Un relato que observa un drama cotidiano dentro de un escenario en guerra. En un Yemen alentado por las políticas nacionalistas y bélicas fruto de su intervención en la guerra palestino-israelí, un grupo de ciudadanas ha acondicionado su “isla” al margen del conflicto. The Station (2026) cuenta la historia de una mujer que dirige una gasolinera fundada bajo el lema: “ni hombres, ni armas, ni política”. A primera vista, la ópera prima de ficción de la directora Sara Ishaq podría interpretarse como una historia sostenida por un discurso del empoderamiento femenino. El asunto es que esta divergencia entre géneros coincide con una divergencia política. En un país en donde los hombres están exigidos de ir a la guerra, mientras que las mujeres ven cómo sus padres, hermanos, esposos e hijos van a combatir y varios de estos retornan sin vida, son la mayoría de las que se quedan quienes asimilan con inmediata consciencia un sentimiento antibélico y rechazo hacia las normativas públicas que en tiempos de guerra invocan al sentimiento por convertir a sus ciudadanos en mártires. Las protagonistas de esta película no se reducen a un deseo por prevalecer los derechos de género, sino los derechos humanos que de paso también defienden al de los hombres.
lunes, 18 de mayo de 2026
Cannes 2026: The Station (Semaine de la Critique)
Es
así como vemos el caso de la dueña de un abastecimiento haciendo lo posible por
proteger al último hombre de su familia: su hermano menor. Ya cumplidos sus
doce años, edad mínima para sumarse a las milicias, el niño bien podría
eximirse de esa obligación al ser el único (último) hombre o responsable familiar
-no olvidemos que estamos ante una sociedad conservadoramente patriarcal-. El
problema es que la ambición de ciertos hace peligrar ese derecho. Entonces
veremos a una mujer tomando acción con resiliencia, ingeniándoselas para
retener al niño en una época de carencias y racionamientos. The Station
es una película que a medida que pasa el tiempo va sumando otros tópicos y
conflictos. Todo se reduce a un valor por el vínculo familiar, el acto
desesperado por proteger a los menores de la guerra y, por ende, la crítica a
una obediencia demencial a las políticas bélicas. Hay mucho de convencionalismo
en el trayecto, sin embargo, no deja de ser un panorama de interés lo que
sucede en el segundo plano de una guerra y además de los retos que implicaron
una producción que se llevó a cabo en Jordania, lugar que comenzó a ser punto
sensible desde la intervención de Irán en el conflicto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario