Junto con Nadia, Butterfly (2020) y Slalom (2020), la ópera prima del director Elie Grappe podría formar parte de un ciclo de cine acerca de jóvenes atletas, un panorama a los retos físicos y mentales que implica la exigencia de un deporte y cómo esa interacción surge en sus protagonistas un conflicto interior no necesariamente vinculado al mundo deportivo. Olga (Anastasiia Budiashkina) es una talentosa gimnasta que solo quiere competir en el torneo europeo. Su obstinación es tal que no dudará en representar a otro país con tal de asegurar su presencia en dicho certamen. Es consecuencia de esa decisión que aflora el conflicto de esta película. Olga (2021) sucede en un contexto previo al euromaidán, la revolución más importante en la historia moderna de Ucrania. Mientras que la adolescente se encuentra entrenando en Suiza, el nuevo país al que representará en el torneo, las protestas en Ucrania explotan. Siendo su madre una influyente reportera opositora del gobierno de Viktor Yanukovich, Olga optó por la nacionalidad paterna a fin de poner a salvo su vida, pero más aún su deseo de seguir sus sueños. Entonces, será tras el estallido popular en Ucrania que la decisión de Olga comenzará a generarle un cargo de conciencia.
martes, 15 de noviembre de 2022
34 Festival de Cine Europeo: Olga
lunes, 14 de noviembre de 2022
34 Festival de Cine Europeo: Pause
Hasta el 24 de noviembre va una nueva edición del Festival de Cine Europeo. Pueden ver la programación, sedes y horarios en su página web. Aquí una de las imperdibles.
No recuerdo algún precedente fílmico que asuma a la menopausia como premisa argumental, y eso ya de por sí genera un interés. Pafsi (2018) inicia con la protagonista recibiendo un diagnóstico médico. Este momento no está lejos a esas escenas de tantas películas en donde personas son desahuciadas o se les anuncia son víctimas de una enfermedad agresiva. Lo de esa mujer no será una enfermedad, pero sí gestora de síntomas agresivos. Toda una lista de posibles efectos son los que sentirá Elpida (Stella Fyrogeni) de aquí en adelante consecuencia de la menopausia. Es casi un calvario físico lo que describe el especialista. En tanto, la mujer no hace mas que mirar al vacío, despegada de la realidad, incrédula ante el advenimiento de una naturaleza cruel. La directora Tonia Mishiali nos introduce a una historia de sufrimiento, casi una historia de terror, siendo su personaje víctima de una agresión que, según ella misma afirma, le ha llegado temprano. Se percibe esta situación como una condena, una injusta y repentina. Al menos eso nos anuncia el rostro de la protagonista que no sale de su espasmo. Se le nota perturbada, reprimiendo un grito que esconde a su marido mientras lo asiste. ¿Es que acaso la menopausia ya ha comenzado a boicotear su estado físico con buena parte de los síntomas mencionados por el médico?
Hipocampo
Se encuentra liberado en YouTube durante todo este mes de noviembre Hipocampo (2022), dirigido por Víctor César Ybazeta, un cortometraje que me trae a la memoria otro notable corto experimental peruano, Vacío/a, de Carmen Rojas Gamarra. Ambos filmes se valen de una reproducción de imágenes estáticas y un montaje sensorial a fin de asomar un mensaje subjetivo. El puerto de Paita, ubicado en Piura, es el escenario de esta película. Lo que vemos son retazos cotidianos de su alrededor, planos superficies, construcciones u operaciones aparentemente intrascendentes, los cuales se mezclan con un material de archivo. Aquí la movilidad de la cámara es escasa. Es una película que retrata y describe, pero que, a diferencia de la pintura o la fotografía de retrato, esta no expresa exaltación. Capaz la cámara lo intenta o busca mediante esa reproducción incesante de encuadres, en donde el retratista cambia de planos y angulaciones. Es decir, hay un esfuerzo por hallar o forzar alguna fotogenia. Lo cierto es que el contenido, eso que se encuadra, repele o diluye ese deseo —si lo hubiera— de enaltecer esta ciudad dueña de un pasado glorioso.
viernes, 11 de noviembre de 2022
37 Mar del Plata: Anhell69 (Competencia Latinoamericana)
Al igual que en Sunset Boulevard (1950), esta película inicia con un cadáver contándonos su historia, pero que, a diferencia del clásico de Billy Wilder, ésta también es la historia de muchos otros como él. Anhell69 (2022) hace un panorama a la comunidad homosexual masculina en Medellín, ciudad habitualmente asociada a la violencia y las drogas. Para ello, el director Theo Montoya se vale de una variedad de formalismos narrativos. Esta es una película que tiene tanto de documental como de ficción. Tiene de performance, de making of, secuencias de un cine amateur, es testimonial, un drama social, de serie B, un cine dentro del cine, gesta el tributo y también genera una denuncia. Funciona como una revisión histórica y como un apunte a la coyuntura colombiana. Promueve en sus protagonistas la remembranza, estimula una mirada hacia la posibilidad y sin premeditarlo engendra un epitafio. Es decir, atiende al pasado, presente y futuro, así como a sus síntomas y posibilidades. Es ejemplo perfecto de un cine moderno, porque se apropia de una diversidad de recursos fílmicos tradicionales y los amalgama, difumina sus fronteras y los pone a interactuar en un mismo escenario.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
37 Mar del Plata: Pacifiction (Autoras y Autores)
El seudodocumental Crespia, the Film not the Village (2003) y la lasciva y vampírica Historia de la meva mort (2013) son las películas de Albert Serra con una narrativa más cercana a lo tradicional. Pacifiction (2022) no solo ingresa a ese grupo, sino que además se orilla a un cine de género, específicamente, el cine político con insinuaciones al thriller. Esta es la historia de un diplomático francés que comienza a ser víctima de la inquietud a raíz de unos rumores que indican una posible reactivación de prácticas nucleares en su área de vigilancia, la Polinesia Francesa. Tras la llegada de un cuerpo de marinos franceses a una de las islas del territorio, De Roller (Benoit Magimel) no deja de preguntarse si es acaso la confirmación de eso que advertían algunos locales dispuestos a anticipar una ofensiva. Lo que veremos entonces será al asignado francés intentando indagar y apaciguar, saltando de isla en isla, eso sí, siempre dominado por una personalidad serena, casi tomando la situación deportivamente. Su tránsito simula ser un tour vacacional. Tiene que ver también el que este sea un escenario con casinos, lugares de reposo, incluso una iglesia rodeada por una naturaleza paradisiaca. Iglesia que ciertamente está molesta por esa infestación de banalidad. No es gratuito que en algún momento al diplomático se le escapa una referencia a la Cuba antes de la revolución.
martes, 8 de noviembre de 2022
37 Mar del Plata: Tres hermanos (Competencia Internacional)
Una película sobre la masculinidad decadente en territorio western. Tres hermanos (2022) inicia con una secuencia que hace bosquejo de un territorio hostil y salvaje. Lo siguiente es la confirmación de que estamos ante una comunidad varonil arisca, aunque expuesta a una realidad volátil y que, por tanto, no asegura estabilidad o trascendencia. El director Francisco Joaquín Paparella realiza una película en donde el mito del cowboy soslaya en la presencia de estos hermanos que proyectan una personalidad aislada, impulsiva y combativa. Es una serie de características que definitivamente trascenderían en una época en que las tierras todavía no habían sido conquistadas y la ley no existía en las mismas. Tal como sucedía en el viejo oeste de John Ford o el de Howard Hawks. Pero lo cierto es que aquí estamos tratando con un escenario que manifiesta incertidumbres y riquezas expropiadas. Estamos pues ante una Patagonia con terrenos titulados, fiscalizada y que ya no presenta más lugar por descubrir o expandirse, lo que de paso ha provocado la escasez de puestos laborales, siendo ésta una “colonia” foco de riqueza en donde varios hombres están tras una misma presa. De ahí es que se entiende el contraste que existe entre la personalidad y el aspecto físico de estos hermanos.
37 Mar del Plata: El rostro de la medusa (Competencia Internacional)
Curiosa y divertida en varios momentos. Esta es la historia de una chica que se le cambió la cara. ¿Cómo sucedió eso? Pues así, poco a poco se le fue transformando hasta que hubo un punto en que su abuela ya ni se atrevió a llamarla por su nombre. El rostro de la medusa (2022) es un relato absurdo sobre cómo una joven desea intentar recuperar su rostro y comienza a experimentar una serie de desvíos. En cierta perspectiva, la directora Melisa Liebenthal parece tener en sus manos una historia fantástica con una premisa que bien podría ser un éxito de taquilla en Hollywood. Marina (Rocío Stellado) es una joven que tiene una personalidad que parece sacada de alguna idea mumblecore. Su vida se estanca tras su “metamorfosis” involuntaria y mientras piensa en cómo resolver ese problema improvisa sus acciones. Esta es como una comedia en que las cosas se ponen de cabeza. Se podría decir que la mujer ha decidido sacarle provecho a ese contratiempo y asumir una segunda identidad. Ver el lado amable de las cosas. De pronto, la fantasía le dispone una posibilidad para, tal vez, rescatarla de su rutina o conformidad. Muy a pesar, no deja de darle vuelta la idea de que su identidad se ha esfumado y posiblemente eso la coloca como un espécimen raro.








