sábado, 5 de agosto de 2017

21 Festival de Lima: La novia del desierto (Competencia Ficción)

El problema con la ópera prima de las directoras Cecilia Atán y Valeria Pivato es que su historia tarda en madurar el eje central de su película. Además de sus planos generales, lo estimulante de La novia del desierto (2017) es la relación entre los dos protagonistas principales, y no el retrato en solitario de Teresa (Paulina García), sobre su vida como empleada doméstica, la cual provoca una serie de flashbacks que resultan innecesarios y hasta redundantes. Es esa continua obstrucción la que aplaza y acorta el gran atractivo: Teresa conoce al Gringo (Claudio Rissi) y algo se va gestando.
Sin tanta complicación argumental, ambos personajes coinciden y comparten una misma ruta. Es la hermética y asustadiza Teresa y el hablantín y bonachón Gringo. Blanco y negro y colores comienzan a adquirir química. Podríamos suponer incluso que hasta los antecedentes son efímeros complementos, desde el abandono de un hogar hasta la revisión de un álbum de fotos. La novia del desierto quiere ser una anécdota mística, a propósito del inicio y final, pero es más una anécdota humana, tierna y cálida. Una escena que destaca: la de un baño. Instante romántico y erótico.

viernes, 4 de agosto de 2017

21 Festival de Lima: Wiñaypacha (Hecho en el Perú)

Una de las imperdibles en el Festival de Lima. La historia de dos ancianos inicia con un carácter contemplativo. El director Oscar Catacora registra cual etnógrafo, describiendo las costumbres y rituales de sus protagonistas. Son los solitarios habitantes en sincronía con la naturaleza de los Andes del Perú, desde el ganado a la intangibilidad de lo místico. En paralelo, se descubre una mirada sobrecogedora, a propósito de la congoja, tanto física como emocional, que emerge esta pareja de esposos. Son los achaques propios de la ancianidad y la añoranza a un hijo al que no ven desde que marchó a la ciudad. El principio de Wiñaypacha (2017) se alinea a los propósitos nostálgicos de un director como Yasujiro Ozu. La vejez como centro del universo, contemplado desde la abnegación y una rutina empeñada a subrayar un tradicionalismo en declive, en este caso, el andino. Es decir; se hace una antesala a lo decadente.
En medio de la normalidad, un mal presagio se asoma en la historia. A partir de entonces, los ancianos estarán a merced de un mal hado. Es como si la naturaleza y su misma cosmovisión conspirara contra ellos. Catacora obliga a sus protagonistas a enfrentar a una serie de desventuras. Aquí el beatus ille es una quimera. A pesar de la obstinación de sus protagonistas, la desesperación no deja de marchar en ascenso. Wiñaypacha se va convirtiendo en un relato angustiante, dado que la escasez y los quejidos se tornan también progresivos. Como para sofocar, de pronto cualquier singularidad se relaciona a un nuevo mal augurio, tal como el graznido de un ave o el derrumbe de un vestigio ceremonial. Catacora sincroniza el ritmo dramático de la historia. La proximidad de un nuevo vuelco en la historia está antecedida por una tregua que alimenta el optimismo, una falsa esperanza, la resistencia del imaginario milenario que en un principio lucía perpetuo.
Wiñaypacha no solo es lograda en su trama, sino también en un plano formal. Esta película hablada íntegramente en aymara posee una gran puesta en su modo de registro. El cineasta puneño encuadra a manera que el fondo y los objetos asuman perspectivas y un protagonismo recíproco. Es la correspondiente entre hombre y naturaleza, ambos intérpretes en la historia, cohabitantes y los que dan sentido a la cosmovisión andina, pero que más adelante revelarán una incompatibilidad que no descubre una racionalidad. Oscar Catacora hace un retrato conmovedor del declive de una herencia cultural, sin necesidad de recurrir al maquillaje dramático. Hay una ausencia de una banda sonora, la limpieza de un trabajo fotográfico, que apenas se remarca cuando existe la penumbra. Hasta el calvario no tiene inclinaciones infames. No existe un castigo expiatorio o un deus ex machina que ponga un orden de las cosas. Aquí todo luce sintomático.

21 Festival de Lima: La región salvaje (Competencia Ficción)

Desacertado filme del mexicano Amat Escalante, quien se deja arrastrar por el tributo, sustituyendo el realismo por surrealismo, y convierte su filia por la sordidez en pura explotación morbosa. Desde Sangre (2005), el director ha abrasado los defectos humanos, aunque siempre dejando una huella del panorama social, casi siempre llegando a una representación carnavalesca o del exceso, pura sustancia de lo que figura el lado nocivo, por ejemplo, de la inmigración ilegal (Los bastardos, 2008) o la criminalidad institucionalizada (Heli, 2013). En La región salvaje (2016), sin embargo, lo social es relegado por un asunto doméstico; la historia de una relación extramatrimonial. Escalante aborda un amorío que ni si quiera escala a lo melodramático, aspirando solo a lo escandaloso. A ello se suma una historia fantástica.
El mexicano hace tributo explícito a Posesión (1981), de Andrzej Zulawski. Es de hecho la cuota interesante del filme, que para mal hace un alargue como para cerrar su primera parte. La región salvaje encuentra sus logros fuera del contexto citadino. El campo abierto y una cabaña son sus mejores momentos. Cuál película de terror, responde por un estado atmosférico, aunque no llegando al estado psicológico del director polaco al que hace memoria, pero si generando desasosiego. A diferencia de un Tiburón (1975) o Alien (1979), para cuando aparece el némesis, la película no tiene más sentido. La idea de la carnalidad y su relación con la pulsión de muerte personificada en un solo ente, ya está más que definida, mas Amat Escalante insiste en “cerrar” lo anterior. La argumentación de un liberado parece más un remordimiento del director por esquematizar una cuota comprometida que no calza entre la fábula. 

21 Festival de Lima: I am not your negro (Imprescindibles: Las del 2017)

Iniciamos nuestra cobertura al 21 Festival de Lima, que va del 4 al 12 de agosto.

A partir de Now! (1965), un corto documental del cubano Santiago Álvarez, el director Alex Johnston realiza Now! Again! (2014), filme que genera un doble rostro, un antes y un ahora frente a la coacción policial desatada contra la comunidad negra en EEUU. El mensaje es claro y directo: nada ha cambiado entre la década del 60 y la actualidad. I am not your negro (2016) tiene mucho en común con este corto. El documental de Raoul Peck es también producto de una referencia que genera misma observación. Es a partir de un libro inconcluso, escrito por James Baldwin –académico e ideólogo, defensor influyente de la igualdad racial en la década del 60–, que el director establece esa dialéctica entre el pasado y el hoy. A pesar de los mártires caídos, las enmiendas de ley y la renovación de las políticas raciales, el flujo discriminatorio sigue un mismo ritmo.
A diferencia de Enmienda XIII (2016), de Ava DuVernay, los anales de Baldwin no motivan una extensión histórica ni tampoco a profundizar en el análisis antropológico y social como herramienta de respuesta. I am not your negro son remembranzas a la época vertiginosa de los 60, tiempo en que la comunidad negra en EEUU reconoció a sus líderes en distintas versiones y propuestas. Estos recuerdos son dolorosos. El académico describe un instante trascendental, aunque con consecuencias fatídicas. Hay un descubrimiento de lo personal a partir de sus amistades y admiración para con los activistas Medgars Evers, Malcolm X y Martin Luther King; todos ellos desaparecidos por un final trágico. Lo que complementa al filme es un síntoma de esa congoja.
I am not your negro va evocando a un discurso con un tufillo pesimista. Baldwin, luego de compartir sus recuerdos y la historia de su autoexilio, se establece en el presente y menciona su retorno. Se emerge entonces un lado desilusionado y de no correspondencia. Es como si todo lo construido hubiese sido en vano y como si su destierro no hubiera generado un mínimo de desconsuelo al despegarse de su terruño. Raoul Peck retrata mediante el found footage y los registros actuales para dar sentido a las notas de James Baldwin y su sentimiento de frustración ante la persistencia de un comportamiento apático inventado por el esclavismo.

viernes, 28 de julio de 2017

Curso La Marca del Celuloide. Mutaciones e influencia en el Cine Contemporáneo

Están invitados a este curso y debate que estaré dirigiendo los días sábados 19 y 26 de agosto. Será una introducción al cine contemporáneo partiendo desde dos películas: Holy motors, de Leos Carax, y Under the skin de Jonathan Glazer. A partir de la interpretación de estos dos filmes, se irán sumando otras películas que se relacionan y nos remontan a esas mutaciones e influencias. Es decir; se hará un profundo análisis comparativo, saltando tiempos y géneros.

Evento: http://bit.ly/2u2zN6W
Programa del curso: 
http://bit.ly/2v9TtdY



lunes, 24 de julio de 2017

Dunkerque

Interesante cómo la reciente película de Christopher Nolan reserva con discreción el lado espectacular que tranquilamente podría dinamitar su trama de cine bélico. A diferencia de El origen (2010) o Interstellar (2014), el director británico en su último filme no hace lujo de técnicas visuales. En su película tampoco veremos un despliegue de combate militar al estilo de La patrulla infernal (1957) o Rescatando al soldado Ryan (1998). Nolan coincide más bien a lo que, por ejemplo, ha realizado recientemente Clint Eastwood, tanto en tema como evadiendo el sensacionalismo y destacando lo dramático. Dunkirk (2017) es un retrato sobre héroes, pero no los que han sido registrados por el canon histórico, sino los que han pasado desapercibido. Mientras que las historias de El francotirador (2014) o Sully (2016) se basan en personajes reales y coetáneos, Nolan opta por el individuo anónimo y se remonta al pasado, y de paso, al igual que el veterano director, evalúa la naturaleza y el concepto de héroe, condición que enfrenta a este mismo a una dialéctica moral, lo pone bajo sospecha, lo hace vulnerable y hasta ambiguo.
Sobre la ambigüedad; los personajes del primer Nolan tienen mucho de ello. De Following (1998) a Insomnio (2002), vemos a protagonistas con credenciales poco claras y una moralidad cuestionable, aunque sin apartarse del todo de las orillas de la redención. Caso en Dunkirk, algunos de los personajes son igual de imprecisos. La sucesión de la trama y sus acciones serán las que comenzarán a definir los principios de algunos de estos, pero habrá uno que otro que quedará varado tal vez a una interpretación abierta u obligando al espectador a una segunda mirada. Lo que queda claro es que los protagonistas de los tres ámbitos –que contienen cuatro historias– que conforman esta trama, están en una constante evaluación de sus actos, a fin de definirse el heroísmo. Al igual que Sully, vemos un relato de sobrevivencia con consecuencia victoriosa producto de la ejecución de una orden que tuvo una asistencia en conjunto. Es decir; Dunkirk es una película sobre el heroísmo colectivo y gradual.

El salvamento a la tripulación que aterrizó en el río Hudson no está lejos de la proeza realizada en las playas de Dunkirk. Los que salvaron a miles de hombres atrapados en las orillas no fueron solo las embarcaciones pertenecientes a británicos civiles que se ofrecieron por propia voluntad, así como la sola acción de un aviador o el compromiso de un comandante inglés. Dunkirk reúne a distintos héroes y los vincula a una sola misión, a pesar de estar expuestos al continuo ataque del enemigo. Los protagonistas de Nolan, como los del último Eastwood, están a contrarreloj – agudizado por el tic tac sonoro de Hans Zimmer o el cronométrico –, tomando decisiones una y otra vez, las que podrían provocar daños colaterales irreparables. Mediante ello, sus acciones (acertadas) van generando un heroísmo progresivo. La historia que por ejemplo podría sintetizar este efecto es la de la embarcación conducida por el personaje de Mark Rylance. Es el jefe de embarcación que va generando una conciencia progresiva hacia sus tripulantes, los cuales más adelante manifestarán rasgos heroicos variantes. El heroísmo en Dunkirk varía además según el ámbito (mar, aire y tierra) o la situación (protegiendo a los suyos o salvaguardando al aliado).
Lo nuevo de Nolan es un filme que no busca extasiar mediante un rasgo estético o afilándose a la discursiva comercial. Dunkirk tiene la corrección del montaje, una  estimulante estructura narrativa no lineal –firma del director que alimenta también ese carácter ambiguo en la trama y sus personajes–, pero por encima sobresale un rastro primigenio del director inglés; el de apropiarse de un género como el bélico, no cediendo a lo que establece el reglamento. Su película evade al Hollywood de hoy al apuntar a un drama personal, que si bien no hurga en el raciocinio interno como sucede en los filmes citados de Clint Eastwood, contempla tomando distancia y de forma individual, bosquejando personalidades que se construyen en base a sus determinaciones. Se hace también un acto de ofrenda a la sentimentalidad nacionalista, acercándose el filme aún más a los retratos de héroes tradicionales, definidos por lo tradicional y constitucional. Curioso cómo a nivel de lengua, la inglesa es la única expresa. Casi no hay rastro del aliado ni del enemigo. Christopher Nolan convierte en oda triunfal a la conducta de la Gran Bretaña histórica, a partir de lo que fue considerada una derrota militar.

miércoles, 19 de julio de 2017

21 Festival de Lima: conferencia de prensa y las recomendadas

Del 4 al 12 de agosto, se dará inicio el 21 Festival de Cine de Lima, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Una pena se haya retirado ciertas secciones del programa. Al margen de si hubiesen aparecido más desaciertos que aciertos, se extrañará la Semana Crítica de Cannes, así como la breve sección de Cine Independiente Norteamericano. Este año el invitado de honor es el armenio Atom Egoyan, quien recibirá un homenaje, junto al actor peruano Gianfranco Brero.
Compartimos la lista de películas en competencia de este año:

COMPETENCIA OFICIAL FICCIÓN

ARGENTINA
LA NOVIA DEL DESIERTO de Cecilia Atan y Valeria Pivato (2017)
LA IDEA DE UN LAGO  de Milagros Mumenthaler (2016)
EL OTRO HERMANO de Israel Adrián Caetano (2016)

BRASIL
GABRIEL Y LA MONTAÑA (GABRIEL E A MONTANHA) de Fellipe Gamarano Barbosa (2017)
VAZANTE de Daniela Thomas (2017)
JOAQUIM de Marcelo Gomes (2017)

CHILE
CAMALEÓN de Jorge Riquelme (2016)
UNA MUJER FANTÁSTICA de Sebastián Lelio (2017)
LOS PERROS de Marcela Said (2017)

COLOMBIA
LA DEFENSA DEL DRAGÓN de Natalia Santa  (2017)

COSTA RICA
MEDEA de Alexandra Latishev  (2017)

CUBA
ÚLTIMOS DÍAS EN LA HABANA de Fernando Pérez (2016)
SANTA Y ANDRÉS  de Carlos lechuga  (2016)

MÉXICO
LA REGIÓN SALVAJE de Amat Escalante (2016)
EL VIGILANTE de Diego Ros (2016)

PERÚ
RETABLO de Álvaro Delgado (2017)

REPÚBLICA DOMINICANA
CARPINTEROS de José María Cabral (2017)

VENEZUELA
LA FAMILIA de Gustavo Rondón Córdova (2017)

COMPETENCIA OFICIAL DOCUMENTAL

ARGENTINA
ORIONE de Toia Bonino (2017)
SOLDADO de Manuel Abramovich (2017)

BRASIL
NO INTENSO AGORA de Joao Moreilla Salles (2017)

CHILE
EL PACTO DE ADRIANA de Lissette Orozco  (2017)
LOS NIÑOS de Maite Alberdi (2016)

COLOMBIA
EL SILENCIO DE LOS FUSILES de Natalia Orozco (2017)

CHILE
EL COLOR DEL CAMALEÓN de Andrés Lubbert (2017)

ECUADOR
MI TIA TOTY de León Felipe Troya (2016)

EL SALVADOR
EN UN RINCÓN DEL ALMA de Jorge Dalton  (2016)

MÉXICO
LA LIBERTAD DEL DIABLO de Everardo González (2017)

PERÚ
RÍO VERDE: EL TIEMPO DE LOS YAKURUNAS de Álvaro Sarmiento, Diego Sarmiento (2017)
TODOS SOMOS ESTRELLAS de Lucía Patricia Wiesse Risso (2017)

Las que no deben perderse
De Competencia Ficción: las argentinas La novia del desierto, La idea de un lago y El otro hermano; la brasilera Gabriel y la montaña; las chilenas Una mujer fantástica y Los perros; la costarricense Medea; la cubana Últimos días en La Habana; la mexicana La región salvaje; y la venezolana La familia. Se estrena además la peruana Retablo de Álvaro Delgado. De Competencia Documental: la argentina Orione; la brasilera No intenso agora; las chilenas El pacto de Adriana y Los niños; y la mexicana La libertad del diablo. Se estrenan también las peruanas Río Verde y Todos somos estrellas.

En Imprescindibles: Las del 2017 atrae en especial I am not your negro, de Raoul Peck, The beguiled (que se estrenará más adelante comercialmente), de Sofia Coppola, y Good time (trajo en especial buenos comentarios por la interpretación de Robert Pattinson), de Josh y Bennie Safdie; en La Vuelta Al Mundo en 8 Días es clave It comes at night (para algunos, la película de terror del año), de Trey Edward Shults; en Gira Ambulante, Last men in Aleppo, de Feras Fayyad y Steen Johannessen, The queen of Ireland, de Conor Horgan, Safari, de Ulrich Seidl, y Batallas íntimas, de Lucía Gajá; en la nueva sección España en Lima, no perderse Verano 1993 (trae buenas críticas), de Carla Simón, quien además viene como invitada, así como las otras cuatro películas que la acompañan; en Múltiples Miradas, Pinarmar, de Federico Godfrid; en Galas, Una verdad incómoda (continuación del documental impulsado por Al Gore), de Bonnie Cohen y Jon Shenk, y Los ganadores, de Nestor Frenkel. Los estrenos de la sección Hecho en Perú.

Imperdible son los filmes restaurados, tanto en Espacio Filmoteca PUCP como en Francia en Lima: Clásico Franceses Renovados, en donde se podrá ver La inhumana (vaticinador, expresionista), clásico mudo de Marcel L’Herbier; la ópera prima de Louis Malle (hithcockiana), Ascensor para el cadalso. También se verá El otro señor Klein, del británico Joseph Losey, La marquesa de O, de Eric Rohmer, y Cesar y Rosalie, de Claude Saudet. Habrá además una retrospectiva a Aki Kaurismaki, en donde se verá su última película The other side of hope, y una más breve, al invitado de honor Atom Egoyan.