (2017)

REPÚBLICA DOMINICANA
CARPINTEROS de José María Cabral (2017)

VENEZUELA
LA FAMILIA de Gustavo Rondón Córdova (2017)

COMPETENCIA OFICIAL DOCUMENTAL

ARGENTINA
ORIONE de Toia Bonino (2017)
SOLDADO de Manuel Abramovich (2017)

BRASIL
NO INTENSO AGORA de Joao Moreilla Salles (2017)

CHILE
EL PACTO DE ADRIANA de Lissette Orozco  (2017)
LOS NIÑOS de Maite Alberdi (2016)

COLOMBIA
EL SILENCIO DE LOS FUSILES de Natalia Orozco (2017)

CHILE
EL COLOR DEL CAMALEÓN de Andrés Lubbert (2017)

ECUADOR
MI TIA TOTY de León Felipe Troya (2016)

EL SALVADOR
EN UN RINCÓN DEL ALMA de Jorge Dalton  (2016)

MÉXICO
LA LIBERTAD DEL DIABLO de Everardo González (2017)

PERÚ
RÍO VERDE: EL TIEMPO DE LOS YAKURUNAS de Álvaro Sarmiento, Diego Sarmiento (2017)
TODOS SOMOS ESTRELLAS de Lucía Patricia Wiesse Risso (2017)

Las que no deben perderse
De Competencia Ficción: las argentinas La novia del desierto, La idea de un lago y El otro hermano; la brasilera Gabriel y la montaña; las chilenas Una mujer fantástica y Los perros; la costarricense Medea; la cubana Últimos días en La Habana; la mexicana La región salvaje; y la venezolana La familia. Se estrena además la peruana Retablo de Álvaro Delgado. De Competencia Documental: la argentina Orione; la brasilera No intenso agora; las chilenas El pacto de Adriana y Los niños; y la mexicana La libertad del diablo. Se estrenan también las peruanas Río Verde y Todos somos estrellas.

En Imprescindibles: Las del 2017 atrae en especial I am not your negro, de Raoul Peck, The beguiled (que se estrenará más adelante comercialmente), de Sofia Coppola, y Good time (trajo en especial buenos comentarios por la interpretación de Robert Pattinson), de Josh y Bennie Safdie; en La Vuelta Al Mundo en 8 Días es clave It comes at night (para algunos, la película de terror del año), de Trey Edward Shults; en Gira Ambulante, Last men in Aleppo, de Feras Fayyad y Steen Johannessen, The queen of Ireland, de Conor Horgan, Safari, de Ulrich Seidl, y Batallas íntimas, de Lucía Gajá; en la nueva sección España en Lima, no perderse Verano 1993 (trae buenas críticas), de Carla Simón, quien además viene como invitada, así como las otras cuatro películas que la acompañan; en Múltiples Miradas, Pinarmar, de Federico Godfrid; en Galas, Una verdad incómoda (continuación del documental impulsado por Al Gore), de Bonnie Cohen y Jon Shenk, y Los ganadores, de Nestor Frenkel. Los estrenos de la sección Hecho en Perú.

Imperdible son los filmes restaurados, tanto en Espacio Filmoteca PUCP como en Francia en Lima: Clásico Franceses Renovados, en donde se podrá ver La inhumana (vaticinador, expresionista), clásico mudo de Marcel L’Herbier; la ópera prima de Louis Malle (hithcockiana), Ascensor para el cadalso. También se verá El otro señor Klein, del británico Joseph Losey, La marquesa de O, de Eric Rohmer, y Cesar y Rosalie, de Claude Saudet. Habrá además una retrospectiva a Aki Kaurismaki, en donde se verá su última película The other side of hope, y una más breve, al invitado de honor Atom Egoyan.

miércoles, 12 de julio de 2017

Electric dreams

Una película para el rescate. "Electric dreams", de Steve Barron, debe ser incluida a alguna lista de los filmes que mejor describe a la década de los 80; época de transición y de gran personalidad cultural. Sus primeros minutos tienen un ingenio hilarante. Es el protagonista principal desorientado en la revolución tecnológica, disponiéndose una perspectiva de la humanidad puesta en ridículo, aislada a un mundo alterno que, sin darse cuenta, lo deshumaniza. Es decir; es un espejo de nuestra actualidad. Pero hay más...
A propósito de su trama, "Electric dreams" va remontando géneros. Es una comedia romántica que tiene de ciencia ficción y fantasía, descendiendo al drama. Tiene incluso una etapa siniestra, haciendo sutil guiño al clásico robot de Stanley Kubrick y otras versiones de la tecnología perversa. El filme de Barron es además precedente de "Her", de Spike Jonze, sobre la I.A. (Inteligencia Artificial), una mente cibernética elevada "razonando" con algo tan complejo como es el amor.

El amor es centro de la historia. Los dos modos en que el amor se desplaza son de gran atractivo reflexivo. Primer modo: ¿Qué es el amor? Segundo modo: la atracción sexual y el amor son cosas distintas. Parece decirse; uno es consecuente del otro. Curioso cuál es el personaje que se apropia de ese segundo modo. Hay una necesidad por desmitificar los roles/comportamientos de género y cómo las relaciones íntimas se despojan por fin del conservadurismo de los 60. El amor libre en ese universo es realidad, sin necesidad de incluir alguna escena sexual.
Por último, es una película que está a la línea de las pautas de la contracultura. La música, la televisión. Hay un culto al mash-up (una increíble escena en donde Tchaikovsky es ultrajado de manera exquisita), a los videos musicales. Me la imagino aburrida para el espectador de aquel entonces; muy coetánea. Hoy (quiero imaginarme) generando un sentimentalismo distinto, de una gran carga nostálgica. Precisa la letra del tema principal del filme, Together in electric dreams. Una canción de despedida, pero también de perduración, de una época que ya pasó, aunque inolvidable.

viernes, 7 de julio de 2017

7 Lima Independiente: El mar la mar y Spectres are haunting Europe

Dos documentales sobre un mismo sujeto: el inmigrante.
El sujeto inmigrante está más vigente que nunca. Donald Trump y la situación de los refugiados sirios son coyunturas que han promovido un repensar en cuanto a los modos de destierro. Son tiempos de discusión y pensamientos discordantes dentro de un mismo territorio. EEUU y Europa si bien han fijado muros y cerrado fronteras, a consecuencia de la petición o demanda migratoria, sociedades dentro de estos mismos contextos invocan a la flexibilidad y el acogimiento. En El mar la mar (2017) los directores Joshua Bonnetta y J.P. Sniadecki recogen testimonios de buenos samaritanos, estadounidenses anónimos que viven en el área cercana a la frontera con México, y con lamentación hacen remembranza de los fracasos de los que desafiaron a la muerte y la ley. En Spectres are haunting Europe (2016) los directores Maria Kourkouta y Niki Giannari, desde el borde entre Grecia y Macedonia, se despliegan para contemplar a una comunidad siria asentada en las vías de un tren, en espera a que el país helénico reabra su frontera.
Ambas películas coinciden en descubrir la disociación de pensamientos. Vemos la asistencia humanitaria de forma desinteresada, sin embargo, no deja de estar vigente la normativa política que separa, generando la discordia, a pesar del amparo, tal como se manifiesta en Spectres are haunting Europe. En la película de Kourkouta y Giannari el ojo de la tormenta se pronuncia a propósito de un debate que encasilla a los portavoces obstinados ante sus necesidades. En este caso, el consenso luce utópico. Por su lado, El mar la mar no dispone la pugna o la dialéctica. Es decir, no hay lugar a debate. Tal vez porque la ley aquí es firme e institucionalizada. Lo de Bonnetta y Sniadecki además es pura insinuación. El terreno físico y la profundidad de la imagen dan las pautas del contenido, adjuntas a la oralidad de los testigos desconocidos. Hay una visión de lo enigmático y lo lírico; una memoria a los caídos. Lo de Spectres are haunting Europe es más objetivo. Extiende una mirada realista; la justificante inmediata que exige una respuesta solidaria, aun pasando por alto ciertos gestos de ingratitud, fruto de la desesperación y el confinamiento.

martes, 4 de julio de 2017

7 Lima Independiente: Arabia

Un hombre ha muerto. Nadie sabe nada de su presente ni mucho menos de su pasado. No se le conoció familia ni amigos, salvo por aquel que un día lo recomendó para laborar en la fábrica de metales, quien por cierto lleva tiempo de haberse marchado con rumbo desconocido del barrio industrial de Ouro Preto. Arabia (2017) gira en torno al descubrimiento de un extracto autobiográfico de ese individuo, una fuente escrita que es único vestigio de vida que dejó este “NN”. Desde el modo en que se aborda esa regresión –que recuerda a las entonaciones de Miguel Gomes– al soundtrack, existe un gran peso nostálgico en la película de João Dumans y Affonso Uchoa, siendo la trama indiferente a los argumentos en donde podrían verse dilatados ciertos instantes de clímax. El dictado de la historia de Cristiano (Aristides de Sousa), desde que cumplió pena hasta terminar varado en un distrito desconocido, se apega a la contemplación propia de un peregrino, su puntualidad de hechos y vivencias, incluso de los más significativos para él.
Arabia no es la revelación de un hombre o una historia extraordinaria. La trama no se rinde al valor argumental de un ritual de aventuras, sino al valor anímico que va expresando la soledad innata de Cristiano. El protagonista transcribe una larga temporada de su vida, pero curiosamente hay poco indicio de un algún cambio en su personalidad. Es la ruta de un héroe que no madura, que se le dispone algún cambio en su vida, pero se resiste a acogerlo. Es el eterno “hombre de ningún lado”, hombre de carretera, vagando continuamente, mientras se hace idea de su final. Cristiano espera a que la muerte lo sorprenda en cualquier momento. Es la historia de un hombre que ha fabricado su propia condena. Ni el amor parece persuadirlo. Al menor indicio de una fatalidad, Cristiano asume como una señal de continuar su camino, y no hay derecho a retorno.
Es muy significativo quién es el descubridor de las notas de Cristiano; un adolescente que, al igual que el autor, padece de una orfandad que, posiblemente, ha afincado en él una personalidad solitaria, además de una desafección por el contexto y los que le rodean. Es como si el destino quisiese que encontrara esas notas, una proyección de su naturaleza. Lo otro, y sería en un terreno hipotético, es el destino de esas notas: el olvido. Arabia parece ser un homenaje a los personajes destinados a ser anónimos por propia convicción, fantasmas que transitan y que solo algunos recuerdan, como el viejo habitando en las cercanías de una plantación de mandarinas, de antecedentes encomiables, pero de fama marchita, y que al parecer también esperaba a la muerte. João Dumans y Affonso Uchoa relatan una historia de un hombre afligido y autodestinado a la consumación, extraviado en un terreno tan amplio, uniforme y confuso como el Sahara, en alusión al chiste de unos jornaleros perdidos y confundidos.

7 Lima Independiente: Histórias que nosso cinema (não) contava

Además del arduo trabajo por reunir los materiales fílmicos extraviados, está la estructura narrativa que promueve Fernanda Pessoa combinando los mismos, a fin de desarrollar una historiografía parodiando una época de dictadura y cambios importantes para la sociedad brasilera. Historias que nuestro cine (no) contaba (2017) hace una remembranza a las llamadas películas pornochanchadas, filmes que se gestaron terminando la década de los 60 y cerca de los 90. Fue el síntoma desvergonzado de una temporada de amordazamiento, en donde se hacía apología a la cultura popular haciendo un manifiesto de sus costumbres y una celebración por el gusto de la liberación del cuerpo y la sexualidad. Desde ese sentido, la reunión de este found footage, más allá de sus diálogos de una simpleza jocosa y sus argumentos sin más pretenciosas que la del goce por la picardía, la violencia y el sexo, es marco de la coyuntura de entonces, del grande comiendo al chico, las alianzas comerciales y el asentamiento del capitalismo, y la extensión de la paranoia política expandida por la Guerra Fría.

domingo, 2 de julio de 2017

7 Lima Independiente: El limonero real

Una película sobre la interiorización manifiesta a través de las percepciones. Gustavo Fontán nos dispone de un argumento sin ambages; la información necesaria para enterarnos que el protagonista de esta historia es víctima de un dolor que es imperceptible para sus acompañantes, pero que el espectador percata mediante la constancia de un carácter sensorial. El limonero real (2016) sería una película en gran parte de tiempos muertos, de no ser porque una frecuente alarma se activa entre el sopor. El hijo de Wenceslao (Germán de Silva) lleva años de fallecido, sin embargo, el luto del padre luce fresco, aunque quiera aparentar que no es así. Lo mismo sucede con la madre, muy a pesar, el luto de la esposa de Wenceslao es distinto, perceptible, a propósito de su disciplina penitente, aislándose en su casa y distanciándose de sus familiares que viven en el mismo perímetro rural.
El limonero real descubre dos maneras de asumir la muerte de un ser querido, siendo el perfil de Wenceslao el centro de atención. Se entiende que la madre no vuelva a aparecer. Ella no es de las que pretenden; su marido sí. Ingenioso cómo la historia pone a prueba al padre, quien se verá comprometido a asistir a una celebración organizada por la familia de su cónyuge. Doble prueba del hombre: salir de casa remando al punto de encuentro y “celebrar” cuando no habría por qué. Es en el tránsito que percibimos a Wenceslao presa del letargo. Es el sufrimiento y el vacío que araña su existencia y lo divide de lo que acontece. De un momento a otro, ya no es parte de la conversación, ni como locutor ni como oyente. El ruido diegético agudizándose es señal de proximidad de su apartamiento con la realidad. El entumecimiento es evidencia de esa separación, que de paso no genera un clima dramático, aunque sí cargado.  
Fontán no registra el rostro; es decir, no recurre a los primeros planos, tácticas infalibles para atrapar el pesar o capturar el dolor. Su intención es climática. La cámara incluso a veces ni si quiera se posiciona a un contraplano del protagonista. El paisaje y el ruido cambian o se aturden, y el espectador asume que estamos bajo la piel de Wenceslao. Pero existe otro atractivo que representa en mayor proporción ese tedio del personaje principal. El escenario del ámbito rural es el rostro de Wenceslao. Es la naturaleza, el espacio abierto y solitario, de alma bucólica y pesarosa, la que habla por el hombre. De pronto el significado de lugar alejado del mundanal ruido, dentro de la situación de Wenceslao, es un suicidio. Ni un baño en el río ni la oportunidad de convertirse en voyerista de una escena sexual, lo persuaden. El retorno a casa es el instante en que la pesadumbre es aplastante. Atravesar el crepúsculo espeso, remando de memoria, para llegar al hogar en donde las tinieblas han convertido en su refugio. El limonero real es la historia de un hombre en pena.

sábado, 1 de julio de 2017

7 Lima Independiente: El futuro perfecto

Reposteo este artículo publicado durante su pase en el Festival de Locarno con leves modificaciones.

Una joven comienza a adaptarse a un mundo distinto al de su natal China. Xiabon (Xiaobin Zhang) narra la que fue su atropellada llegada a Argentina, país del que no conocía nada, ni el idioma ni tan siquiera a sus padres o el resto de su familia, a quienes veía por primera vez. El futuro perfecto (2016) inicia como un documental que registra un testimonio sobre la migración, aunque con un gesto particular. A medida que la protagonista cuenta su historia mediante su imperfecto español, vemos secuencias en donde ella misma remeda su propio historial. Desde el principio de su película, la directora Nele Wohlatz quiebra las fronteras de la ficción. Pero hay más. Es en ese tránsito transficcional que nos enteramos que Xiabon en realidad forma parte de un curso de español, siendo ese testimonio inicial parte de una tarea evaluativa. Es de esa forma en que lo narrado en clase se mece entre una naturaleza de lo real y la inventada.
Así como los personajes de Matías Piñeiro que van remedando por instinto lo que dictan sus libros de historia o de teatro, en El futuro perfecto la protagonista va performatizando de manera consciente un libreto hecho por ella misma y que en su momento interpretó. Xiabon es actriz – como los personajes de Viola (2012) o La princesa de Francia (2014) – de una “lectura” que expone para los de su clase. Muy a pesar, está la incógnita de los verdaderos precedentes de esta adolescente. El filme de Wohlatz deja a la especulación si lo representado es parte de una memoria o un mero ejemplo para un curso. Como para estimular más esa cuestión, la directora va disponiéndonos de otras situaciones que evalúan los límites de lo real y la ficción. Esto ocurre, por ejemplo, a la llegada de un actor profesional asesorando a los alumnos que asumen el oficio de actores no profesionales. Surge entonces la pregunta, ¿es acaso todo esto (incluyendo las clases de español) parte de un taller actoral? Qué es sino la actuación un oficio que nos hace creer lo que en realidad es falso.
Un detalle que no deja de ser interesante es la correspondencia que existe entre ese concepto de lo hipotético y la migración. No es gratuito que la “ficción” se geste dentro de un ámbito conformado por inmigrantes. Entender la migración como el tránsito rumbo a un futuro incierto o hipotético (inventado, como los mismos ejemplos en clase), a propósito de una inmersión a un espacio desconocido e incomprendido, ya sea por la distinción cultural y su mismo lenguaje. Siguiendo ese aspecto, la película de Nele Wohlatz apela también a lo quimérico. De ahí esa alusión a la inexactitud de los pronósticos de tiempo. El futuro perfecto es de esas películas que merecen una segunda vista.